Desde dentro…

Feb
13
2019

“Días extraños”, con Nacho Vegas

 Escrito a las 17:38     Archivado en: Desde dentro..., Música     comentarios cerrados


…Sigue recto, hay un desvío
tomaló hasta el final
si hemos hecho algo mal amor
verás una señal.
Pero no iba llegar,
y avanzamos igual
como atraídos por el Sol
hacia su mismo centro
hay días en que valdría más
no salir de la cama
en solo un minuto vi mi vida cambiar
si solo era un juego pregunté
dónde esta la gracia
y todo el camino aquella extraña canción
Bara bam bam bam
y no nadie dijo nada
no nadie dijo nada
nadie dijo nada
nada más.

 
Nacho Vegas — Días extraños
 


 

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Ene
28
2019

El rencor que te retuerce

 Escrito a las 10:30     Archivado en: Aullidos, Desde dentro...     1 comentario


He de confesar que estas últimas semanas he pasado más veces de las que me gustaría por sitios que no debería transitar, sitios oscuros y vacíos, pozos para un alma que sigue caminando sabiendo que siempre hay salidas. El rencor hacia mi última pareja es difícil de gestionar, su comportamiento y sus acciones pueden ser comprensibles bajo su punto de vista, pero bajo cualquier otro… es tan duro ver a alguien que quieres escoger quedarse con un maltratador por miedo a estar sola, que me aterra que algún día protagonice alguno de esos lamentables titulares y yo ni me entere, el trato cordial nos está prohibido también por una persona que como los partidos políticos, promete mucho pero no puede esconder su verdadera y cruel cara. Pero bueno, siendo justos, mucha gente sufrió lo suyo cuando yo estaba con ella por eso mismo.

El amor, el rencor y el odio bailan un tango peligroso… supongo que solo el tiempo puede hacer olvidar esa amargura de haberte sentido engañado y utilizado, pero intento disculparme diciéndome que todo es muy reciente, hace poco más de una semana que ella se casó con él, con el loco malo, y no hace más de cinco o seis meses que ella forzó nuestra ruptura, supongo que influenciada por el lavado de cerebro de este sujeto que no tenía otra cosa qué hacer que irla desgastando hasta convencerla de que su locura y sus actos habían sido fruto de los celos. Cada uno hace sus elecciones y hay qué aceptar las de la gente que queremos, por duras que sean.

Debo perdonarme por las cosas que hice mal y al mismo tiempo ser justo y no olvidar que éramos agua y aceite, yo intenté mezclarnos muchas veces pero ella solo quería que yo me convirtiera en aceite, y que lo hiciera en unos plazos muy limitados, sin valorar mis gestos ni mis esfuerzos, yo me adaptaba a un mundo del que ella no quería cambiar casi nada… y hay que ser, ante todo, uno mismo. Si algo me encantaba de ella era su forma de luchar por todo, impaciente e inagotable, pero se obsesionó con una idea, y dejó de pensar en nosotros y cuidar la pareja, ya solo le obsesionaba un contrato imaginario, olvidando algo que teníamos ante nosotros y que yo creía real.
Al final había tanto miedo, ruido y desasosiego, que nos consumió sin remedio.
Ojalá mi intuición sea errónea, él sea lo que promete, y sobre todo, ella encuentre la calma que merece.

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Ene
23
2019

No Angel (II)

 Escrito a las 19:00     Archivado en: Desde dentro..., Relatos o Versos     1 comentario


