Reflexiones
1
2012
Delirios sentimentales
El otro día asistí a uno de esos momentos duros en los que una amiga lloraba desconsoladamente por un amor perdido. Lo hacía sin fondo, sin un mañana, y se veía cómo entre sus lágrimas se disolvía su alma. No hay motivos ni razones, ni esperanza ante esos delirios sentimentales, ni más salvación que el tiempo, ni pañuelos suficientes para secar el corazón ni bálsamos que lo curen, tan solo ver pasar ese reloj de arena que te consume con cada grano, dejándote reducida a poco más que nada, lista para renacer cuando hayas cogido fuerzas y ponga fin el sufrimiento.
Mientras la miraba, recordaba cuando yo también amaba así. Cuando era capaz de sufrir sin medida, de respirar agonías, de sentirme sumergido en océanos de oscuridad dónde la luz parecía imperceptible e inalcanzable. Supongo que en el bazar dónde compré mi calma, dejé algunas cosas, quizás se quedó una parte de mi sonrisa allá dónde la cordura se volvió un escudo aparentemente inquebrantable, quizá mi mente conquistó una porción de locura que protegiera al corazón de sus continuos saltos al vacío sin red.
Me daba pena, intentaba sostenerla entre mis brazos cuando se caía, y mientras tanto, una parte de mi pensaba, en un diálogo privado y propio: “¿Cuándo dejaste de amar así?”, tardé unas horas en responderme. Si no hubiera visto luciérnagas, quizás no creería en ellas, si no me hubiera enamorado de ranas, quizás no creería cuanto y cómo puedo amar. Supongo será solo cuestión de dedicación y esfuerzo, juntas ambas cosas.
Intenté explicarle…
que una persona que te trata mal o es injusta contigo no merece ser amada.
Que se idealiza a alguien en esas circunstancias, pero que es humano e imperfecto.
Que siempre llega un amor más grande, uno más real y mejor adaptado a quien tu eres.
Que la vida te hace un “regalo” para darte la oportunidad de encontrarte contigo misma.
Que su mundo no debe girar entorno a alguien que no esté en un espejo frente a ti.
Que cuando el odio queda atrás, cuando ves con perspectiva… comienza la curación,
cuando cierras un candado, puedes abrir otro.
Dije todo lo que sabía de la vida, pero nada podía suavizar ese largo camino por recorrer.
Un corazón joven no entiende de equilibrios ni de cordura,
tan solo de viento y de altura.

Image taken from Stockvault. Called “Love Locks“, by Khaki (Thanks)
16
2012
¿Quien camina a tu lado?
Recuerdo una vez que estaba en una reunión de informáticos en un castillo en una localidad perdida en medio de Inglaterra. Allí, nos reuníamos compañeros de otras oficinas y compartíamos experiencias, soluciones y nuestro día a día.
Allí había un chico que era una mezcla de países. De nacionalidad francesa, vivía en Luxemburgo aunque había nacido en Portugal. Su mujer, era rusa, y presumiendo de la misma, y sin ser solicitado, me enseñó una foto de ella. Efectivamente, era una mujer muy guapa.
¿Qué es lo que más te gusta de ella? – le pregunté
Pues eso, que está buenísima – me contestó
¿Y además de eso? – insistí
Bueno… cocina bien… y aunque tiene demasiado carácter, está buenísima – añadió
Y yo, sabiendo que no me entendía, cambié de tema.

