Desde dentro…

Nov
27
2018

Sugiero que el más triste de los presos, tenga derecho a sábanas de seda…

 Escrito a las 19:00     Archivado en: Desde dentro...     Añadir comentario


…bendita sea la boca que da besos,
y no traga monedas, y no traga monedas…”

Me vino a la cabeza esta melodía semisagrada, y al buscarla en Spotify me di cuenta de que no aparece; ocultaré mi indignación por ello, y seguiré divagando mirando de reojo a esos puñeteros cabrones verdes que no dejan de quitar música en lugar de sumarla, me pregunto si dentro de unos años solo existirán las canciones ellos quieran, las que más escuche la gente, las que estén de moda, y las demás se diluirán en el océano del tiempo y el olvido, sin duda eso revitaliza mi teoría de que hay que tener una colección sana y propia de MP3 pese a Spotifies e iTunes.
La verdad es que últimamente (meses, más bien), ando más desmusicalizado… no suelo ponerme los cascos en el autobús, e incluso en el coche voy en silencio, tampoco descubro tanto música como antes. Pero siempre vuelve Sabina con sus letras, que quizá no animan demasiado, pero ayudan a regodearse y darse un baño de realidad, de sentimientos, que hay que “disfrutar” todos los estados de ánimo, desde tocar fondo (momento en el que debes pensar “ahora ya solo puedo subir”), hasta los días grises que buscan desesperadamente un color…

…Y algunas veces suelo recostar
Mi cabeza en el hombro de la luna
Y le hablo de esa amante inoportuna
Que se llama soledad…”

Y con esa mezcla de dejarse llevar por la corriente, con un “sigue nadando”, y un “siempre hay esperanza”, se mira hacia un futuro que a veces la vida nos recuerda que es tremendamente incierto, solemos olvidar que cada hora es un regalo y que el haber vivido muchas, no nos garantiza el vivir muchas más. Y no, no es algo negativo, es realista… solo cuando ves el borde del precipicio puedes darte cuenta de lo mortal que eres, e intentar vivir entonces mejor, más en presente, sin culparte por tu pasado, sin soñar con el futuro, intentar coger esa libertad por la que hemos muerto y matado, e intentar usarla adecuadamente…

…Soy del color de tu porvenir, me dijo el hombre del traje gris
“No eres mi tipo” le contesté, y aquella tarde aprendí­ a correr
Al pisar la estación le abrí­ la jaula a mi corazón
Tras las montañas estaba el mar, la noche, el vértigo, la ciudad
El mundo a cambio de una canción, me daba un plato, un beso, un colchón…”

Cuando vives mil etapas, entre tormentas y calurosos veranos, te centras en mantener la calma y el equilibrio todo lo posible, según ganas años aumenta tu amor por la paz y la tranquilidad. Siempre me ha despertado curiosidad el pensar cómo me sentiré dentro de unos meses, o dentro de un año… y es increíble cuánto puede cambiar todo, desde ese vital “quien tienes a tu lado”, o “cuales pueden ser tus sueños”. Quizás cuando la vida te sacude violentamente tan solo quiere que despiertes, y no se cansará de intentar que lo hagas, hasta ese día y momento oportunos… en que así sea.

…Incluso en estos tiempos
De aprender a vivir sin esperarte
Todos los días tengo recaídas
Y aunque quiera olvidar no se me olvida
Que no puedo olvidarte…”

Si alguna vez he dado más de lo que tengo
Me han dado algunas veces más de lo que doy
Se me ha olvidado ya el lugar de donde vengo
Y puede que no exista el sitio a donde voy…

