Relatos o Versos

Jun
24
2019

El prisionero y la lluvia

 Escrito a las 17:00     Archivado en: Relatos o Versos     Añadir comentario


Relato cortesía de Vivir Despierto. (original)

El prisionero llevaba toda la noche sentado en su jaula, bajo la lluvia, condenado a morir por la mañana. Estaba esperando con cada fibra de su ser que sería indultado, que escucharían su recurso de apelación y que de alguna manera sería perdonado. Las horas pasaban pero no llegaba ninguna noticia. Se dio cuenta de que esto verdaderamente significaba el fin; pronto sería ejecutado. Primero se volvió preso de pánico, temblaba de miedo; su corazón dolía insoportablemente cuando pensaba en todo lo que perdía. Luego, cuando aceptó que no había nada más que hacer, experimentó una paz inmensa, una quietud profunda. Su mente se calló, su atención estaba plenamente en el momento presente. Sentía claramente el ritmo hipnótico de las gotas gordas calentitas de lluvia sobre su cabeza descubierta. Se volvió consciente de la belleza casi insoportable de las gotas de lluvia que decoraban sus brazos descubiertos, de la forma perfecta de cada gota de lluvia; le parecían como un sinfín de joyas hermosas preciosas y diminutas. Le cautivaban los salpicones alegres y caóticos de las gotas de lluvia en los charcos y cómo esto contrastaba con el plif-plif en las tejas del tejado. Experimentó un profundo sentido de conexión con todo, un sentido de unidad armoniosa, un sentido de espaciosidad inmensa.

Los soldados llegaron y ordenaron que se pusiera de pie. Había llegado el momento. Incluso mientras le hacían marchar hacia la horca, su corazón se llenó de un profundo sentido de agradecimiento por este regalo de la lluvia.

Alguien gritó; le habían perdonado y fue liberado inmediatamente.

Una semana más tarde y de vuelta en su vida previa, iba caminando hacia su oficina y una vez más las gotas de lluvia gordas y calentitas empezaron a caer. En seguida pensó: “¡Joder!” ¡Típico! ¡Maldita sea; siempre llueve cuando no tengo un paraguas… como si no tuviera problemas suficientes sin esta mierda también!”

Esta es la diferencia entre estar plenamente presente en tu vida y la modalidad piloto automático “mindless” en la cual normalmente vivimos en nuestras mentes. No experimentamos las cosas de verdad porque estamos tan seducidos por nuestros pensamientos, opiniones e ideas sobre esas cosas.

El hecho es que nosotros y todas las criaturas vivimos bajo una sentencia de muerte. Todo lo que nace morirá. Es sólo que no nos gusta verlo así. La paz, conexión y espaciosidad infinita están siempre aquí, para mí y para ti. Todos los llevamos dentro de nosotros. Es simplemente que tenemos que dejar de confundir nuestros pensamientos con quienes somos.

Tú eres el cielo azul infinito, espacioso, todo lo demás… son sencillamente cambios efímeros en el tiempo.


Image by Aleksandar Pasaric

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May
7
2019

“El amor”, según mi libro favorito (El Profeta), de Kahlil Gibran

 Escrito a las 19:00     Archivado en: Desde dentro..., Relatos o Versos     1 comentario


