Desvarios

Ene
31
2018

El camino largo y enrevesado

 Escrito a las 19:00     Archivado en: Desvarios     Añadir comentario


Es imposible olvidar esa legendaria canción de los Beatles con la que empecé a conocer de adolescente a esa curiosa compañera de viaje llamada “Nostalgia”. En realidad, estaba empezando a explorar algunos de los muchos matices que tiene, lleva toda la vida aprender los recovecos del corazón humano, conocer las grietas de la alegría y los senderos de la tristeza, la distancia entre lo que se quiere y lo que se puede tener, y cómo a veces todo da vueltas de un modo tan curioso y poco probable, que parece estar diseñado por alguien.
Paul entonaba aquel “The Long and Winding Road” y yo disfrutaba de mis primeros escalofríos musicales. Supongo que estaba tan acertado aquel niño que creía ver el Universo en un grano de arena, como el hombre que ahora intenta alejarse del mundo para coger perspectiva, y que acabará dándose cuenta algún día de que efectivamente… el mundo cabe en un grano de arena.
Todos merecemos una vida larga, las curvas vienen dadas por la forma de ser de cada uno, y nuestra suerte. Siempre que me detengo o doy unos pasitos atrás para evitar algo que puede dolerme, recuerdo a una gran amiga que hizo esa elección en un momento crucial de su vida, decantarse por la elección cómoda y sencilla, fácil y “conocida”, antes que entregarse a un tobogán vertiginoso, frenético y apasionado, nada emociona más que una montaña rusa, pero las caídas son muy dolorosas, por lo que acabas prefiriendo no montarte más, y te conformas con un columpio o un tobogán. Elegir entre el confort de un hogar a veces hasta soso y la emoción de un mundo lleno de posibilidades y aventuras es una de las elecciones más difíciles de la vida, aunque hay personas que llevan esa elección grabada a fuego en su ADN y forma de ser, hay niños que parecen ancianos, y gente mayor que nunca dejó de ser niño.

…Many times I’ve been alone and many times I’ve cried
Anyway you’ll never know the many ways I’ve tried
And still they lead me back to the long and winding road
You left me standing here a long, long time ago
Don’t leave me waiting here, lead me to you door…

Aprendí que lo más importante, por curvas y montañas, es no detenerte jamás. “Si atraviesas un infierno, no dejes de caminar” dijo un presidente norteamericano de los inteligentes, y “Caerse está permitido, pero levantarse es obligatorio”, eso fue de Jordan o de Gandhi. Las curvas son muy difíciles con miedo, así que intenta disfrutarlas.
La vida es un camino largo y enrevesado, a veces vuelves al mismo lugar, casi siempre descubres nuevos desvíos, enfrenta la soledad con tu mejor sonrisa y aparecerá la luz que nace de toda oscuridad, a nada teme más la oscuridad que a un corazón encendido. Mírale el lado bueno a todo, y si te alcanza el mal… únete al lado oscuro (¡Tenemos galletas!).
Un abrazo sentido

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Ene
26
2018

Vídeo del Viernes

 Escrito a las 15:00     Archivado en: Desvarios     Añadir comentario


Ayer, la chica que habita La habitación del Duende, compartió en Twitter un vídeo que me encantó. Mark Johnson (www.motel.is) recopiló GIFs durante 3 años para hacer esta chulada en un rato de aburrimiento extremo, y aunque empieza despacio luego se va animando y tiene algunas sincronizaciones realmente divertidas.
Lo dicho, espero que no se os haga muy largo y os guste mucho… Exprimid a tope el finde! ¡Un abrazo! (o dos)

Ah! Y esta semana he cambiado la cabecera de mi canal de YouTube. Es muy modesto, y tan solo quiero llegar a los 100 suscriptores para ponerle nombre, así que si podéis ayudarme suscribiendoos (o a vuestros abuelos, gatos o amantes), os lo agradecería ;)
En él podéis ver cosas como mis vídeos de submarinismo o las partidas que últimamente juego al Battlegrounds.