Image taken from Stockvault. Called “Motion“, by Victor Stoyanov (Thanks)
Recuerdo que aquella conversación me dejó una huella profunda. Pensé mucho sobre lo hablado unas horas después, mientras en la cama ponía música suave en la Blackberry y me quedaba mirando el techo de piedra de mi habitación. En caso de casarme con alguien, si algún día lo hacía, y alguien me preguntaba sobre qué opino de mi mujer… aquellas serían las últimas palabras que saldrían de mi boca, eso seguro, antes me aseguraría de tener mucho más que decir.
Hoy tuve una conversación que me recordó a aquella.
¿Esa de esa foto es tu mujer? – pregunté
Si, me casé el año pasado – respondió
Lo sé, ya lo había oído – le dije – Tiene una sonrisa preciosa
¡Vaya! Muchísimas gracias – me respondió.
Y conociendo a esta persona pensé en boda y meta como conceptos similares (para él), en boda con “conseguir”… con tener… y no me gustó. Esa es otra de las cosas que espero evitar ¿Atar a una persona a ti con un anillo? Quizás antes… quizás para quienes como él, creen en un credo representado en la tierra por una organización, como poco, cuestionable.
Si algún día me caso, espero atar a esa persona a mi con lazos invisibles y correderos, con besos y apoyo incondicional, con cariño y grandes conversaciones, con amistad e creatividad diaria, con igualdad y equilibrio. Y si alguien me pregunta qué opino de ella, diré cosas como “Es una persona increíble“, “Somos el mejor equipo“, o recordaré la cita de Pitágoras que decía “Escogí una mujer de la cual puedo decir: hubiera podido elegirla más bella, pero no mejor.“
25
2011
El factor “no siempre”
Una de esas cosas que supongo a todos nos quedan muy marcadas son nuestros errores, que a menudo guardamos en un baúl de la mente que nos da vergüenza abrir, pero en el que miramos cuando algo nos recuerda aquellas bochornosas situaciones. Caídas lamentables, frases desafortunadas, plantones, tropiezos… supongo que todos guardamos algún incidente así ¿no? Desde alguna de las últimas veces que nos meamos en la cama de niños hasta nuestros torpes primeros pasos en el mundo sentimental… en fin, me entendéis ¿no?
Bueno, no sé porqué he empezado hablando de eso. Supongo que quería explicar que he cometido errores garrafales, algunos que me avergüenzan, otros en los que creyendo hacer lo mejor hice daño a quien no lo merecía… no queda otra que mirar al frente, sin olvidar, y aprendiendo de tus errores. A veces soy cabezón, otras, soso, incluso en ocasiones muy contadas, me cabreo muchísimo, pocas veces me he enfadado a mi nivel máximo, muy pocas, y no creo que siempre haya tenido razón, al fin y al cabo, en una diferencia personal hay tres verdades, la suya, la mía y la real.
Pero hay un factor que considero importante, yo le llamo el “No Siempre”. Me considero una persona razonable, coherente e incluso medianamente inteligente. Por ello, aunque me equivoco, sé que no siempre lo hago. Hay gente que siempre me da la razón (no me gusta), otras personas que suelen darme cera y aportar puntos de vista diferentes (gracias), lo cual me encanta. Gente con la que me enfado, y quienes se enfadan conmigo. Y hay personas que tienen una habilidad especial para darle la vuelta a la tortilla, y haciendo algo inadecuado, al final te cargan a ti con las culpas ¿A que os suena?. Y en ocasiones, incluso podrían tener razón. Me ofusco con algo y no veo la realidad con la claridad que merece, si tienen la paciencia de explicarse es probable que yo los entienda, y si es así, nunca he tenido el menor problema en disculparme las veces que sean necesarias.
Peeeeeeeero, hay personas que si te enfadas, se enfadan aún más que tu ¿Protección? ¿Contraataque? No lo sé, pero lo hacen. Y hay personas que nunca creen equivocarse, o que nunca te piden perdón si lo hacen. Y eso me enfada especialmente, porque igual que a veces me equivoco, también pienso que “no siempre” lo hago, y me merezco una disculpa cuando alguien es injusto conmigo.
Como os digo, no es habitual que me enfade… pero cuando lo hago… sube el precio del pan, y prendo fuego a Troya con una cerilla.
17
2011
Tu espacio propio
Una de las cosas que he vivido, y que he visto en muchas personas que han tenido unas u otras circunstancias, especialmente relaciones largas con mal final, es la necesidad vital de ese espacio propio, de su tiempo libre, preservándolo a toda costa. Está claro que cada persona vive las relaciones humanas a su propia manera, y por ello, necesitamos cosas distintas. Hay quienes gustan de estar 24 horas al día con su pareja, o con sus amigos, y que son incapaces de hacer planes por separado. Otras personas, algo que suelo admirar, trabajan muy bien en equipo y saben disfrutar en ocasiones de planes diferentes y sacarle más zumo a los momentos que comparten, haciendo muchas más cosas en conjunto, algo que les beneficia como pareja y como individuos.
Tras una relación larga en la que te has volcado del todo en otra persona, hay dos opciones (grosso modo): Buscar otra pareja, o reconstruirte y darte una capita de pintura. Lo de buscar otra pareja yo le llamo “Pin y Pon”, eso es otro tema. Lo de la reconstrucción, suele beneficiar a quien normalmente más perjudican tus relaciones, a ti mismo. Si te detienes a ver qué quieres y necesitas, empezaras a retomar pasiones, aficiones, amistades… construirás un mundo rico y muy pleno (quien conoce mejor que tú lo que necesitas y te hace feliz), y tendrás un miedo atroz a que llegue otra persona y lo “destruya”, esa es una barrera que a día de hoy, imposibilita muchas relaciones y hace que la gente prefiera una “soledad” (en mano) plena a una posible pareja (volando) precaria.
Unas veces nos gustaría que alguien sobrepasara ese espacio de seguridad, otras que se alejara de él… no es fácil lidiar con esos sentimientos, y a menudo lo reflejamos en nuestras inseguridades. Yo, por ejemplo, prefiero pecar de ausente que de pesado, y no suelo ir a un sitio si no he sido invitado, aunque pudiera ser bien recibido y esperado.