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Nov
21
2018

Sigue nadando, sigue nadando

 Escrito a las 15:00     Archivado en: Desde dentro...     Añadir comentario


El otro día me vi por tercera vez “The Meg” (o “Megalodon” para los amigos), una película con Statham, tiburones, gags, una chica china encantadora y su simpática hija… solo le faltan algunos besitos, pero la verdad es que lo tiene todo para que sea la clásica película estúpida que veré mil veces. Una de las cosas simpáticas de la película es cuando nuestro Jason encara al tiburón de 15 metros para colocarle un localizador, y entona la famosa frase que Dory nos dejó para el recuerdo “¡Sigue nadando, sigue nadando, nadando, nadando!“. Gran guiño.
Esa frase aplica mucho a la vida, es tan simple como poderosa, nunca dejes de nadar… por jodido que se ponga todo, la primera obligación de un pez… es mantenerse a flote. Y así han sido mis últimas semanas, con un gran viaje de por medio que se merecería una mención aparte. En lugar de soltaros un rollo sobre el viaje, os pondré el vídeo al final, así me ahorro criticar la organización del mismo y algunas cosas que no me gustaron de unos y otros, así como comentar esa fascitis que me tuvo sin poder moverme unos días, y lo mucho que aprendí de ella. Pero a lo que iba, que no quería hablar del viaje, y sí, autocompadecerme un poquito

Los procesos de ave fénix que tenemos algunos no son sencillos, y sobre todo, son dolorosos. En mi caso, esta regeneración que me toca ahora va unida a dejar atrás a alguien, algo que es siempre muy duro, sobre todo cuando no eres capaz de ver la verdadera dimensión de una persona por estar demasiado cerca de ella, quizás tan solo la distancia del tiempo me permita ser honesto sobre la importancia o no de alejarte de alguien, en un sentido bueno o malo. Cada día, al salir al mundo, no te queda otra que creer en en ti y seguir caminando, es algo que siempre he tenido claro. “Por mi y por todos mis compañeros“, como decíamos de niños, y especialmente por la gente que nos quiere, en ellos encuentro yo esa fuerza o necesidad de levantarme cuando la vida me ha tumbado o arrodillado.
Y a veces el mejor regalo que puedes hacer a alguien es dejarlo ir, si vuestra relación es tóxica para ambos, aún no siendo malas personas ninguno de los dos. Como ese cumpleaños que tu agenda te escupe a la cara y que optas por no felicitar, deseando que contribuya a que una herida se cierre para ambos, cicatrizando cuánto antes.

Quizás otro día hable del cambio del mundo, de cómo hay días que me siento un carca por desagradarme cambios sociales como comportamientos o tendencias musicales, los ídolos que tienen algunas personas cuyo éxito no logro comprender, el cinismo del mundo tolerando asesinatos reconocidos públicamente, la política, especialmente la nacional, tan repugnante y carente de esperanza, en estos tiempos en que las extremas derechas se abren paso en todo el mundo, y con ellos el dolor y la intolerancia. Y luego está el espejo, en el que veo cosas que debo cambiar, lecciones que debo aprender antes de poder enseñar algo, pero siempre hay esperanza y sonrisa, oscuridad que da sentido a la luz, y nos hace grises, no por la ausencia de colores, sino por habitar ese espacio que hay entre la oscuridad y la llama.

En cualquier caso, recuerda: Sigue nadando.

Ah, y quiero hacer una mención especial a Carlos Valverde, un lector que el otro día me envió un mensaje precioso que me ha animado mucho, y de todo lo que decía me quedo con “Simplemente quería felicitarte por tu blog, siempre trato de enviar un mensaje de agradecimiento a todos aquellos bloggers cuyos blogs me parecen brillantes, o aportan algo positivo a mi vida“, así que muchísimas gracias, de corazón, por tus palabras. La gratitud es algo que estoy trabajando, y que todos debemos mejorar, y que tú practicas muy bien.
 


 
 

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Ago
9
2018

La frágil confianza

 Escrito a las 19:00     Archivado en: Desde dentro...     comentarios cerrados


Supongo que la confianza es como un jarrón que cristal,
que cuando se rompe, se puede pegar con loctite,
pero ya nunca queda igual.
 