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Ene
15
2018

Los cien mil regalos

 Escrito a las 19:00     Archivado en: Desvarios     1 comentario


Esta mañana en el Metro no podía dejar de pensar en esa chica que había visto bajarse del autobús minutos antes.
En el trayecto desde mi pueblo me había llamado la atención la dulzura de una chica que andaría por los 20 años. Su rostro, sus ojos y su pelo largo dibujaban una escena tierna y dulce. En la oscuridad de la helada madrugada la miré unos segundos pues estaba sentada en los asientos del otro lado del pasillo, antes de perder mi mirada en la ventanilla y cerrar mis ojos esa media hora que puedo descansar antes de llegar a la estación en la que el bus me deja para coger el Metro de cada día que me lleva al trabajo.
Al llegar la vi bajarse, y según andaba vi sorprendido lo mucho que le costaba moverse. Arrastraba una pierna y se contoneaba mucho para poder avanzar hacia su trabajo o estudios. Recordaba haberla visto algún otro día de espaldas, sin reparar demasiado en ella. Me rompía el corazón verla así y no era capaz de imaginar qué historia habría detrás de aquello ¿Era un problema de nacimiento? ¿Fruto de un accidente?
Y entonces valoré ese extraordinario privilegio de poder andar con comodidad, sin dolor, casi flotando y totalmente inconsciente. Y empecé a fijarme en pequeños detalles por los que dar las Gracias… ¡Hay tantos!.

Todos tenemos taras, físicas o mentales, que conocemos o bien no vemos.
Somos pasajeros temporales del tiempo y la fortuna, y es curioso como la casualidad nos quita y nos da cosas.

Valoramos algo al perderlo, sea una persona, una cosa o una capacidad, es ese mundo en el que la noche y el día nos han enseñado a vivir entre contrastes. A veces, el Universo parece echársenos encima, y quizás entonces deberíamos pararnos a ver esos regalos que la vida nos ha hecho, aunque nunca nos hayamos parado a valorarlos. Vemos bien, o borroso, pero vemos, y aunque no viéramos, podríamos oír, a Vivaldi, a Pink Floyd, a Bruce y a Freddy, podemos oler manjares e incluso saborearlos, tocar la piel de otra persona, tenemos una chaqueta calentita y blandita que es cómplice contra el invierno, y esta mañana vimos la Luna al salir a la calle por primera vez, o las nubes, y es que tuvimos un techo donde pasar la noche, y una manta, y una ducha, y un grifo dónde por arte de magia, sale agua.
No sé si me hago entender… solemos echar en falta cosas, siempre nos falta algo, pero ¿Por qué no pararnos a valorar todas las maravillas que tenemos? ¿En serio no eres capaz de ver alguna cosa que te haga sentirte agradecido a la Vida y el Mundo? Busca bien… la tienes delante, abre tus manos ¿Las ves? Tienes dos… con 5 dedos cada una ¿Cuántas “Gracias” merece cada uno?

Toda vida tiene cien mil regalos, motivos por los que vivir y luchar por ser feliz, y es curioso que aquellos que tienen menos de todos esos tesoros, suelen ser quienes más los valoran.
Intenta verlos, no pierdes nada… lo esencial es invisible a los ojos.

Agradezco a aquellos que han herido o me han dañado porque han reforzado mi determinación. Agradezco a aquellos que me han contradecido porque han profundizado mi conocimiento. … Agradezco a quienes me han golpeado, porque se han reducido mis obstáculos kármicos.
Agradezco a quienes me han abandonado, porque ellos me han enseñado a ser independiente. Agradezco a los que me han hecho tropezar, porque han fortalecido mi capacidad.
Agradezco a los que me han denunciado, porque han aumentado mi sabiduría y concentración. Agradezco a quienes me han hecho firme y decidido, Porque han ayudado acercarme a mis logros.

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Dic
31
2017

Recapitulando el año…

 Escrito a las 19:00     Archivado en: Desvarios     Añadir comentario


Hace unos días, rumbo al trabajo, leía un post de Una princesa, en el que hacía un repaso precioso y muy honesto de su año, por lo bueno… y lo malo. El ambiente navideño, el final de ciclo de este año que se acaba, disponen todo para que esa necesidad de recapitular y mirar atrás, a un año vista, sea casi casi una obligación.

