Relatos o Versos

may
22
2013

Verdadera locura

 Escrito a las 19:45     Archivado en: Relatos o Versos     Añadir comentario


“Pues verá usted, ella era una mujer muy hermosa. Pero no de esas bellezas despampanantes y de catálogo de lencería lleno de fotoshop, no. Era una belleza dulce, con unos ojos vitales y una sonrisa que te esclavizaba sutilmente. Creo que así fue cómo me hizo suyo, con aquella sonrisa.
Pero eran cientos de pequeños detalles, su forma de moverse, su delicioso pelo rubio, su forma de vestir, algo que sería anecdótico de no ser por el maravilloso sentido del humor que tenía ¿Se lo imagina usted? Esa deliciosa ironía, nada ofensiva y todo inteligencia, y claro, dando pie a aquella deliciosa sonrisa, compartir unos segundos con ella era un paseo por las nubes, y cruzarse con ella era como un relámpago atravesando un arcoiris que cerraba su círculo en sus ojos.
No sé cómo, pero me enamoré de ella, intenté evitarlo, pero no pude.
Ocupaba mis sueños cada noche, mis fantasías de día.
Y había algo dentro de mi que me decía que nunca podría tenerla, pero yo necesitaba hacerla mía… aquella sonrisa, la brisa de su boca, su mirada… tenía que ser mía, nadie la amaría como yo lo haría.
Por eso tuve que matarla señor juez, porque si no podía disfrutar de mi amor, nunca podría ser todo lo feliz que habría sido conmigo, y no me pareció justo.”

abr
25
2013

Nada fácil

 Escrito a las 19:00     Archivado en: Relatos o Versos     1 comentario


Recuerdo aquel día como si fuera ayer.
Contemplaba cómo, una vez más, aquel ser querido cometía el mismo error de siempre. Desde fuera, y obviamente mucho más fácil de ver para mi, ejercía de observador pues ya había intentado advertirle en muchas ocasiones del daño que podría evitar cambiando su comportamiento a ese respecto.
De nada servían mis gritos y mis cambios de ritmo, mis charlas inspiradas o mis rabietas, no comprendía mis palabras, y por mucho significado que tuvieran para mi, parecían huecas para mi gran amigo.
Y entonce llegó aquel día…
Él iba a cometer el mismo error otra vez.
Ni tan siquiera sentí la tentación de abrir la boca.
Lo acepté, lo contemplé, y aunque la pena se abría paso, la silencié.
Me quedé mirando como por enésima vez, la necesidad de amar, hacía que mi amigo cogiera el camino inevitable al fracaso, amor necesario que convertiría una vez más en ansiedad, la ansiedad en agobio, el agobio en dudas, las dudas en miedo, el miedo en celos, los celos en posesión… y no se puede poseer al amor, pues perdiendo su libertad pierde su sentido.
Ni frío ni calor me recorrieron al contemplar aquello.
Sin darme cuenta, dejé de querer vivir por otros, de evitar hundimientos.
No había sido nada fácil la metamorfosis que me llevó a entender aquello así.
Pero bastante peor sería para él perder otra astilla de su ya maltrecho corazón.

abr
24
2013

Sobre todo… corazón

 Escrito a las 20:00     Archivado en: Relatos o Versos     3 comentarios


Él iba escuchando música bajando las escaleras que conducían al anden del metro, el tren acababa de pasar, y la gente que se había bajado subía impidiéndole el paso. Tras pasar un grupo de 50 niños de un colegio, quedaron algunos viajeros rezagados, y al final, dos carritos de niños con sendas madres. A una, de tez muy oscura, le acompañaba su madre. La otra, de pelo oscuro y aspecto inteligente y dulce, llevaba un niño bastante grande, y tenia que subir sola esas escaleras que le parecían una montaña con carrito cargado de cachivaches.
 