Últimamente he vivido muchas pruebas de esto, demostraciones de la vida de lo valiosa y preciosa que es la confianza, atesorada con esmero y tiempo, y cómo, en tan solo unos segundos, se puede perder por completo. Pero incluso en circunstancias así, la vida sigue siendo maestra, pues hay niveles, hay raseros y mil formas de medir la vida. Hace años recuerdo un espectacular debate entre qué es peor, teniendo pareja: ¿Acostarte con alguien o mantener una relación platónica no física con alguien?
Cada persona opinaba algo distinto, había para quienes algo platónico, una leve llama de un amor, era mucho más grave que un acto animal y físico. Otras personas, sostenían que la infidelidad física era más grave que cualquier flirteo platónico. Al final, como tantas y tantas cosas en la vida, todos tenían su parcela de razón.
 
Ayer tuve una de esas conversaciones que te rompen algo. No suelo esperar mucho de las personas, pero alguien a quien quiero defendía a otra persona a la que considero prácticamente un criminal. Recuerdo que tras oír sus palabras de preocupación, tan incoherentes entre sí, no supe qué decir. Un “vale” se quedó en el aire, pues me había quedado desarmado ante cómo alguien puede malgastar fuerzas en cuidar de alguien que podría haberte destrozado la vida y que intentó, metafóricamente, asesinarte (y no metafóricamente, quitarte a tus hijos).
Todos somos tan distintos, vemos y vivimos esto de modos tan dispares ¿Dónde empieza la verdad y termina el orgullo? ¿Cuándo sabes si tienes razón o si lo que ves es tan solo una mancha en tus gafas? Quiero seguir creyendo que más allá de pruebas está el corazón y la verdad, la honestidad y la empatía. La gente mala, y la buena.
 
No es nada sencillo mantener la cabeza fría.
Dos problemas me han preocupado últimamente. En un caso, alguien que hace tiempo que no pregunta cómo estoy se ha ofendido por en error mío inexcusable, pero ¿Es más valioso su orgullo que todas las horas que he dedicado a hacer más soportable la levedad de su Ser? Si él considera que es así… pasapalabra, no quiero más de eso, si no eres capaz de asumir tu parte de un error, si no eres capaz de pedir perdón, incluso cuando no seas el único culpable, apártate de mi camino.
El otro, quizás la otra cara de la tortilla. ¿Qué sucede cuando lo que más te une a alguien es la confianza y esta se altera o se rompe? Si no puedes creer en lo que alguien dice, si te sientes mal-tratado mientras esa persona cuida a maltratadores, si te creen un juguete… quizás sea hora de dejar la partida y mudarte de planeta. Si alguien tiene miedo a contarte algo y vive una vida entre tinieblas, quizás vuestro vínculo no sea tan fuerte como para soportar los vientos del destino y las tormentas del tiempo y haya que emigrar.
 
Tantas preguntas, tanto que aprender para formular las respuestas.
 
 
 

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Jul
2
2018

7 consejos sobre la vida que daría a mi hijo

 Escrito a las 19:00     Archivado en: Desde dentro...     comentarios cerrados


     A mis 41 suelo ver muy poco probable que vaya a tener hijos. Alguna vez he pensado en qué le diría a ese, o esos, hipotéticos hijos si algún día los tuviera, y estos… serían mis 7 consejos (los más importantes) para ese hijo que puede que nunca llegue a conocer. Espero que pueda servir de algo para los hijos de otras personas, que merecen también estos consejos enlatados frutos de una vida de tropiezos, enseñanzas, vuelos frustrados, ciclos de ave fénix y grandes y sabrosas victorias:

1.- Haz del aprendizaje tu forma de crecer, que tu actitud dibuje tu mundo. Utiliza todo para avanzar, intenta descubrir el secreto de que todo acto negativo tiene dentro la semilla de una oportunidad. Un amor que se va deja sitio para uno mejor, una planta que se muere con su cadáver fertiliza la tierra preparándola para que una nueva semilla brote más fuerte. Ante cada cosa que nos sucede, podemos decidir con nuestra actitud cómo la viviremos. Si miras siempre al suelo, te perderás el cielo, si miras siempre para arriba, no dejarás de tropezarte… quédate en el punto medio, quédate en el ahora, quédate en vivir cada cosa del mejor modo posible, en aprender a ser cada vez más feliz, y ayudar en su viaje a los demás pasajeros de este espectacular tranvía llamado “vida”, que recuerda… es un regalo, nacer es lo más increíble que podía pasarte… y sucedió, celébralo cada día.