Image from Stockvault called “Heilstatten G“, by Jascha Hoste (Thanks)
En mi caso, necesito mi espacio. No suelo aburrirme y siempre encuentro alguna pasión a la que dedicarle mi tiempo, y desde la última relación seria, he tenido problemas para compartir mucho tiempo con alguien. Me gusta compartir un día agradable, con paseo o película, con comida y/o cena, pero si por ejemplo es un fin de semana, necesito disfrutar de unas horas de descanso, de tranquilidad y “espacio propio”. Incluso alguna vez que he viajado a Galicia, he reservado esas horitas a mi vuelta y llevo mal eso de llegar de un viaje, meterme en la cama, y al día siguiente ir a trabajar, necesito esparcirme… suena mal, pero no es nada porno, es disfrutar de tu casa y de ti mismo, esto último, solo a nivel mental.
Y aunque me considero una persona muy tranquila, cuando se invade ese espacio se me activa el “modo fuga”, y necesito ese aire que me falta cuando soy condicionado a hacer cosas que no quiero, y es increíble las tonterías que puede hacer alguien que se queda sin oxígeno. Con lo sumiso y complaciente que yo era… y mirad en qué me he convertido.
Nada sencillo el equilibrio entre el “yo” y el “nosotros”,
entre tu espacio… y el nuestro.
Y tú ¿Qué necesitas?
13
2011
Independencia como forma de Vida
Hoy os hablaré de algo con lo que me he encontrado en los últimos meses en otras pieles, pero que comprendo perfectamente pues también valoro de vez en cuando con respecto a mi:
¿En qué medida estás dispuesto a sacrificar la comodidad de tu vida en solitario a cambio de intentar una compartida en pareja? No es una elección nada fácil.
Cuando te acostumbras a vivir sin pareja, cuando te cansas de luchar por relaciones que parecen acabar en los mismos rincones oscuros, cuando te abstienes de participar en el baile que lleve de unos labios a otros, te vuelcas en lo que tu quieres, lo que tu necesitas para hacerte feliz, pues nadie conoce eso mejor que tu.
Construyes un mundo entorno a ti, desarrollas tus pasiones, encuentras con quien compartir cosas sin el vínculo sentimental, y te desarrollas, creces, te sientes cómodo con tu verdadera forma de ser. Y como has vivido otras relaciones, como has dejado trozos de ti por ahí repartidos que crees alguien te quitó, y que tú permitiste que te quitaran, temes que vuelva a pasarte eso, quieres disfrutar del calor de unos brazos, pero te asusta que ese sea el principio de un camino que te lleve a perder tu identidad, la comodidad de tu espacio, y que a base de ceder en tus gustos, pierdas de vista la persona en la que te has convertido, y que por otro lado, te gusta tanto.