Él se quitó los cascos, y se acercó a ella, la mujer que llevaba sola el carricoche.
¿Te ayudo? — le dijo.
Ella sonrió agradecida, como si hubiera cruzado un desierto y aquel gesto fuera su primer vaso de agua.
Él cogió el carrito, y ella el niño.
No solo le ayudó a subir aquel tramo de escaleras, sino el siguiente, y la dejó a pie de calle.
No sé como darte las gracias — dijo ella, con una sonrisa preciosa y la mirada limpia.
Ojalá pudiera ayudarte a subir todos los demás tramos de escaleras que te encuentres — dijo él
Ella lo miró, y con la emoción asaltando sus ojos, le dedicó su más hermosa sonrisa.
 
En aquel momento de sus vidas, él empezaba a sospechar que un corazón puro y una mente clara no eran suficiente para llegar a muchos sitios. Ella no se permitía ser frágil en brazos de nadie desde que cinco años atrás alguien lleno de mentiras y falsas promesas la dejara tras conocer la que debía ser noticia feliz de un embarazo.
 
¿Me dejas compensarte invitándote a cenar? — dijo ella tímida y valiente
Como y cuando quieras, y seré yo el que invite — respondió el
 
Y ninguno de los dos podía imaginar como aquello cambiaría sus vidas…

abr
23
2013

Cerrando los ojos

 Escrito a las 19:00     Archivado en: Miniblog, Relatos o Versos     2 comentarios


Desde que ves la luz, aprendes a concentrar tus sentidos, creo que a nadie sorprende oler mejor con los ojos cerrados. Lo mismo le ocurre al gusto, y al tacto… y quizás por eso, cerramos los ojos cuando nos besamos.
 
Recuerdo cuando estaba a punto de probar sus labios por primera vez… mi boca se deshacía ante el inminente encuentro, y concentraba en ella todos mis sentidos. Su sabor ¿Cómo describirlo? Era algo único… y di rienda suelta a mis labios y mi lengua, al fin y al cabo, es algo natural, y comenzó un baile que tenía lo bueno de todo lo aprendido de la experiencia previa, y los nervios del que se siente novato, maravillosa combinación. Nos enredábamos, sus labios con los míos, y sintiéndome tan cómodo como si por cama tuviera una nube, podría haber pasado horas en aquel delicioso baile… absorto, perdido y encontrado, furtivo, entregado… y entonces me reclamó con su deliciosa y juguetona voz diciendo: “Sube aquí tu boca que esto acaba de empezar.

mar
19
2013

Solo un poco más…

 Escrito a las 15:00     Archivado en: Relatos o Versos     2 comentarios


Las energías comenzaban ya a flaquear cuando se quedaron tendidos en la cama desnudos, agotados después de la maratoniana sesión tras la cual necesitaban un descanso. En aquella hora y media, la pasión había estado libre y se había adueñado de ellos, dejándolos exhaustos.
— Siempre me digo que ya no más… pero acabamos de nuevo aquí. — dijo ella.
— Si, es cierto, el magnetismo es demasiado poderoso, más que nosotros, aunque no debería — contestó él.
— ¿No debería? — preguntó extrañada
— Si, esto no es bueno para nosotros — respondió
— Pues a mi no me lo parece, yo me siento bien… culpable, pero bien. -- dijo ella, aún intrigada por el comentario de él
— Entiendo tu culpa, cuando vuelves a casa tu escenario es muy diferente al mío. Yo me quedo en mi pequeño y solitario paraíso, y tu vuelves a tus obligaciones y quehaceres diarios. — comentó él
— Entonces ¿Crees que esto no es bueno? — contestó ella, que no había escuchado gran parte de lo que él acababa de decir.
— A ver, es divertido, es sensual… pero el corazón sufre, el sexo sin amor caduca pronto, a veces en una misma noche, cuando el contacto sexual se repite esporádicamente puede surgir el germen de algo… en cualquiera de los dos ¿o no?
— ¿Y ha germinado en ti? — preguntó ella sonriente
— No se lo he permitido. — dijo él, mucho más serio
— ¿Y eso? — replicó ella, abandonando también la sonrisa
— Ya sabes que no quiero un amor para sufrir, quiero un amor que remasterice mi mundo.
— ¿Remastequé?
— Frikadas… un amor que haga mejor mi vida, no que la pode, o la ponga patas arriba.
— Qué mal te explicas a veces…
— O no… a buen entendedor, pocas palabras bastan.
— ¡Pedante! mmmm Entonces ¿Quieres que no nos veamos más?
— ¿Sabes? Creo que si, creo que quiero que dejemos de vernos.
— Vaya… supongo que sé que es algo inevitable, pero no dejo de pensar en ti, incluso cuando mi marido me toca, yo…
— Tu debes concentrarte en tu vida y encontrar en ti misma, no mirar siempre fuera.
— No te pongas idiota… deja de decir borderías
— Pero…
— ¡Qué te calles! Solo un poco más, lo dejaremos justo después de que sea una adicción… ¡Ahora bésame!

