Desde dentro…

Oct
10
2019

Tú y tu paleta de colores

 Escrito a las 10:10     Archivado en: A5, Desde dentro...     2 comentarios


Desde el primer día me has demostrado que no hay contagio que nos separe,
que yo puedo ser Ryan y tú mi Phoebe Buffay con varicela, y viceversa,
y nos comeremos a besos, por encima de todo, el amor se abre paso,
entre virus y bacterias, entre distancias y barreras, nada nos puede.
Eres el punto de todas mis ies y mis jotas, los acentos de mis vocales,
la vírgulilla de mis eñes, los puntos suspensivos con los que hago tiempo
para encontrar palabras que intenten definir lo que por ti siento.
Eres el hilo dental que limpia rincones de mi alma dónde nadie ha estado,
esa cómplice que para salvarme atracaría cualquier prisión o banco,
eres mi motivo para ser mejor cada día, la clave de Sol de mi melodía,
eres la respuesta a algunas preguntas que llevaban ahí toda una vida.
Tú y tu mirada profunda siempre estáis para dibujarme nuevas sonrisas,
para teñir de naranja mis días grises, para pintar de rojo fuego mi pasión,
eres el verde de mis campos, el azul de mi cielo y el negro de mis noches,
mire dónde mire, estás en toda la paleta de colores.
Eres mi alfa y mi omega, y atrás quedan los océanos de tiempo
que he tardado en encontrarte. Eres mi “cómo desees”, mi “ídem” y mi Sur,
eres el rumbo de todos mis viajes sin dirección,
eres la hechicera y la dueña de mi corazón.

 

 


 

Porque la vida puede ser maravillosa.
 
Andrés Montes
(1955-2009) ¡No te olvidamos jugón!

 

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Oct
1
2019

Curando todo vértigo

 Escrito a las 17:00     Archivado en: A5, Desde dentro...     Añadir comentario


La vida es así, qué se le va a hacer.
Cuando aprendes un paso de baile, te cambia el ritmo.
Es un constante desafío, una permanente necesidad de aprender o morir, de evolucionar… y cómo somos seres de costumbres, para generar un gran cambio suele ser necesario que vengan acompañados de un buen “guantazo”, pues de otro modo parece que seguimos en nuestra zona de confort.
Unas veces es una ruptura sentimental, uno de esos terremotos que lo ponen todo patas arriba, otras, es la desgarradora pérdida de un ser querido, un huracán que convierte las más grandes selvas en desiertos, otras un cambio laboral radical, o quizás una sucesión de acontecimientos y señales.
Y otras veces, es la llegada del amor la que revoluciona todo para siempre, ya nada será igual… y te suele pillar por sorpresa, cuando menos lo esperas.
 

 
Estás mirando para otro lado cuándo… de repente, sientes algo diferente, un escalofrío, y sin darte cuenta… eres suyo ¡Matrix te posee!.
No puedes quitártelo de la cabeza, si estabas acostumbrado a vivir a tu bola o eras un maestro del control, ahora necesitas algo que es muy superior a ti y completamente incontrolable, e incluso asomará a menudo el miedo por la puerta, deberás mantenerlo a raya, y mientras respiras hondo e intentas conservar la calma, que no siempre funciona, tu cerebro empieza a trabajar en formas de pasar el mayor tiempo posible con tu nueva droga y tu corazón no para de pasarse el día bailando pensando en ella. A veces, con mucha suerte, esa droga es de las buenas, tan buena que el símil con la droga ya no es acertado… llamémosle entonces… bendición. Hay personas y sentimientos que parecen ángeles. Buscan tu bienestar en todo momento, te aman incondicionalmente y te llenan la vida de maravillas y “primeras veces” que no alcanzarías a imaginar meses antes.
Es increíble que tanta belleza y bondad te sorprenda y desborde… y te deje con la boca abierta. Eso no dice nada bueno del mundo, a veces tan hostil, y sí del Unicornio que acaba de aparecer ante ti. Cuando ves algo tan hermoso, no queda otra que postrarte ante él, y entregarte a su servicio.
 
El amor no puede ser amordazado, forzado ni por supuesto ignorado, fluye libre, y en ocasiones excepcionales… apunta hacia alguien que lo merece, pues cabeza, corazón y alma apuntan al mismo lugar, quedándose anonadados ante alguien tan completo y mágico. Descubres un amor que te hace querer ver brillar a la otra persona, no encerrarla solo para tus ojos, el mundo merece disfrutar de la belleza que tu ves, y tú deseas compartirla con el mundo, sabiendo que deberás darle lo mejor de ti para que siempre quiera estar a tu lado.
El amor no es egoísta o interesado, es comprensivo y honesto, es incondicional, profundo y salvaje, es sabio e inocente… sincero: consigo, contigo y con ella.
Ahora veo… que realmente, sabía muy poco de esto, no puedo evitar sentirme novato.
Cuándo te ves ante algo tan grande, poderoso e increíble… incluso sientes vértigo.
 