Image from Stockvault called “Lonely tree“, by Armen Matosyan (Thanks)
El mundo ha cambiado (lo siento en el agua, lo siento en la la tierra…), y si antes la gente no concebía la vida sin estar en pareja, cada día parece más próximo lo opuesto. La cantidad de complicaciones que hay que afrontar no son plato fácil de digerir, y muchos desisten en la búsqueda de recetar para cocinarla (otros se conforman con platos poco hechos). Incluso en las sociedades occidentales, el frenético ritmo de trabajo hace que parejas consolidadas pospongan o cancelen sus planes de tener hijos (mientras otros colectivos crían sin apenas control, siguiendo el más clásico de los caminos).
Aunque yo personalmente he valorado, y valoro, esa felicidad solitaria, también sé que tarde o temprano, tendré que hacer una apuesta seria en la ruleta del amor. Intento afinar mis sentidos, observo la ruleta, para que cuando llegue mi turno, y haga mi apuesta, sea mio el número ganador, pero si algo te enseña el amor, es que no hay garantías, y la única manera de que salga tu color, y tu número, es jugando sin miedo.
Oteas tu vida, te gusta lo que ves, no debes repartir tu tiempo con aficiones insulsas que no te dicen nada, puedes elegir qué aficiones disfrutas y en qué orden, qué te cocinas o con quien lo compartes, eres el capitán de tu alma, y no quieres compartir con nadie el timón de tu vida. Si no sacrificas tu independencia, ni romperás corazones ni te los romperán, aceptas que no tocarás el cielo, pero tampoco visitarás el infierno.
Acabando conmigo, creo que se puede disfrutar de la soledad, para apreciar mejor el sabor de las buenas compañías. Me gusta verle el lado bueno a cada cosa, y evito caer en situaciones del pasado en las que estaba con alguien y deseaba estar solo, o estaba solo y añoraba compartir la vida con alguien. Disfruto mis momentos de armonía conmigo mismo, y sé que algún día podré compartir muchas cosas con alguien muy muy especial. Ese día, habré disfrutado de mi soledad, y seguramente, no sin miedo, aprenderé a exprimir los momentos más dulces que brinda una relación en pareja, con la fuerza necesaria para afrontar cualquier problema juntos, y habiendo saboreado lo suficiente de esa amante rencorosa llamada Soledad como para no echarla de menos.
Y el camino que he vivido, las buenas y malas decisiones que he tomado, espero que me lleven a estar listo para disfrutar del buen amor sin renunciar a quien soy.
Si algo bonito define a los buenos amigos, y a los amores sinceros, es que siempre suman y son echados de menos, y vuelven tu soledad más hueca, y contra eso…
no hay coraza que valga.
23
2011
La regla del (des)interés
Hay una regla en las relaciones que parece cumplirse en una gran mayoría de los casos. Se trata de no mostrar interés por quien te gusta. Si, lo sé, si alguien te gusta es jodido hacer eso, y es una regla cruel y aparentemente poco humana, pero por lo que he vivido, mayoritariamente en piel ajena, es muy efectivo, y desgarradoramente acertado.
Poniendo un ejemplo, recuerdo un conocido, que siguiendo mi consejo, conquistó así a su mujer, tras fracasar como caballero andante de la vieja escuela, tal y como es él, se hizo el duro y dejó de perseguirla cual tierno cordero. La afortunada, al sentirse ignorada, cambió su actitud y empezó a hacerle caso, y juntos, tras eso, empezaron algo muy bonito. Acudí a su boda, y les va muy bien.
Otra amiga lo vivió al revés, rompió convencida con su pareja, pero al ver que él en lugar de ser paliza y perseguirla prosiguió su vida con aparente normalidad, comenzó a preguntarse los motivos, a echarse culpas y a lamentar las pocas ganas que el hombre como género pone en luchar por sus parejas femeninas. Olvidó por el camino el porqué de su ruptura (que ella quiso) y la paz inicial que obtuvo tras ser valiente. La regla del desinterés suele ser cruel, y juega con nosotros sin piedad.