Pasó tanto tiempo desde las 00:20 que dijo que venía hasta la 1:20 que llegó… que llegué a pensar que era todo una broma pesada y que debía meterme en la cama.
Mientras tanto, vi algún vídeo de monólogos en el portátil y eché alguna partida en el móvil. Quería que el tiempo pasara rápido… y si se hacía muy tarde y era todo una broma, pues me llevaba un rato entretenido, una ducha profunda y revitalizante, y un recuerdo. Estaba considerando el dormirme, y de repente, escuché unos golpes tímidos en la puerta.
Abrí lentamente y allí estaba ella sonriente, con unos ojos preciosos y una sonrisa nerviosa. Su melena recogida y rizada era tan sensual, aquel lunar le daba tanta personalidad, y era de mi altura con tacones. Llevaba un vestido de una especie de raso marrón que dejaba ver su espectacular cuerpo, y su escote descubría aquel perfecto tesoro que me había dejado con la boca abierta en la foto que me había enviado desde la ducha.
Hola… pasa. – Le dije tembloroso. – Me parece increíble que estés aquí, llegué a pensar que era todo una broma, o un sueño.
Ella pasó y se notaba en su forma de moverse sus nervios.
Yo no hago cosas así nunca. – me dijo. A lo que respondí: Sí, lo sé, yo tampoco, vaya dos nos hemos ido a juntar.
Se sentó en la cama y mientras nos mirábamos fijamente, comenzó a relajarse. A los dos minutos de haber llegado ya la notaba mucho más tranquila, y se quitó la chaqueta y se descalzó. Contemplarla era un espectáculo. Su manera tan sensual de moverse, la perfección de su piel, su boca con unos labios grandes y carnosos, su piel ligeramente morena, su sensacional escote. Pero sobre todo, nuestras miradas cruzándose, aquel modo de quedarnos perplejos, recordando a dos enamorados, pero más “presente” quizás… perderme en aquellos ojos, era perfecta y plena paz.
Estuvimos hablando un buen rato, vimos juntos Hong Kong desde la ventana, hablamos por encima de la vida y sus cosas, de trabajos y de momentos vitales, pero sin entrar en sitios molestos como el que ella tuviera pareja y un hijo, y yo repasar lo que había sido un año muy complicado para el corazón y el alma.
Le di un beso en el hombro, yo estaba tan nervioso como ella, y no dejábamos de mirarnos sin comprender aquel guiño del destino, aquel encuentro tan extraño y especial de dos hispanohablantes en una ciudad de 7 millones y medio de habitantes, aquella magia fugaz conectándonos.
Y llegó el ansiado momento en que me besó. Aquellos enormes labios eran un abrazo, eran un nórdico, eran deseo… y hacían que yo me sintiera novato e indefenso ¡Yo! Mis labios decidieron que estarían a la altura y que no se iban a amilanar, y se entregaron sin miedo… saltaron al precipicio de aquella sagrada y celestial boca.
 
Bailamos… acariciar su piel fue descubrir de nuevo el tacto, tantear la perfección de sus formas era como un poema inédito de Neruda, el olor de su boca, de su pelo, de su cuello… su piel de gallina cuando le besaba en los sitios adecuados. De su cuello bajé a los hombros como una excusa perfecta para deslizar con mis labios sus tirantes, primero el derecho y luego el izquierdo, el vestido se resbaló y quedaron sus pechos al alcance de mi boca, y los besé con pasión mientras escuchaba su respiración acelerarse un poquito más, y no paraba de recorrer su piel, no podría cansarme de aquello, bajando por su barriguita mientras se reía por las tensiones liberadas y las cosquillas que le producía mi barba.
La puse de pie para dejar que el vestido se cayera al suelo, y aproveché para deshacerme también del tanga. La tumbé en la cama y volví a empezar en su cuello, aunque esta vez tenía claro mi objetivo. En unos segundo recorrí un cuerpo tan familiar pese a la novedad, de los hombros a los pechos, al ombligo, a los muslos… y aunque le daba un poco de vergüenza, fue más rápida y decidida mi lengua que cuando quiso darse cuenta ya exploraba su sexo dejándola indefensa ante mi.
Y así pude aprender sus ritmos, lo que le gustaba más, mirando de vez en cuando hacia ella y admirando la forma de sus pechos, seguí trabajando en un ritmo que elevara sus bioritmos. En medio de aquella pasión me susurró que se iba, que se iba, y yo seguí pues quería sentir en mi boca el temblor final de su cuerpo… y así fue, un espasmo perfecto, sintiendo en sus músculos la explosión a la que ponía melodía con sus gemidos. Pocas cosas me gustan más en la cama que sentir eso… y ese fue su primer regalo aquella noche.
 
Yo no podía pedir nada, ella tampoco podía dar, y sin embargo, me dio todo.
Era de esos labios por los que saltarías al vació sin paracaídas, feliz y sin miedo.
Bailamos, hicimos el amor y disfrutamos hasta que mi ángel quiso plegar sus alas.
Yo le habría hecho un hueco en mi cama de hotel, pero ella quería volver al nido de su casa alquilada.
Ambos nos despedimos sin saber si nos volveríamos a ver, ni cuando… ni dónde.
Aquellas horas juntos, aquellos momentos perfectos, se convirtieron en un tatuaje en mi alma, que no querré borrar nunca.

