Lecturas
27
2012
“El Tercer Estado”, de Desiree Matas
Hoy os hablaré de mi última lectura. Se trata de una obra muy especial dado que la escribió alguien muy querido para mi, así que precisamente por eso, seré totalmente sincero en lo referente a qué esperaba y qué me ha parecido.
Hay que añadir, además, el éxito que está teniendo la novela (objetivamente hablando), pues ha estado en el número 1 de ventas en Amazon.es, e incluso le han realizado a la autora esta interesantísima entrevista en elmundo.es
Sin spoilers…
Al empezar a leerlo, me impresionaron dos cosas: por un lado lo rápido que te metes en la historia, y por otro, lo bien que escribe Desiree. Incluso aplicando mis gafas de crítico, era incapaz de ver nada raro o mal expresado.
Su estilo, así como el propio libro, me recordaron a Trudi Canavan y su saga de las “Crónicas del Mago Negro“, salvo que la australiana, por momentos, era más compleja de leer y llevaba al lector a perderse un poco. Desiree es más limpia en eso, es fácil de leer y a la vez, entra con éxito en detalles que te permiten dibujar con precisión cada escena. Aunque la ficción me recordara a esa saga, he de decir que este libro me resultó más llevadero (y mucho menos oscuro) que los otros.
Para hablaros de qué trata la historia, me acojo a su sinopsis oficial:
Finales del siglo XVIII. Francia está gobernada por los controladores, capaces de moldear la materia a su antojo. Edvard Thermidor ha nacido entre ellos, pero averiguará de la peor manera posible que no es como los demás. Expulsado de su mundo de privilegios, descubrirá que todo lo que conocía no era más que una mentira construida sobre las espaldas de un pueblo sometido. Junto a los más insospechados compañeros, Edvard emprenderá una peligrosa carrera por conocerse a sí mismo y, tal vez, empezar una revolución.
Si os gustan las novelas de aventuras, os encantará esta. Una gran noticia, además, es el precio simbólico para los usuarios de la plataforma Kindle, que podéis adquirirlo por tan solo 1,01 €, lo que sin duda situará la inversión en el mejor ratio placer/coste de vuestra vida.
Incluso yo tuve que crearme una cuenta para poder adquirirlo y leerlo usando la aplicación Kindle para Android, aunque he de reconocer que me parece un sistema tan limitado que no repetiré experiencia, mejor en ePUB y con las funcionalidades ampliadas de un buen lector como hay varios en Android. En las próximas semanas, si su autora no me denuncia antes, espero poner alguna cita que no deshilache el argumento.
Permitidme, dada la temática de este blog, que acabe con esta:
Fue ella la que hizo el primer movimiento. Mi pulso se precipitó al sentir su mano rodeando mi nuca. …….. me atrajo hacia ella, obligándome a agacharme para alcanzar su rostro. Sentí las partículas cálidas de su aliento sobre mi boca y apenas fui consciente de que tenía que seguir respirando. La besé con necesidad, como si ella fuera el aire que llenaba mis pulmones. Apenas escuché la puerta al cerrarse tras nosotros.
Por fin estaba en casa.
23
2012
“Gotas”
Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve.
Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro, qué hastío.
Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana; se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes, mientras le crece la barriga; ya es una gotaza que cuelga majestuosa, y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol.
Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse.
Tristes gotas, redondas inocentes gotas.
Adiós gotas. Adiós.
Aplastamiento de las gotas, de Julio Cortázar
13
2012
“Me levanto…”
Me levanto una mañana. Salgo de mi casa. Hay un pozo en la acera. No lo veo… y me caigo en él.
Día siguiente. Salgo de mi casa. Me olvido de que hay un pozo en la acera… y vuelvo a caer en él.
Tercer día. Salgo de mi casa tratando de acordarme de que hay un pozo en la acera. Sin embargo, no lo recuerdo… y caigo en él.
Cuarto día. Salgo de mi casa tratando de acordarme del pozo en la acera. Lo recuerdo. Y a pesar de eso, no veo el pozo… y caigo en él.
Quinto día. Salgo de mi casa. Recuerdo que tengo que tener presente el pozo en la acera. Y camino mirando el suelo. Y lo veo. Y a pesar de verlo… caigo en él.
Sexto día. Salgo de mi casa. Recuerdo el pozo en la acera. Voy buscándolo con la vista. Lo veo. Intento saltarlo… pero caigo en él.
Séptimo día. Salgo de mi casa. Veo el pozo. Tomo carrera. Salto. Rozo con las puntas de mis pies el borde del otro lado. Pero no es suficiente… y caigo en él.
Octavo día. Salgo de mi casa. Veo el pozo. Tomo carrera. Salgo. ¡Llego al otro lado! Me siento tan orgulloso de haberlo conseguido que lo festejo dando saltos de alegría. Y al hacerlo… caigo otra vez en el pozo.
Noveno día. Salgo de mi casa. Veo el pozo. Tomo carrera. Lo salto… y sigo caminando.
Décimo día. Me doy cuenta, justo hoy, de que es más cómodo caminar por la acera de enfrente.
Y no, no va por el tema de la sexualidad.
9
2012
Eterno Bécquer
XXIII
Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso… yo no sé
qué te diera por un beso.
Gustavo Adolfo Bécquer