Image from Stockvault called “Girl“, by Bina Sveda (Thanks)
Hay personas que son “malas” por naturaleza, y no me refiero necesariamente al fondo, sino a la forma; y esas personas suelen tener mucho éxito con el sexo opuesto, la atracción de lo prohibido y oscuro. Otros, los que hemos nacido un poco… “pardillos”, tenemos más problemas para ser malos. En mi caso por ejemplo, he hecho daño a más gente de la que me gustaría, pero más por tonto y por sentirme “atrapado” en un camino sin salida que por maldad real, no siempre intentar hacer las cosas lo mejor que puedas implica que por ser honesto contigo y con la gente no puedas hacerle mucho daño a alguien.
Pero en cualquier caso sí que he vivido esa regla de que cuando muestras un interés real, eres ignorado, aunque sobre el papel puedas ser una gran opción para alguien. En esos casos, tanto para un género como para otro, te suele tocar ejercer de paño de lágrimas para esa persona que parece fijarse en cualquier desastre humano antes que en ti. Desde que empecé en el mundo de las relaciones, he vivido varias situaciones de estas.
Mi situación personal más “espectacular” fue en un momento en que le pedí una nueva oportunidad a una chica que me dejó tras varios años juntos, haciendo un montaje de película con velas y flores del que prefiero no acordarme por vergüenza propia. Aquello fue legendario, pero el “No” que me soltó, lo fue mas aún. Dos meses después yo había pasado página, por lo menos, en el día a día, superficialmente. Comencé a salir con otra persona, y entonces, se invirtieron los papeles y quien había dicho ese “No” me imploraba ahora a mi una oportunidad ¿Alguien lo entiende? Es la regla del desinterés atormentando y alterándonos la vida.
En mi piel, cuando he sido duro y tajante, he obtenido réplicas y ruegos, cuando he pedido o rogado una oportunidad, me han mandado a paseo, y aunque mi cabeza conoce esta regla, otra cosa es que mi corazón me permita aplicarla como medio de obtener la compañía de quien me gusta, yo nunca he podido ser frío en ese ámbito.
Para mi, la única forma de enfrentarse a esa estúpida regla, es montando un comité de dirección (trinómico) entre corazón, razón y alma. Debemos disfrutar lo que tenemos delante cuando es así, y recordarlo con cariño cuando no esté, sin que la nostalgia lastre nuestras piernas. Si alguien no quiere compartir tu camino, vista al frente sonriente, y celebra que tienes una mano libre para aferrar a alguien especial que encuentres en tu camino. Lucha por quien lo merezca, aprende a dejar ir a quien no es para ti, no es fácil, pero si lo correcto para que vivas en el equilibrio que necesitas. Que tu corazón escuche la nana que canta tu alma, que sabe más de lo que te permites oír, y que la cabeza sea un consenso, la que lleve preso de la correa al corazón, y que sepa soltarlo para que ame libre cuando esté de acuerdo con el alma en que has encontrado a esa persona especial que puede revolucionar tu mundo.
Libreta de notas de...
...un celtíbero errante, un androide defectuoso y con sentimientos, un yeti en calzoncillos en busca de otros eslabones perdidos, coleccionista de sonrisas y momentos que atrapar con el cazamariposas que los años ha tejido, pintor de acuarela en un día de lluvia, que con su sonrisa desnuda y la mirada perdida, te espera sentado al borde de un acantilado.
Escuchando...
- We Found Love (feat. Calvin Harris)

Rihanna
hace 2 horas y 22 minutos - Kryptonite

3 Doors Down
hace 2 horas y 26 minutos - En Mi Cabeza

Marwan
hace 2 horas y 30 minutos - Open Your Eyes

Guano Apes
hace 2 horas y 34 minutos - Lonely Boy

The Black Keys
hace 2 horas y 37 minutos - Canción De Autoayuda

Marwan
hace 2 horas y 42 minutos - The Catalyst

Linkin Park
hace 2 horas y 47 minutos
Leyendo...
Amigos, Musas, Hermanos, Duendes y otras criaturas
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