Mi año empezó de un modo muy diferente a cómo acabó. Yo tenía una familia propia, una “mujer” y sus niños que me querían y que le daban un color a todo distinto de a lo que yo estaba acostumbrado. Era una sensación novedosa y extraña, adornada por un ambiente rural que me hacía volver a lo básico de la vida, dejando de lado esta tecnología que me alimenta y me intoxica a diario.
Pero en la absoluta paz, había mucho “ruido”. Acostumbrado a la tranquilidad que tenía fuera de mi trabajo, el bullicio, los gritos, la falta de libertad y algunos problemas serios de faltas de respeto… todo se fue acumulando en un enorme globo de agua que cuanto explotó, nos dejó secos. No es sencillo reconstruir tu relación con alguien cuando se rompe tanto, y la inercia que se consigue lentamente, no se puede recuperar tras dar un frenazo. Por mucho que ella quería seguir al frente, yo no tenía ni la fuerza ni la fe necesarias para ello. Si es doloroso ver sufrir a alguien que quieres, más aún cuando se suman a la ecuación niños que no tienen culpa de nada. Qué duro es hacer de tripas corazón y mirar al frente, asumiendo que a veces no puedes curar el Mundo de alguien sin sacrificar o entregar el tuyo, y la libertad y riqueza de nuestro mundo no es algo que debamos entregar a nadie a la ligera, es algo, simplemente… sagrado.

También tuve una gran pelea con un buen amigo. En casos así, “la Culpa” te increpa sin importarle tener razón, en mi caso, analizo qué podría haber hecho diferente, y tener alguien con sentido común cerca que te diga que actúas correctamente es un salvavidas que no tiene precio. A veces dejamos de creer en nosotros, cuando no debe ser así… hace tiempo predije que tendría un problema así con este amigo, debes temer a quien no sabe pedir perdón, el orgullo es un cuchillo afilado. ¡Qué pena!. Esto debería recordarme cómo se puede vivir en el amor o en el odio, él hace tiempo hizo su elección, y yo a veces creo habitar entre ambos, debo seguir luchando por estar más cerca de la luz que de la oscuridad.

Pero el Universo cuando cierra una puerta… abre una ventana, o varias. Tras esos meses de tormentas furibundas, voy reencontrando poco a poco mi calma, y un equilibrio perdido hace tiempo. De bálsamo actuó mi hogar y su magia mística, con su energía cubriéndome como un escudo de calor y vida, dejándome arder… recogiendo mis cenizas, y protegiendo mi crisálida. Y cuándo queda un hueco… suele aparecer algo que lo llena, y el tiempo dirá si la casualidad más salvaje de mi vida me alcanzó este año que dejamos atrás, y este es solo el primer capítulo de la segunda parte de mi vida, o es algo distinto cuya dimensión y destino aún no soy capaz de ver.

Sigo soñando con el gran azul. Este año estuve en el Mar Rojo por segunda vez, haciendo una Ruta Norte deliciosa bien escoltado por compañeras de trabajo y mi Silver Angel. El año que viene ya tenemos otro proyecto en marcha… también la vuelta a un destino conocido, y después… deberé buscar mi propio camino y quiero verme cara a cara con algunos de los gigantes dentados, y si nadie quiere venir… iré solo, algo que también me apetece y necesito.

La salud y el bienestar de la familia se siguen manifestando como elementos cruciales en la felicidad, son cosas a las que personalmente no presto toda la atención que debería hasta que se altera algo tan vital. He tenido algún problemilla de salud, y seres cercanos también, y siempre que no sea nada grave debemos ver la oportunidad de cambiar hábitos para estar mejor, cuidando algunos comportamientos se puede no solo vivir más sano sino también más feliz.

Momentazos de ocio celestiales… podría hablaros de videojuegos, series o cine, pero me quedaría corto y acabaría por cansaros. El año que viene… espero seguir disfrutando de mucho Marvel, mucho Netflix, mucho Clash Royale, mucho Battlegrounds y buenos amigos con los que compartirlo todo.

¿Listos para el 2018…? Yo sí

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Dic
21
2017

Mis favoritos del año de mi Instagram

 Escrito a las 19:00     Archivado en: Desvarios, Fotoblog, Fotogramas     comentarios cerrados


Buenas! Como muchos sabéis, tengo Instagram, y desde ahí reparto contenidos y voy subiendo fotos según puedo. Revisando las fotos de este año… estas serían mis favoritas:

Un árbol muy especial, una foto hecha con un móvil con unas capacidades sorprendentes.

Una publicación compartida de Kike (@katreyuk) el

Unas criaturitas muy curiosas, y una de ellas acabaría siendo muy amiga mía.

Una publicación compartida de Kike (@katreyuk) el

La vuelta a Egipto y su Mar Rojo estuvo llena de momentazos.