Image is taken from Stock.xchng. Called “Kiss“, by PinkyellJM (Thanks)
Hay versos que son inmortales.
3
2012
“Aves migratorias”
Ayer me regaló una amiga, mi querida Señorita Vainilla, este delicioso poeta de ese sensacional ser humano llamado Marwan. Este cantante y poeta que tantos escalofríos y lágrimas me ha regalado, sin duda, tiene un envidiable don para las palabras. Seguro que os gusta tanto como a mi, este poema tiene algunas citas y reflexiones que imagino, os sonarán en cierto modo… contrastes, trampolines… claves para vivir… mejor.
Un abrazo desde tierras gallegas.
Aves migratorias
Para David MoyaBajo este cielo de papel azul
diciendo adiós a lo que queda de verano
no puedo evitar pensar que tal vez
sólo tal vez
hayamos encontrado por fin
la ecuación de la felicidad.
No una felicidad permanente
sino de aves migratorias
que cada cierto tiempo saben que
habrá que dar paso a otro cielo
a un invierno necesario
porque así sucede
con las cosas naturales.
Lo otro son cuentos
anestesia para hombres estúpidos
que no entienden que el dolor
es la antesala de la sabiduría y
que todo, todo es un juego de contrarios.Mi madre habla de usar el pasado
no como sofá sino como trampolín
y hasta esta playa callada nos ha llegado el impulso
que tomamos cuando los pies notaron el fondo.
Es sólo un momento en la eternidad
un disparo en medio de una guerra de cien años
pero hoy la vida nos sienta bien.Ahora veo tus sandalias descansando ya en la arena
y mi mala suerte preguntando por otro lugar donde instalarse.
Hasta aquí hemos llegado amigo mío
y aunque sabemos que vendrán algunos desengaños
y que nosotros también haremos daño
ambos también sabemos
que hay historias de amor que realmente funcionan
aunque haga mucho que no lo veamos
aunque nos lleve la vida entera
volverlo a ver.El pasado es sólo un entrenamiento
y no lo vamos a usar como sofá.
Cualquier día de estos servirá de trampolín
hasta esa historia
que en algún lugar nos espera.

27
2012
Hagamos un trato
El otro día busqué este maravilloso poema en mi blog… y ¡No estaba! Eso no puede ser.
Aunque lo hayáis leído mil veces, por favor, permitidme una más.
Siempre te querremos Mario, por todo lo que nos regalaste,
dejándonos sin esas palabras, tan amantes tuyas, para agradecértelo.
Cuando sientas tu herida sangrar
cuando sientas tu voz sollozar
cuenta conmigo.
(de una canción de Carlos Puebla)
Compañera,
usted sabe
que puede contar conmigo,
no hasta dos ni hasta diez
sino contar conmigo.
Si algunas veces
advierte
que la miro a los ojos,
y una veta de amor
reconoce en los míos,
no alerte sus fusiles
ni piense que deliro;
a pesar de la veta,
o tal vez porque existe,
usted puede contar
conmigo.
Si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo,
no piense que es flojera
igual puede contar conmigo.
Pero hagamos un trato:
yo quisiera contar con usted,
es tan lindo
saber que usted existe,
uno se siente vivo;
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos,
aunque sea hasta cinco.
No ya para que acuda
presurosa en mi auxilio,
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.
Mario Benedetti

Alegrías y lágrimas de...
...un poeta novato en busca de diccionarios donde encontrar letras y colores que dibujen cielos y momentos, amante de la vida y sus Nirvanas, de canciones, gestos, olores... ¡Cómplice de atraco a palabra armada junto a Joaquín! Busco el hueco para deslizar mis dedos húmedos y lascivos por entre las piernas de la vida, mientras avivo mi mirada de Peter Pan, mientras con detergente me esmero en conservar el alma lo más blanca posible.
Escuchando...
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