Dijo Almitra:
Háblanos del Amor.
Él levantó la cabeza, miró a la gente y una rara serenidad de acero y miel inundó sus almas.
Cuando el amor os llame, seguidlo; aunque sus caminos sean duro y difíciles.
Y cuando sus alas os envuelvan, entregaos; aunque os hiera la espada que entre ellas se esconde.
Y cuando os hable, creed en él; aunque su voz destroce vuestros sueños, tal como el viento del norte devasta los jardines.
Porque así como el amor os corona, os crucifica.
Así como os hace crecer, os poda.
Así como asciende a lo más alto y acaricia vuestras más tiernas ramas, que se estremecen bajo el sol, descenderá hasta vuestras raíces y las sacudirá en un abrazo con la tierra.
Como trigo en gavillas os une a vosotros mismos. Os desgarra para desnudaros.
Os criba para libraros de las células envejecidas de vuestra piel y las neuronas marchitas que pudren vuestro cerebro. Os desinfecta, rescata vuestra inocencia.
Os amasa, hasta volveros flexibles y dóciles.
Y os cuece en su fuego sagrado para convertiros en el pan consagrado de la fiesta de Dios.
Todo esto hará el amor en vosotros para que podáis conocer los secretos de vuestro corazón y convertiros, por ese conocimiento, en un fragmento del corazón de la Vida.
Pero si, en vuestro miedo, buscáis solamente la paz y el placer del amor, entonces será mejor que cubráis vuestra desnudez y os alejéis de sus umbrales. Hacia un mundo sin primaveras donde reiréis, pero no con toda vuestra risa, y lloraréis, pero no con todas vuestras lágrimas.
El amor no da nada más que a sí mismo y no toma nada más que de sí mismo.
El amor no posee ni es poseído.
Porque el amor es suficiente para el amor.
Cuando améis no debéis decir:
-Dios está en mi corazón.
Sino más bien:
-Yo estoy en el corazón de Dios.
Y pensad que no podéis dirigir el curso del amor porque será él quien, si os encuentra dignos, os lleve de su mano.
El amor no tiene otro deseo que el de realizarse.
Pero si amáis, y debe la necesidad tener deseos, que vuestros deseos sean éstos:
Fundirse y ser como un arroyo que canta su melodía a la noche.
Saber del dolor de la demasiada ternura.
Ser herido por nuestro propio conocimiento del amor. Y sangrar voluntaria y alegremente.
Despertarse al amanecer con un alado corazón y dar gracias por otro día de amor.
Descansar al mediodía y meditar el éxtasis de amar. Volver al hogar con gratitud en el atardecer.
Y dormir con una plegaria por el amado en el corazón y una canción de alabanza en los labios.

A veces no está mal, recordarle a uno mismo, un extracto de su libro favorito.

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Feb
28
2019

“Dos grandes amores”

 Escrito a las 11:11     Archivado en: Reflexiones, Relatos o Versos     comentarios cerrados


 

“Dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores; uno con el que te casas o vives para siempre, puede que el padre o la madre de tus hijos. Esa persona con la que consigues la compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella… Y dicen que hay un segundo gran amor, una persona que perderás siempre. Alguien con quien naciste conectado, tan conectado que las fuerzas de la química escapan a la razón y les impedirán, siempre, alcanzar un final feliz. Hasta que cierto día dejará de intentarlo… Se rendirán y buscarán a esa otra persona que acabarán encontrando. Pero les aseguro que no pasarán una sola noche, sin necesitar otro beso suyo, o tan siquiera discutir una vez más… Todos saben de qué estoy hablando, porque mientras estaban leyendo esto, les ha venido su nombre a la cabeza. Se librarán de él o de ella, dejarán de sufrir, conseguirán encontrar la paz (le sustituirán por la calma), pero les aseguro que no pasará un día en que deseen que estuviera aquí para perturbarlos. Porque, a veces, se desprende más energía discutiendo con alguien a quien amas, que haciendo el amor con alguien a quien aprecias”.
 
Paulo Coelho

 
 

 
 

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Ene
23
2019

No Angel (II)

 Escrito a las 19:00     Archivado en: Desde dentro..., Relatos o Versos     1 comentario