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Ene
9
2019

No Angel (I)

 Escrito a las 19:00     Archivado en: Desde dentro..., Relatos o Versos     comentarios cerrados


Aquella noche a varios miles de kilómetros de mi casa estaba algo aburrido y había acabado una serie que me había llevado en el portátil para el viaje. No sé muy bien el motivo, pero me dio por abrir Tinder como remedio contra esa endémica soledad del alma, y decidí darme un “paseo virtual”. Cuando llegaron los primeros “match”, empecé alguna conversación insulsa que acababa en una oferta sexual con un precio concreto, descartando quedar con nadie. Tras hablar con un amigo un rato, me dispuse a dormir cuando vi un mensaje en mi móvil de esta aplicación.
Hola – decía.
Acostumbrado a hablar en inglés, me llamó la atención que fuera en español y le contesté.
Hola ¿Qué tal llevas la semana?
Era Jueves y yo veía cerca el fin de mi estancia en la gran metrópolis asiática.
Bien, tranquila, estoy de vacaciones ¿y tú?
Le conté que estaba trabajando en Hong Kong esa semana, y que en realidad, vivía en Madrid. Ella me dijo que vivía en otra ciudad europea, pero que estaba de vacaciones pues necesitaba una desconexión del mundo real.
Estoy de vacaciones solita.
Elogié su sonrisa en las fotos que tenía puestas en su perfil, me costaba creer que pudiera estar hablando con una mujer tan espectacular y hermosa. Me contó dónde había nacido, y al matiz de que estaba solita, le pregunté si estaba soltera, esperando que en cualquier momento me confesara que estaba disponible por un precio, algo muy habitual en estos sitios.
La verdad no estoy soltera, bueno, solamente por esta semana ¿y tú?
Me quedé sorprendido de escuchar eso, uno siempre espera encontrar gente soltera en estas aplicaciones, pero no siempre es así. Me intrigó mucho aquella última frase, y seguí la conversación.
Tiene que ser una historia muy interesante la tuya. – le dije, la notaba agobiada, deseando escapar de algo.
No me juzgues. – me dijo. Y le respondí un “Para nada” que evitara que se molestara, ni yo era nadie para juzgarla ni conocía qué motivos la habían llevado a estar sola en Hong Kong.
Seguimos hablando de nuestros trabajos y de la vida, de la zona de la ciudad en la que estaba mi hotel y de en la que estaba ella, hablamos un ratito más… y le di mi whatsapp a ver qué pasaba.
 
 
Al ver su avatar de Whatsapp me quedé sorprendido pues confirmaba que era ella la de las otras fotos, y que era guapísima. Allí continuamos la conversación, esta vez estaba más tranquila y animada.
No tardó en decirme un “cariño”, qué dulces son las mujeres latinas, aunque me daba miedo que ahora llegara la letra pequeña.
Le lancé una indirecta de que si necesitaba un abrazo, y ella la recogió:
Qué lindo jajaja un poco de cariño sí me hará falta.
Me quedé con los ojos abiertos, y parecía que ella entraba al trapo.
Cómo jugando al póker, hice un all in. Le envié una foto de las vistas de mi habitación, en la planta 31, y al fondo, una luz brillaba en la zona en la que ella estaba en su apartamento, al otro lado del río. Le dije que con un Uber estaría en mi hotel en 5 minutos, y que yo podía enviárselo en cuánto me dijera.
Tardó 5 eternos minutos en contestarme.
Antes de que lo hiciera, le solté un “No quería molestarte” por si había ido demasiado rápido. Su respuesta fue que para nada había sido así.
Luego empecé a balbucear, tan típico en mi, intentando convencerla de lo interesante de vernos, sabía que en el fondo ella quería tanto como yo el encuentro, pero le daba miedo, lo cual era más que comprensible. Era dulce y encantadora, pero sus respuestas tardaban 5 o 6 minutos (más tarde me enteraría que era por problemas con su móvil).
Tardó luego otros diez minutos en decirme algo más.
Yo le sugerí que podríamos vernos el Viernes un rato, en caso de no querer en aquel momento.
¿Ya te vas a dormir? – me preguntó.
Mi respuesta fue clara, estaba cansado y llevábamos una hora hablando.
Si no vienes sí.
Respondió con una foto de ella de cuerpo entero metida en la ducha.
Mi mandíbula se me desencajó y se me disparó el corazón al pillarme por sorpresa ¿Era real lo que me estaba pasando?
Dame un rato que me preparo. – me respondió, y entonces el que se metió en la ducha fui yo.

