Desde dentro…

dic
17
2013

Agotamiento sentimental…

 Escrito a las 19:30     Archivado en: Desde dentro..., Desvarios     6 comentarios


Podría contar mil anécdotas, y de estos últimos días, tendría tanto que contar, si pudiera hablar sin ofender a nadie. Me apetece repasar algunas lecciones sentimentales de este año… ¿Me lo permitís? No todo es piel propia… eh, aviso a navegantes.

Ayer había quedado para tomar algo con uno de los amores de mi vida, una gallega que como yo lleva ya un tiempo en Madrid, aunque no tanto, ella aún conserva parte del acento. Al final tuve que volver al trabajo por algo urgente, y se acortó nuestra conversación. Creo que he perdido la cuenta de cuantos años hemos jugado al gato y al ratón ¿16? ¿17? En fin, cuando no era por un motivo, era por otro, pero nunca llegamos a ser pareja, todo se quedó en un par de besos robados una vez al año, fantasías y cuentos de hadas, pero supongo que ambos siempre hemos tenido esa pregunta en la cabeza de ¿Y si lo hubiéramos intentado…?. Ayer fui bueno, no la miraba como si fuera un phosquito a la hora de la merienda, ella tiene su vida y yo la mía, pero hay preguntas que jamás reciben respuesta… y esa es una de las cosas que debemos aprender de la vida.

Remontándome tiempo atrás…uno de los riesgos de las conexiones entre personas, es que en un momento de tu vida, seas una estación para alguien, y sepas casi desde un primer momento, que esa persona no está destinada a quedarse en tu mundo. Este año viví algo parecido, el saber que podía ser un viento a favor para alguien, pero que todo ese impulso que yo le daría no serviría para hacernos pareja o algo similar, pero aún así, su nobleza y calidad humana me hizo considerar que merecía, y merece, todo mi apoyo. Siempre supe que ella era una guerrera y yo su guardaespaldas, o viceversa, pero si escuchas el murmullo de la sociedad puede confundirte, que el mundo no te entienda no indica, para nada, que estés equivocado.
La moraleja es que debes creer en lo que sientes, y en ti, por encima de todas las personas y las cosas.

Hay dos lecciones que se aprenden por las buenas o por las malas: Respeta a la mujer casada y Evita aquellas personas que no puedes cortejar por ofender o dañar una amistad valiosa. La primera fue lección del año pasado, y debí aprenderla bien, porque he conseguido ser respetuoso con alguien en esas circunstancias, y no atacarla a muerte aún a riesgo de dejarme la piel y las entrañas en ello (ella lo merece). Y este año he conocido a alguna chica muy agradable, que parecía aunar inteligencia y belleza en proporciones óptimas, pero he respetado el veto de un amigo y la he humanizado al conocer los trapos sucios de esa persona.
Valora y respeta las relaciones de pareja y a tus amistades como te gustaría que ellos te hicieran por ti, aunque no lo hagan, ni tengas más premio que sentirte bien contigo mismo.

Los que nos consideramos “chicos buenos”, sufrimos mucho cuando alguien a quien queremos cae en las garras de un depredador. Desde el colegio, los “chicos malos” suelen llevarse a las más especiales, y creemos, a veces con acierto, que con los años ellos se quedarán fuera de juego y nuestras opciones aumentarán. Eso no siempre es así. Lo que me resulta sorprendente es la cantidad de oportunidades que puede recibir un hombre antes de recibir la metafórica patada, es algo escandaloso (y fruto del dañino miedo a la soledad de mucha gente). Podría contaros tres o cuatro casos escandalosos… pero como decía no hace mucho, he aprendido a no sufrir por las elecciones de los demás, aunque sean bajo mi punto de vista, erróneas o no.
Te quieres tanto como permites que el mundo y sus habitantes te respeten y te traten.