2.- “Caerse está permitido, levantarse es obligatorio.” Este proverbio ruso siempre ha sido uno de mis motores vitales. Recuerdo que de niño, uno de mis momentos más reveladores fue el día que descubrí que llorar no servía de nada cuando te caías, y dejé de hacerlo. Lamentarte no atenúa el dolor, y regodearte en él tampoco. Caete sin miedo, aprende, levántate sin prisa… pero evita tirarte al suelo a llorar como un niño pequeño, eso no es dolor, es capricho y rabieta. Intenta ver algo positivo en el tropiezo que te ayude a evitar futuras caídas, y levántate sonriendo, dándole el valor que merece a la lección que te acaba de hacer más fuerte y mejor.

3.- Nunca des nada por sentado. A veces, cuando alguien te trata mal es porque le gustas, por irónico que parezca. Intenta entender el motivo de las cosas, la causa, eso te hará más sabio y fuerte, y podrás predecir y controlar efectos y consecuencias, y aunque el mundo nunca deje de sorprender, tu no des cosas por sentado. Cuántos deportistas descuidados hay que celebraron su victoria antes de tiempo y fueron superados por sus rivales por una vanidad hueca. Haz de la curiosidad tu amiga, de la sabiduría tu meta, y emplea ambas para exprimir más y mejor el mundo, para disfrutar del viaje del conocimiento, que no siempre brillará en un mundo hueco, pero que te llenará por dentro.

4.- No trates como prioridad a quien te trata como una opción. Cada día es más grande en el mundo la distancia entre los seres oscuros, y los más luminosos, y cada vez hay más grises en el medio. Entre todas, hay personas que no tienen amigos… tienen objetos, y se rodean de gente que pueden usar en un momento u otro. No te dejes usar, entrégate a quien te merezca, valórate convenientemente y no caigas en las redes de vampiros emocionales, psicópatas, cerdos egoístas, víctimas de todo, vanidosos incurables y demás especies peligrosas. Rodéate de gente que te quiera de verdad, que sean felices y no se celen si te ven tener un éxito o crecer, gente que no se alimente de ti, sino que lo haga contigo, que te sumen y que quieran aprender contigo, llénate de gente que sea… no que parezca, los postureos y seres huecos están en aumento, sé tu mismo, y sé genuino.

5.- Si sacas a alguien de tu vida, no te culpes por ello y déjalo ir. Incluso puedes permitirte darle una oportunidad más adelante para ver que estabas en lo cierto, pero no podemos encajar con todo el mundo, e incluso la persona más increíble puede ser incompatible contigo, o viceversa. Busca gente que te aporte cosas buenas, que te haga mejor y te equilibre, no gente que te pueda vender al mejor postor y que altere tu vida poniéndola patas arriba. Aprender a decir adiós es una de las cosas más difíciles de esta vida, pero es necesario dejar ir a alguien que te resta, te debilita y no desea tu bienestar. Con la mano en el corazón, sí, pero no temas decir adiós, así dejarás un hueco para que lo llene otra persona que venga con cariño honesto y aire fresco.

6.- No te cruces en el camino del suicida, o te arrastrará con él. Verás, querido hijo, hay gente en esta vida que no tiene ganas de vivir, no sé si por traumas u otras huellas de su infancia, enarbolan un victimismo que busca que vayas detrás de ellos para rogarles que vivan. Hay gente que quiere ahogarse, que le tiras un flotador y no lo coge, que le tiras un tronco, y tampoco… y que solo buscan que te tires tú a por ellos para arrastrarte al fondo en su caída. Ten cuidado con los suicidas, con los que van de víctimas del mundo (sin serlo), con la gente negativa, los vampiros emocionales, la gente que no comparte tu felicidad y que solo parece sonreír en tus desdichas. Acepta que no se puede salvar a quien no desea ser salvado, y asegúrate que ninguno de sus tentáculos te arrastre con él en su caída.