Pasó tanto tiempo desde las 00:20 que dijo que venía hasta la 1:20 que llegó… que llegué a pensar que era todo una broma pesada y que debía meterme en la cama.
Mientras tanto, vi algún vídeo de monólogos en el portátil y eché alguna partida en el móvil. Quería que el tiempo pasara rápido… y si se hacía muy tarde y era todo una broma, pues me llevaba un rato entretenido, una ducha profunda y revitalizante, y un recuerdo. Estaba considerando el dormirme, y de repente, escuché unos golpes tímidos en la puerta.
Abrí lentamente y allí estaba ella sonriente, con unos ojos preciosos y una sonrisa nerviosa. Su melena recogida y rizada era tan sensual, aquel lunar le daba tanta personalidad, y era de mi altura con tacones. Llevaba un vestido de una especie de raso marrón que dejaba ver su espectacular cuerpo, y su escote descubría aquel perfecto tesoro que me había dejado con la boca abierta en la foto que me había enviado desde la ducha.
Hola… pasa. – Le dije tembloroso. – Me parece increíble que estés aquí, llegué a pensar que era todo una broma, o un sueño.
Ella pasó y se notaba en su forma de moverse sus nervios.
Yo no hago cosas así nunca. – me dijo. A lo que respondí: Sí, lo sé, yo tampoco, vaya dos nos hemos ido a juntar.
Se sentó en la cama y mientras nos mirábamos fijamente, comenzó a relajarse. A los dos minutos de haber llegado ya la notaba mucho más tranquila, y se quitó la chaqueta y se descalzó. Contemplarla era un espectáculo. Su manera tan sensual de moverse, la perfección de su piel, su boca con unos labios grandes y carnosos, su piel ligeramente morena, su sensacional escote. Pero sobre todo, nuestras miradas cruzándose, aquel modo de quedarnos perplejos, recordando a dos enamorados, pero más “presente” quizás… perderme en aquellos ojos, era perfecta y plena paz.
Estuvimos hablando un buen rato, vimos juntos Hong Kong desde la ventana, hablamos por encima de la vida y sus cosas, de trabajos y de momentos vitales, pero sin entrar en sitios molestos como el que ella tuviera pareja y un hijo, y yo repasar lo que había sido un año muy complicado para el corazón y el alma.
Le di un beso en el hombro, yo estaba tan nervioso como ella, y no dejábamos de mirarnos sin comprender aquel guiño del destino, aquel encuentro tan extraño y especial de dos hispanohablantes en una ciudad de 7 millones y medio de habitantes, aquella magia fugaz conectándonos.
Y llegó el ansiado momento en que me besó. Aquellos enormes labios eran un abrazo, eran un nórdico, eran deseo… y hacían que yo me sintiera novato e indefenso ¡Yo! Mis labios decidieron que estarían a la altura y que no se iban a amilanar, y se entregaron sin miedo… saltaron al precipicio de aquella sagrada y celestial boca.
 
Bailamos… acariciar su piel fue descubrir de nuevo el tacto, tantear la perfección de sus formas era como un poema inédito de Neruda, el olor de su boca, de su pelo, de su cuello… su piel de gallina cuando le besaba en los sitios adecuados. De su cuello bajé a los hombros como una excusa perfecta para deslizar con mis labios sus tirantes, primero el derecho y luego el izquierdo, el vestido se resbaló y quedaron sus pechos al alcance de mi boca, y los besé con pasión mientras escuchaba su respiración acelerarse un poquito más, y no paraba de recorrer su piel, no podría cansarme de aquello, bajando por su barriguita mientras se reía por las tensiones liberadas y las cosquillas que le producía mi barba.
La puse de pie para dejar que el vestido se cayera al suelo, y aproveché para deshacerme también del tanga. La tumbé en la cama y volví a empezar en su cuello, aunque esta vez tenía claro mi objetivo. En unos segundo recorrí un cuerpo tan familiar pese a la novedad, de los hombros a los pechos, al ombligo, a los muslos… y aunque le daba un poco de vergüenza, fue más rápida y decidida mi lengua que cuando quiso darse cuenta ya exploraba su sexo dejándola indefensa ante mi.
Y así pude aprender sus ritmos, lo que le gustaba más, mirando de vez en cuando hacia ella y admirando la forma de sus pechos, seguí trabajando en un ritmo que elevara sus bioritmos. En medio de aquella pasión me susurró que se iba, que se iba, y yo seguí pues quería sentir en mi boca el temblor final de su cuerpo… y así fue, un espasmo perfecto, sintiendo en sus músculos la explosión a la que ponía melodía con sus gemidos. Pocas cosas me gustan más en la cama que sentir eso… y ese fue su primer regalo aquella noche.
 