En fin… si sigo mirando más atrás igual encuentro más cosas…
Y todo esto para decir, como habré dicho en alguna ocasión, que me siento sentimentalmente exhausto, estoy por hacer un voto de castidad cómo antaño o dejar de buscar definitivamente una compañera de viaje, y centrarme en “one night stands” esporádicas y recuperar cierta sintonía energética perdida con mi entorno.
Sé lo que valgo, y también comienzo a ver qué cosas he dejado de hacer bien.
Tras cada adversidad habita una oportunidad, y está en nosotros exprimirla…

nov
7
2013

Emociones bajo la piel

 Escrito a las 19:00     Archivado en: A5, Desde dentro..., Mis Esenciales     12 comentarios


Por segunda vez en mi vida, las emociones habían tomado control de mi cuerpo, manifestándose imparables ante situaciones vividas, sin dejarme otro remedio que sentarme y escuchar de verdad aquello que pretendían decirme del único modo que podían: el dolor, agudo y profundo.
La primera vez, hace ya muchas lunas, mi sistema digestivo había querido decirme “¡Ah no, esto yo no lo trago!“, refiriéndose a una relación que mas allá de nubes y sueños al óleo, comenzaba con mal pie, con una falta de libertad y coherencia tan preocupante, que hizo que mi cuerpo manifestara la gastroenteritis más fuerte y dura de mi vida, de aquella ocasión estuve cuatro días en cama, y cada vez que hablaba de ello o lo recordaba, volvía a dolerme el el estómago levemente.
Pero esta vez fue el corazón el que se quejó, cansado de ahogar lamentos, de reprimir sensaciones, de no gritar tiritas que podrían evitar heridas, de perder la capacidad de diálogo con quien era hogar de palabra honesta y sentida, de no poder expresar cosas sabedor de que no se entenderían.
Y agotado y triste mi corazón gritó, herido y maltratado, que no debía callar sentimientos ni dejarlo de lado a la hora de vivir y entender el mundo, y se estremeció en mi pecho usando de herramienta el miedo, para obligarme a escuchar lo que tenía que decirme.
En la clínica lo abracé y lo consolé, recordándole que juntos sufrimos mis silencios. “A veces hay que saber callar, debes perdonarme, no es por placer, es saber estar.” le dije, y lo entendió en cierto modo, aliviando con una sonrisa la ansiedad que lo atenazaba dolorido y perdido, diciéndome de algún modo que él no sabe dejar de sentir, y que yo no debería aprender a callar.

clips
Image from Stockvault. Called “Clips”, from Deepu Das (thanks)

oct
21
2013

Autumn Leaves

 Escrito a las 18:38     Archivado en: A5, Desde dentro...     2 comentarios


Se enfrían los parajes, cogiendo aire tras el sofocante verano, y algunas mañanas, la naturaleza empieza ya a ensayar su sinfonía invernal con gotas de rocío.
Los edredones nórdicos salen de los armarios, riéndose como niños pequeños, sabiéndose de nuevo fortaleza de calor, sintiéndose necesarios y queridos, casi vivos. Envolviendo cuerpos que bajo esos paraísos de plumas se abrazan vestidos con pijamas, que según pasan los minutos sobran, y se caen, como hojas de esta estación. En los árboles, aparece el rojo, el ocre, el marrón… cerrando un ciclo de vida, sembrando otro.
Mientras rebuscamos paraguas, los routers dejan de sufrir al descargar a pleno pulmón las películas y series que amenizarán las tardes de lluvia. Llega el Otoño despistado y taciturno a nuestros termómetros, con un mes de retraso sobre el calendario, y esta vez si, creo que supe despedirme del verano, para recordarlo sin echarlo de menos, disfrutando del momento, viviendo las estaciones con la misma intensidad, añorando menos lo que me falta, disfrutando mucho más de lo que tengo.
Salgo de la oficina, siento la brisa fresca en mi cara, alimentada por la libertad que me llena en ese momento… me pongo los cascos y busco una melodía… perfecta y vital como un parque en otoño, como los recuerdos pintados por la nostalgia al óleo y que se lleva lejos ese viento cómplice y amigo, como la trompeta de Miles haciéndome cosquillas en el alma con una canción que cada vez que llega esta estación, me recuerda cuanto la necesito.

autumn_leaves
Image from Stockvault. Called “autumn leaves”, from 2happy (thanks)

oct
10
2013

Hedonismo

 Escrito a las 19:00     Archivado en: A5, Desde dentro...     comentarios cerrados