7.- Sé tu mismo, todos los demás… ya están cogidos. La mejor manera de ser feliz, es disfrutar de lo que quiera que sea que te emocione y te llene. Busca tu felicidad, tanto si ha de ser haciendo surf como decorando apartamentos, o si quieres ser peluquero o un abogado de prestigio. No intentes ser lo que el mundo espera o quiere de ti, sé lo que te haga feliz, lo que te llene más. Si intentas sumar a la vida de la gente no solo te volverás adicto a ello, sino que te sentirás más fuerte y vital, si eres fiel a ti mismo y con la sonrisa por bandera, acabes donde acabes será el lugar indicado, si crees en algo, lucha por ello con todas tus fuerzas, y tanto si lo consigues como si no es así, te sentirás bien.

Qué conste que no me he pasado meses pensándolos… había apuntado alguno y hoy era buen día para rematarlo y compartirlo. Espero que si os gusta hagáis lo propio, y que os aporte algo positivo ¿Qué consejos daríais o añadiríais vosotros? Podemos hacer entre todos una versión revisada…
Un abrazo enorme

livelong¡Larga vida y prosperidad!

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May
8
2018

Mucho ruido

 Escrito a las 15:00     Archivado en: Desde dentro..., Música     comentarios cerrados


Ella le pidió que la llevara al fin de mundo,
Él puso a su nombre todas las olas del mar.
Se miraron un segundo
Como dos desconocidos.
 
Todas las ciudades eran pocas a sus ojos,
Ella quiso barcos y él no supo qué pescar.
Y al final números rojos
En la cuenta del olvido,
Y hubo tanto ruido
Que al final llegó el final.

 
Mucho, mucho ruido,
Ruido de ventanas,
Nidos de manzanas
Que se acaban por pudrir.
Mucho, mucho ruido,
Tanto, tanto ruido,
Tanto ruido y al final
Por fin el fin.
Tanto ruido y al final…
 
Hubo un accidente, se perdieron las postales,
Quiso carnavales y encontró fatalidad.
Porque todos los finales
Son el mismo repetido
Y con tanto ruido
No escucharon el final
 
Descubrieron que los besos no sabían a nada
Hubo una epidemia de tristeza en la ciudad
Se borraron las pisadas
Se apagaron los latidos
Y con tanto ruido
No se oyó el ruido del mar

 
Mucho, mucho ruido…
 

 
El maestro siempre tiene palabras para los latidos.
No me fascinó esta canción las primeras veces que la escuche…
y sin embargo, con el tiempo, me ha ido calando cada vez más hondo.
Tanto tanto ruido.
 
 


 
 

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Abr
25
2018

Morir ahogado

 Escrito a las 19:00     Archivado en: Desde dentro..., Relatos o Versos     comentarios cerrados


Alguien me dijo una vez,
que yo nunca dejaba de saltar,
de charco en charco,
que nunca dejaba de volar,
de naufragar mi barco.
 
No le faltaba razón,
conozco la sequía,
de miradas y labios,
ese hueco en el corazón,
que no entiende de horarios.
 
Por eso prefiero navegar,
buscando mi isla,
a vivir lejos del mar,
abrazando un paracaídas.
 
Prefiero nadar siempre,
aún a riesgo de ahogarme,
que quedarme quieto a la intemperie,
esperando hasta secarme.

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Autor

  Diario "no" secreto de...

...un celtíbero errante, un androide defectuoso y con sentimientos, un yeti en calzoncillos en busca de otros eslabones perdidos, coleccionista de sonrisas y momentos que atrapar con el cazamariposas que los años ha tejido, pintor de acuarela en un día de lluvia, que con su sonrisa desnuda y la mirada perdida, te espera sentado al borde de un acantilado.

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