Yo no podía pedir nada, ella tampoco podía dar, y sin embargo, me dio todo.
Era de esos labios por los que saltarías al vació sin paracaídas, feliz y sin miedo.
Bailamos, hicimos el amor y disfrutamos hasta que mi ángel quiso plegar sus alas.
Yo le habría hecho un hueco en mi cama de hotel, pero ella quería volver al nido de su casa alquilada.
Ambos nos despedimos sin saber si nos volveríamos a ver, ni cuando… ni dónde.
Aquellas horas juntos, aquellos momentos perfectos, se convirtieron en un tatuaje en mi alma, que no querré borrar nunca.

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Ene
9
2019

No Angel (I)

 Escrito a las 19:00     Archivado en: Desde dentro..., Relatos o Versos     comentarios cerrados


Aquella noche a varios miles de kilómetros de mi casa estaba algo aburrido y había acabado una serie que me había llevado en el portátil para el viaje. No sé muy bien el motivo, pero me dio por abrir Tinder como remedio contra esa endémica soledad del alma, y decidí darme un “paseo virtual”. Cuando llegaron los primeros “match”, empecé alguna conversación insulsa que acababa en una oferta sexual con un precio concreto, descartando quedar con nadie. Tras hablar con un amigo un rato, me dispuse a dormir cuando vi un mensaje en mi móvil de esta aplicación.
Hola – decía.
Acostumbrado a hablar en inglés, me llamó la atención que fuera en español y le contesté.
Hola ¿Qué tal llevas la semana?
Era Jueves y yo veía cerca el fin de mi estancia en la gran metrópolis asiática.
Bien, tranquila, estoy de vacaciones ¿y tú?
Le conté que estaba trabajando en Hong Kong esa semana, y que en realidad, vivía en Madrid. Ella me dijo que vivía en otra ciudad europea, pero que estaba de vacaciones pues necesitaba una desconexión del mundo real.
Estoy de vacaciones solita.
Elogié su sonrisa en las fotos que tenía puestas en su perfil, me costaba creer que pudiera estar hablando con una mujer tan espectacular y hermosa. Me contó dónde había nacido, y al matiz de que estaba solita, le pregunté si estaba soltera, esperando que en cualquier momento me confesara que estaba disponible por un precio, algo muy habitual en estos sitios.
La verdad no estoy soltera, bueno, solamente por esta semana ¿y tú?
Me quedé sorprendido de escuchar eso, uno siempre espera encontrar gente soltera en estas aplicaciones, pero no siempre es así. Me intrigó mucho aquella última frase, y seguí la conversación.
Tiene que ser una historia muy interesante la tuya. – le dije, la notaba agobiada, deseando escapar de algo.
No me juzgues. – me dijo. Y le respondí un “Para nada” que evitara que se molestara, ni yo era nadie para juzgarla ni conocía qué motivos la habían llevado a estar sola en Hong Kong.
Seguimos hablando de nuestros trabajos y de la vida, de la zona de la ciudad en la que estaba mi hotel y de en la que estaba ella, hablamos un ratito más… y le di mi whatsapp a ver qué pasaba.
 
 
Al ver su avatar de Whatsapp me quedé sorprendido pues confirmaba que era ella la de las otras fotos, y que era guapísima. Allí continuamos la conversación, esta vez estaba más tranquila y animada.
No tardó en decirme un “cariño”, qué dulces son las mujeres latinas, aunque me daba miedo que ahora llegara la letra pequeña.
Le lancé una indirecta de que si necesitaba un abrazo, y ella la recogió:
Qué lindo jajaja un poco de cariño sí me hará falta.
Me quedé con los ojos abiertos, y parecía que ella entraba al trapo.
Cómo jugando al póker, hice un all in. Le envié una foto de las vistas de mi habitación, en la planta 31, y al fondo, una luz brillaba en la zona en la que ella estaba en su apartamento, al otro lado del río. Le dije que con un Uber estaría en mi hotel en 5 minutos, y que yo podía enviárselo en cuánto me dijera.
Tardó 5 eternos minutos en contestarme.
Antes de que lo hiciera, le solté un “No quería molestarte” por si había ido demasiado rápido. Su respuesta fue que para nada había sido así.
Luego empecé a balbucear, tan típico en mi, intentando convencerla de lo interesante de vernos, sabía que en el fondo ella quería tanto como yo el encuentro, pero le daba miedo, lo cual era más que comprensible. Era dulce y encantadora, pero sus respuestas tardaban 5 o 6 minutos (más tarde me enteraría que era por problemas con su móvil).
Tardó luego otros diez minutos en decirme algo más.
Yo le sugerí que podríamos vernos el Viernes un rato, en caso de no querer en aquel momento.
¿Ya te vas a dormir? – me preguntó.
Mi respuesta fue clara, estaba cansado y llevábamos una hora hablando.
Si no vienes sí.
Respondió con una foto de ella de cuerpo entero metida en la ducha.
Mi mandíbula se me desencajó y se me disparó el corazón al pillarme por sorpresa ¿Era real lo que me estaba pasando?
Dame un rato que me preparo. – me respondió, y entonces el que se metió en la ducha fui yo.