Recuerdo aquel verano como si fuera ayer. Metafóricamente, ascendí desde un largo pozo y el espejismo que me hacía creerme feliz cuando no era más que un preso, y tras mucho tiempo a oscuras, contemplé el Sol, el de verdad, el único. Hay ilusiones que nos atrapan de modos tan sutiles, que envueltas en sonrisas nos roban sin resistencia nuestra forma de ser, y hacen que nos perdamos.
No es fácil olvidar la sensación de sentir algo esencial y básico tras tanto tiempo ausente. Quieres reír y llorar por igual, esas lágrimas contenidas durante meses, mezcladas con la sonrisa más profunda de la que somos capaces, creo que en contadas ocasiones he reído ni llorado igual que en aquellos días, tan solo la presión de los años generan nudos así. Cuando sientes que todos tus huesos se han partido en mil pedazos, y te sientes solo piel, es el momento óptimo para ponerle nuevo rumbo a tu alma.
Siempre me encantó la metáfora de mi ave favorita… este tipo de momentos son los momentos del fénix, el de siendo cenizas, definir qué querrás ser… mañana.

Cuando abrí mis ojos, vi varias cosas claras y concisas. Y en mi Universo surgió idea, una luz: “La energía existe, no la podemos ver… pero no dejamos de sentirla y negarla, quizás es momento de escucharla”.
En el estado en que me había quedado, sólo piel, sentía sin obstrucciones aquella verdad tan fácil de intuir como difícil de demostrar, una lejos de cruces o credos, y más cercana a la experiencia y la realidad. Recordaba la negación de tantas “primeras impresiones” que se habían visto confirmadas meses o años después, cómo había estado mucho tiempo enfrascado en relaciones de las que desde el primer beso conocía su final. Una cosa llevaba a la otra, tenía sentido, lógico… sentimental… espiritual, y decidí desarrollarlo y darle una oportunidad.

Hedonismo
Image from Stockvault. Called “Man smokes”, from Alsusha (thanks)

Fue por aquella época, cuando entendí que sufríamos mucho por lo que fue o lo que será, que adelantábamos acontecimientos, especialmente dolorosos, que somos capaces de seguir un camino durante mucho tiempo… simplemente por miedo a elegir otro. Que los miedos no solo impiden alcanzar sueños, sino que son cuerdas que nos atenazan, y que si reunimos la fuerza de enfrentarlos y romperlas, tendremos la recompensa del sabor fresco y salado del viento de la libertad. Que la interacción entre dos personas no es necesariamente buena o mala, sino a veces tan solo son incompatibles, en casos en cualquier Universo, otros en un momento concreto, y algunas veces, no más allá de un encuentro perfecto. Millones de seres humanos, miles de situaciones distintas, de actitudes diferentes… nunca existirá una pantalla capaz de plasmar tanto color. Mis horas de reflexiones grabadas en sangre a cabezazos en la pared no parecían útiles, tan solo podían tener un cierto valor si de ellas sacaba alguna enseñanza, y la compartía. Por aquella época empecé un mapa del alma humana que no sé cuantas vidas podría llevarme terminar.

“El Hedonismo es una doctrina filosófica basada en la búsqueda del placer y la supresión del dolor y de las angustias, como objetivo o razón de ser de la vida.”

No creo en el placer a cualquier precio, ni en que se solucione algo mirando hacia otro lado, pero sí creo que ahondar en el dolor no aporta nada positivo… cuando perdemos un amigo, no celebramos el hueco para otro, cuando alguien fallece, tenemos la obligación moral de vivir con el doble de alegría, por nosotros y por él, cuando se hace de noche… recordemos que el mundo girará trayéndonos el Sol a nuestras mejillas, y en tu noche, disfruta de las estrellas para que no las eches en falta cuando llegue un nuevo amanecer.