Ahora que ando falto de inspiración, y tiempo… y otras cosas, rescato este borrador de Octubre de 2012, que dejé casi acabado y pendiente de una revisión final, y sin publicar hasta ahora.

mar
13
2013

7 besos

 Escrito a las 19:00     Archivado en: Relatos o Versos     3 comentarios


El agotamiento se palpaba las caras de sus ocupantes.
El ruido del vagón atenuaba sus silencios y los hacía soportables.
Era el último viaje que haría ese día, antes de plegarse a las cocheras con los otros trenes.

Allí un grupo de personas exhaustas del día ponían rumbo a sus casas.
Había un inmigrante, de origen árabe, mirando fotos en el móvil de su familia.
Una señora mayor, con la mirada perdida, pensando quizás también en los suyos.
Dos chicas jóvenes, que aunque viajaban juntas, parecían no llevarse tan bien como hacían ver.
Un chico musculado que parecía haber sido el último en dejar el gimnasio.
Una mujer que acababa su trabajo limpiando una oficina a esas horas.
Un chico alemán, que se esmeraba por aprender español fascinado por nuestra cultura,
y una chica, amante de lo exótico, que lo miraba con ojos libidinosos.
Al fondo, una choni, observaba al chico del gimnasio con interés.
Dos chicos, que de reojo contemplaban a las amigas no tan amigas.
Un hombre anciano que perdido en su libro no veía nada más.
Una mujer cuyo velo cubría parte de su rostro y su alegría.
Una chica, vestida con muchos colores, viajando de la mano de su Kindle.
Un cerrajero que acababa de hacer su último trabajo, y prefería ahorrarse el taxi,
y miraba con deseo los labios de la chica que había acabado poco antes su turno de limpieza.

Y yo, contemplándolos a todos y con algunas carencias compartidas, tan igual como distinto.
Pensé entonces que quizás podría hacerse algo para hacer de aquel día más, uno inolvidable.
Combinando a aquellas personas, dejando de lado sus diferencias, prejuicios y aparcando tristezas, podría hacerse algo… casi mágico.
Tan solo eran necesarios 7 besos,
y las caras de sorpresa, y los enfados, y las palabras que sobrarían,
y el recuerdo inolvidable compartido por un grupo de desconocidos.

7 besos entre ellos que no existieron.
Dejaron aquella posibilidad en un sueño,
el de un vagón que se retiró solo a las cocheras,
fantaseando sobre lo que pudo ser y no fue.

metro

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  Post-its desordenados de...

...un Ave Fénix reincidente,
Elfo de los bosques gallegos,
un mutante psicohistórico Fundacionista buscando respuestas, un Elemental del Aire enamorado de la Tierra, un ser... qué, de vez en cuando, con el corazón en la mano, juega a pintar nubes y adiestrar libélulas, ejerciendo de Vela por horas. Reflexiones, desvaríos, tecnología, sociedad & coitus interruptus, entre otros.

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