Continuará…

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Nov
27
2018

Sugiero que el más triste de los presos, tenga derecho a sábanas de seda…

 Escrito a las 19:00     Archivado en: Desde dentro...     comentarios cerrados


…bendita sea la boca que da besos,
y no traga monedas, y no traga monedas…”

Me vino a la cabeza esta melodía semisagrada, y al buscarla en Spotify me di cuenta de que no aparece; ocultaré mi indignación por ello, y seguiré divagando mirando de reojo a esos puñeteros cabrones verdes que no dejan de quitar música en lugar de sumarla, me pregunto si dentro de unos años solo existirán las canciones ellos quieran, las que más escuche la gente, las que estén de moda, y las demás se diluirán en el océano del tiempo y el olvido, sin duda eso revitaliza mi teoría de que hay que tener una colección sana y propia de MP3 pese a Spotifies e iTunes.
La verdad es que últimamente (meses, más bien), ando más desmusicalizado… no suelo ponerme los cascos en el autobús, e incluso en el coche voy en silencio, tampoco descubro tanto música como antes. Pero siempre vuelve Sabina con sus letras, que quizá no animan demasiado, pero ayudan a regodearse y darse un baño de realidad, de sentimientos, que hay que “disfrutar” todos los estados de ánimo, desde tocar fondo (momento en el que debes pensar “ahora ya solo puedo subir”), hasta los días grises que buscan desesperadamente un color…

…Y algunas veces suelo recostar
Mi cabeza en el hombro de la luna
Y le hablo de esa amante inoportuna
Que se llama soledad…”

Y con esa mezcla de dejarse llevar por la corriente, con un “sigue nadando”, y un “siempre hay esperanza”, se mira hacia un futuro que a veces la vida nos recuerda que es tremendamente incierto, solemos olvidar que cada hora es un regalo y que el haber vivido muchas, no nos garantiza el vivir muchas más. Y no, no es algo negativo, es realista… solo cuando ves el borde del precipicio puedes darte cuenta de lo mortal que eres, e intentar vivir entonces mejor, más en presente, sin culparte por tu pasado, sin soñar con el futuro, intentar coger esa libertad por la que hemos muerto y matado, e intentar usarla adecuadamente…

…Soy del color de tu porvenir, me dijo el hombre del traje gris
“No eres mi tipo” le contesté, y aquella tarde aprendí­ a correr
Al pisar la estación le abrí­ la jaula a mi corazón
Tras las montañas estaba el mar, la noche, el vértigo, la ciudad
El mundo a cambio de una canción, me daba un plato, un beso, un colchón…”

Cuando vives mil etapas, entre tormentas y calurosos veranos, te centras en mantener la calma y el equilibrio todo lo posible, según ganas años aumenta tu amor por la paz y la tranquilidad. Siempre me ha despertado curiosidad el pensar cómo me sentiré dentro de unos meses, o dentro de un año… y es increíble cuánto puede cambiar todo, desde ese vital “quien tienes a tu lado”, o “cuales pueden ser tus sueños”. Quizás cuando la vida te sacude violentamente tan solo quiere que despiertes, y no se cansará de intentar que lo hagas, hasta ese día y momento oportunos… en que así sea.