Parecía tan simple… y cuantos años pasé sin verlo.

comentarios cerrados
oct
2
2013

El gran azul

 Escrito a las 22:57     Archivado en: A5, Desde dentro..., El Mundo..., Mi Camino...     3 comentarios


Creo que pocas experiencias pueden tocar tanto el alma de una persona como sumergirse en nuestros océanos, que esconden el 73% de la superficie de nuestro planeta irónicamente llamado tierra. Es un viaje a otro mundo, sin salir del nuestro.
No es un viaje sencillo, te dirán que no dejes de respirar… y allí no hay aire, y el que lleves contigo, se hará más pequeño según bajes ¡Puta presión!… pero no tengas la menor duda de que una vez que conoces al gran azul, que pruebas sus labios salados y sus miles de matices, es complicado no echarlo de menos, no sentir una nostalgia cuando te alejas de sus orillas, y una ansiedad tan profunda como él por encontrarlo de nuevo.
gran_azul

La dualidad está tan presente como en tantas otras cosas… y más aún bajo el agua: Dos respiradores, por si falla uno, que haya otro, dos compañeros que siempre deben nadar juntos… para cuidarse el uno al otro, y para casi todo hay dos modos de hacerlo, por si la otra falla, como llenar el chaleco de aire automáticamente o con la boca.
En la foto de abajo, con ese ser humano con el que los novatos creamos un vínculo especial, nuestro “sensei”, en mi caso, se trata de el gran Pascual, que ejerció de maestro duro a la par que divertido, y tuvo la paciencia necesaria para hacer la transición conmigo del miedo y la desesperación, al disfrute y más pleno gozo. Aquí está a mi derecha irreconocible por el equipo, y mis labios gigantes me delatan junto con el dedo acusador.
Pascual y yo

Os podría hablar de lo mucho que aprendí (hay que estudiarse un librito muy interesante), de las certificaciones que existen para iniciarse en este mundillo (PADI y SSI las más reconocidas, yo opté por la última bajo la recomendación de mi gente de Nisos), de las ganas que tengo de adquirir un ordenador de buceo o una GoPro bien equipada (que deberán esperar…)… este viaje me daría para muchos posts, y todos y cada uno de ellos, se quedarían muy cortos.
Si que os diré que me encandiló la faceta de buceo en pareja, no ya solo con amigos, sino con tu “soul mate“. Pude ver en los ojos de alguna pareja que me acompañó cómo compartido así… lo hace aún mejor. Ese “tú me cuidas y yo te cuido” hace aún más especial un vínculo sentimental, y pensé en silencio a menudo en lo bonito que sería compartir esto con una chica, pues unas jornadas de buceo están repletas de historias y recuerdos que solo pueden mejorar de ese modo.

Sería imperdonable no darle las gracias al vasco legendario, mítico Basajaun, que no solo me invitó a su apartamento alquilado y me animó al bautismo (y dejó a mi entera elección si hacer o no el curso), sino que además sacrificó algunas rutas mucho más divertidas por escoltarme durante mis inmersiones de formación y aprendizaje (Gracias de verdad perzonajo). Aquí se nos ve, él contra el muro, y yo con mis puñeteras manos que no puedo dejar quietas bajo el agua… qué se le va a hacer… queda tanto por aprender.
Con Basajaun

Bueno, para acabar, recomendaros un gran club de submarinismo, donde saben hacer que te enamores de este deporte. En NISOS Benidorm encontraréis a profesionales como José el sabio, Jessy la mamá, Fernando el crack o Pascual el maestro, que os mimarán y cuidarán mientras os enseñan a sobrevivir para que libre e inevitablemente, os enganchéis al gran azul. Sin personas como estas no habría tenido la confianza y seguridad de iniciarme en este mundillo… y volveré a ellos cada vez que pueda para “bucear en casa“, a ese hogar tan cerquita del mar que han creado donde algunos afortunados damos nuestros primeros pasos con aletas. ¡Gracias chicos!

Antes de saltar al agua… se grita algo con doble sentido…
¡Libre!

sep
19
2013

Un beso sin réplica

 Escrito a las 15:00     Archivado en: Desde dentro..., Relatos o Versos     2 comentarios