Continuará…

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Abr
30
2018

EVEREST, de Miguel Gane

 Escrito a las 15:00     Archivado en: Relatos o Versos     comentarios cerrados


El otro día me crucé con este poema al leer una parte del mismo en una foto de Instagram. Al buscarlo resultó que aquello (en negrita) era solo la punta del iceberg de un poema sensacional, de esos que sientes dentro de ti como propios, esos sentimientos comunes en su gran mayoría con algo que no consigues explicar. En fin, he tenido que hacerme con el libro para seguir disfrutando de este joven y genial poeta. Os invito a regalarlo en el día de la madre o a vosotros mismos, y disfrutar del conmovedor poder de la poesía…

E-VE-REST
 
No busco a alguien a quien querer,
quiero a alguien junto a quien encontrarme.
Lo nuestro no será el beso standard,
sino el beso revolución,
no quiero tu amor,
tampoco tú vas a querer el mío,
pero vamos a entregárnoslo
con la humildad de unas manos vacías,
y es que el amor es eso,
la libertad de compartir tu libertad.
 
No quiero un cuerpo,
quiero un alma,
un alma viva, loca y salvaje.
No busco el río,
quiero el océano,
no busco la llama,
quiero la hoguera,
no busco un camino,
quiero la tierra por entera;
nadar, arder y correr contigo.

 
Busco a una mujer junto a la que salvar ballenas,
juntar mi guerra y tu guerra, y entregarnos las armas cada noche,
busco la poesía que hay en un folio en blanco,
el rock and roll detrás del silencio,
contigo, quiero contagiarme de risa y sueños,
bailar hasta que los pies me duelan
pero seguir, y seguir, y que nunca deje de sonar la música.
Esa es mi locura, y estas son mis ganas de compartirla.
Quiero que salvar al mundo importe más que una cena de lujo,
quiero querer a la persona
que hay detrás de la piel,
busco ser todas tus noches y tus mañanas,
la ilusión de verte después del trabajo
y meterte mano, boca y corazón.
 
Quiero parar el tiempo contigo a cada carcajada.
 
No esperes que te diga que te quiero,
no prometo pasear de la mano,
no vamos a ver películas en tu sofá, los domingos,
las flores, las quiero vivas y no como símbolo de amor,
no me aprenderé tu fecha de cumpleaños,
no te llamaré todos los días,
pero prometo mirarte como si fueras el libro que siempre quise,
prometo aprender de ti y aprender contigo,
compartiré tu tristeza, pues también es bella una lágrima,
conoceré a la niña y querré sus rabietas,
cualquier rato contigo será como estar de vacaciones,
quiero que me quieras por lo que soy,
no por lo que escribo.
 
Busco a alguien,
y no pido mucho,
pues ya ves, yo, soy poca cosa,
pero junto a ti, contigo, por ti,
seré la puta montaña
más alta
del
mundo.
 
Miguel Gane
de su libro “Con tal de verte volar

 
 

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Autor

  Moleskine de viaje de...

...un poeta novato en busca de diccionarios donde encontrar letras y colores que dibujen cielos y momentos, amante de la vida y sus Nirvanas, de canciones, gestos, olores... ¡Cómplice de atraco a palabra armada junto a Joaquín! Busco el hueco para deslizar mis dedos húmedos y lascivos por entre las piernas de la vida, mientras avivo mi mirada de Peter Pan, mientras con detergente me esmero en conservar el alma lo más blanca posible.

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