…Incluso en estos tiempos
De aprender a vivir sin esperarte
Todos los días tengo recaídas
Y aunque quiera olvidar no se me olvida
Que no puedo olvidarte…”

Si alguna vez he dado más de lo que tengo
Me han dado algunas veces más de lo que doy
Se me ha olvidado ya el lugar de donde vengo
Y puede que no exista el sitio a donde voy…

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Nov
21
2018

Sigue nadando, sigue nadando

 Escrito a las 15:00     Archivado en: Desde dentro...     comentarios cerrados


El otro día me vi por tercera vez “The Meg” (o “Megalodon” para los amigos), una película con Statham, tiburones, gags, una chica china encantadora y su simpática hija… solo le faltan algunos besitos, pero la verdad es que lo tiene todo para que sea la clásica película estúpida que veré mil veces. Una de las cosas simpáticas de la película es cuando nuestro Jason encara al tiburón de 15 metros para colocarle un localizador, y entona la famosa frase que Dory nos dejó para el recuerdo “¡Sigue nadando, sigue nadando, nadando, nadando!“. Gran guiño.
Esa frase aplica mucho a la vida, es tan simple como poderosa, nunca dejes de nadar… por jodido que se ponga todo, la primera obligación de un pez… es mantenerse a flote. Y así han sido mis últimas semanas, con un gran viaje de por medio que se merecería una mención aparte. En lugar de soltaros un rollo sobre el viaje, os pondré el vídeo al final, así me ahorro criticar la organización del mismo y algunas cosas que no me gustaron de unos y otros, así como comentar esa fascitis que me tuvo sin poder moverme unos días, y lo mucho que aprendí de ella. Pero a lo que iba, que no quería hablar del viaje, y sí, autocompadecerme un poquito

Los procesos de ave fénix que tenemos algunos no son sencillos, y sobre todo, son dolorosos. En mi caso, esta regeneración que me toca ahora va unida a dejar atrás a alguien, algo que es siempre muy duro, sobre todo cuando no eres capaz de ver la verdadera dimensión de una persona por estar demasiado cerca de ella, quizás tan solo la distancia del tiempo me permita ser honesto sobre la importancia o no de alejarte de alguien, en un sentido bueno o malo. Cada día, al salir al mundo, no te queda otra que creer en en ti y seguir caminando, es algo que siempre he tenido claro. “Por mi y por todos mis compañeros“, como decíamos de niños, y especialmente por la gente que nos quiere, en ellos encuentro yo esa fuerza o necesidad de levantarme cuando la vida me ha tumbado o arrodillado.
Y a veces el mejor regalo que puedes hacer a alguien es dejarlo ir, si vuestra relación es tóxica para ambos, aún no siendo malas personas ninguno de los dos. Como ese cumpleaños que tu agenda te escupe a la cara y que optas por no felicitar, deseando que contribuya a que una herida se cierre para ambos, cicatrizando cuánto antes.

Quizás otro día hable del cambio del mundo, de cómo hay días que me siento un carca por desagradarme cambios sociales como comportamientos o tendencias musicales, los ídolos que tienen algunas personas cuyo éxito no logro comprender, el cinismo del mundo tolerando asesinatos reconocidos públicamente, la política, especialmente la nacional, tan repugnante y carente de esperanza, en estos tiempos en que las extremas derechas se abren paso en todo el mundo, y con ellos el dolor y la intolerancia. Y luego está el espejo, en el que veo cosas que debo cambiar, lecciones que debo aprender antes de poder enseñar algo, pero siempre hay esperanza y sonrisa, oscuridad que da sentido a la luz, y nos hace grises, no por la ausencia de colores, sino por habitar ese espacio que hay entre la oscuridad y la llama.

En cualquier caso, recuerda: Sigue nadando.

Ah, y quiero hacer una mención especial a Carlos Valverde, un lector que el otro día me envió un mensaje precioso que me ha animado mucho, y de todo lo que decía me quedo con “Simplemente quería felicitarte por tu blog, siempre trato de enviar un mensaje de agradecimiento a todos aquellos bloggers cuyos blogs me parecen brillantes, o aportan algo positivo a mi vida“, así que muchísimas gracias, de corazón, por tus palabras. La gratitud es algo que estoy trabajando, y que todos debemos mejorar, y que tú practicas muy bien.
 


 
 

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  Bocetos y croquis de...

...un poeta novato en busca de diccionarios donde encontrar letras y colores que dibujen cielos y momentos, amante de la vida y sus Nirvanas, de canciones, gestos, olores... ¡Cómplice de atraco a palabra armada junto a Joaquín! Busco el hueco para deslizar mis dedos húmedos y lascivos por entre las piernas de la vida, mientras avivo mi mirada de Peter Pan, mientras con detergente me esmero en conservar el alma lo más blanca posible.

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