Hace muchos años, cuando mi edad rondaba la veintena, tuve el placer de vivir mis primeros amores fugaces, tras una relación seria de varios años que me quitó mi despreciada virginidad. Otros amores no fueron tan fugaces, se quedaron ahí para hacerme temblar o emocionarme durante años. Había dos chicas que me encandilaban y tenían sendos pedacitos de mi corazón, mientras el resto lo desperdiciaba en una mujer que no merecía ser querida como yo lo hacía, pero eso… eso es otra historia.
La rubia y la morena, niñas de mis ojos, ambas tenían atributos comunes, como tener una dulzura y sensualidad desbordantes, así como unos labios desgarradoramente sensuales y unos culos realmente deliciosos, por lo menos visualmente hablando, pues me tenía prohibido y vetado tener una relación formal con una chica menor que la mayor de mis hermanas, así que disfrutaba de charlas, sonrisas traviesas y guiños… y aunque yo distaba mucho de ser alguien que mereciera compartir tiempo con chicas así, disfrutaba de ellas cuando podía, sin cruzar la línea, sin contacto físico, sin volar alto… ni bajo.
Y esta historia trata de la niña morena, la chica de los ojitos tiernos cuya mirada ejercía de uñas que arañaban mi corazón, con la que no podía tener nada por la gran diferencia de edad, y a la que por su forma de ser, trataba como a una hermana. En aquella época de confusión sentimental y opciones que me llevaban a pésimas decisiones, ella era calma y paz, un deseo latente y prohibido, una golosina de la vida que no me permitía probar.
Y llegó la mudanza a Madrid, el cambio de rumbo y vida, las señales que apuntaban al Sur…
Pero siempre había un camino de vuelta que me hacía volver a visitar mi playa, el hogar familiar, la lluvia, los rincones llenos de recuerdos. Y en uno de estos viajes, quedé para tomar un café con mi niña morena para ver que se había hecho mujer.
Hablamos de mil cosas, su familia, la mía, el amor y cómo nos trataba, la vida en Madrid y en la ciudad de cristal, y estuvimos un par de horas que pasaron como minutos.
Cogí mi coche, y cuando me estaba despidiendo con el motor en marcha, me hizo un gesto para que bajara la ventanilla, y entonces sucedió… agachó su cabeza, se acercó a mi, y me dio un cálido y profundo beso de esos que intentan imitar en las películas. Aquellos labios grandes, bailando con los míos… sé que no lo idealizo con el tiempo, porque tras aquel beso fui incapaz de articular palabra durante varias horas. Recuerdo mi sensación en el coche, mientras me iba, como en una nube, concentrando lo poco de mi de lo que tenía control en la carretera para llegar sano a casa.
Hablamos, después de aquello, de repetir el encuentro, y planeamos en repetidas ocasiones una visita suya a Madrid.
Pero al irse cancelando una tras otra, todo quedó fijado a un encuentro navideño en la capital.
Reservé los días, hice los preparativos, pero ella no cogió el avión…
Desconozco qué le hizo tomar aquella decisión, pero aquel día, decidí dejar de hablarle.
Estábamos en una época en la que ambos teníamos el corazón destrozado, y juntos en la distancia, creímos que estaba entero.
Nuestras conversaciones eran dulces, teníamos la conexión de una pareja y la honestidad de unos amigos.
Cuando me dijo que no vendría… de nuevo algo se fragmento, algo que después me llevó bastante tiempo unir.
Ella siguió su vida y yo la mía. No sé si se asomó a esta ventanita a ver qué había sido de mi, pero yo no quise mirar a la suya.
Y así ha sido en los 3 años y pico desde aquella navidad de 2009… el rencor no me ha permitido dirigirle ni una palabra.
Mi corazón se ha ido endureciendo hasta el punto en que cuando alguien me ha gustado, me ha emocionado incluso más el saber que seguía latiendo y era capaz aún de enamorarse de alguien, algo que he dudado en no pocas ocasiones.
Pero ayer, mi móvil me recordó que hoy era su cumpleaños, y decidí felicitarla.
Pensé que era momento de dejar atrás anécdotas y mandarle un mensaje por Facebook.
Las estaciones son maestras… el tiempo lo cura todo, y queda tan solo el aprecio por una persona a la que le deseas lo mejor de corazón… aunque hayamos dejado para siempre, uno de los mejores besos de la historia, sin réplica.

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  Diario "no" secreto de...

...un celtíbero errante, un androide defectuoso y con sentimientos, un yeti en calzoncillos en busca de otros eslabones perdidos, coleccionista de sonrisas y momentos que atrapar con el cazamariposas que los años ha tejido, pintor de acuarela en un día de lluvia, que con su sonrisa desnuda y la mirada perdida, te espera sentado al borde de un acantilado.

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