Pero trae consigo mismo la cura, pues sabes que con la persona adecuada,
desaparece todo miedo… y solo ves, claramente, un camino:
cualquiera, pero a su lado.


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Sep
23
2019

Frente común

 Escrito a las 19:00     Archivado en: A5, Desde dentro...     Añadir comentario


Es una sensación increíble.
Estás de pie frente al mundo, a veces tan desnudo y ridículo,
y de repente sucede algo… que lo cambia y reordena todo.
Se manifiesta cuando sus dedos se deslizan por tu antebrazo
y bajan hasta hacerse hueco entre los tuyos.
Aprietan fuerte tu mano y la acarician susurrándote “Estoy aquí
y con su otra mano agarra fuerte tu brazo para que te gires,
y veas en sus ojos la fuerza y profundidad de su presencia a tu lado.
Sientes que el arma más poderosa del mundo está contigo, te sientes inmortal.
Detrás de todo gran hombre hay una gran mujer“, reza el dicho.
No exactamente, está a su lado, cogiendo su mano,
brindándole un amor que él quiere merecer,
mirando los dos al frente, tan iguales cómo únicos,
entregados incondicionalmente a un sentimiento y una causa común.
En ese momento tu corazón se hace mermelada de frambuesa
y tu piel se endurece contundentemente para ser su escudo.
Vivimos inmersos en la búsqueda de un amor así,
por protegerlo moriríamos sin dudarlo…
cada día de nuestra vida.

 


 

 
 

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Ago
30
2019

Maneras de entender el amor

 Escrito a las 12:00     Archivado en: A5, Desde dentro...     Añadir comentario


Según los paradigmas sociales, que a mis cuarenta y… POCOS esté soltero, debería considerarse un fracaso. Sin embargo, viendo otras relaciones que hay por ahí, tiene mucho de éxito. No tengo muchas parejas cerca de ejemplo que pueda usar de referencia y decir “Quiero ser como ellos“. Siempre he pensado que el día que me case lo haré con alguien de quien sentirme orgulloso y con quien pueda crear algo especial, y no una persona aleatoria que me elogie o me folle bien (con perdón), aunque quizás no debería decir eso último muy alto… no vaya a ser que me vuelva el boomerang kármico, que ya he caído en trampas así. Es triste, tanto si me pasa a a mi como a otra persona, conformarse con una persona que no te llena por necesidad afectiva o miedo a la soledad, de tener alguien a tu lado… siempre he creído más importante el quién que el qué, cómo y cuándo, y cada día tengo más claro que junto a la confianza y lealtad, necesito divertirme con mi pareja (fuera de la cama, y dentro).
Si dejamos de lado estos dos o tres años de toboganes y venenos (mea culpa al 100%), desde que se acabó mi última relación seria, hace una década, no he tenido una pareja sólida, y sin embargo ¿cuántos flechazos he tenido? Pues alguno que otro, a mi alrededor la gente se ha reído mucho conmigo, pues tan rápido como paso página, me encandilo con alguien nuevo. Y aunque no lo parezca, quiero sentar la cabeza… pero ¡No es nada fácil! Haré una aclaración para no herir a nadie, cada relación es un mundo, y a veces hay personas geniales con las que pesa la distancia o las diferencias a la hora de ver el mundo y la vida, aunque sea una pena teniendo fuertes puntos en común y un sentimiento intenso de afecto. En el camino se han quedado posibles parejas sensacionales, aunque también considero que tuve mis motivos para no seguir (o los tuvieron ellas) y complicar las cosas alargándolas innecesariamente en el tiempo. Las que más duelen son las oportunidades perdidas cuando la víbora me ponía la vida patas arriba, pero gracias a Dior… eso ya ha quedado atrás.
Tengo pensado escribir un libro de humor que tendría un nombre políticamente incorrecto genial, pero tendré que buscar algo más sutil, en el que cuente cómicamente estas historias. Aunque si algo me detiene es que siempre hay dos caras en cada moneda, y aunque yo me lo tomo con resignación y humor, no siempre es así en el otro lado, hay gente que lo ha pasado muy mal sin merecerlo, pues todos encajamos las cosas de maneras diferentes, y seguramente, ellas tendrían visiones muy diferentes de lo sucedido. Además, he de confesar que no siempre me he portado bien, y que mis motivos o razones no siempre eran fáciles de ver o entender.
Ahora mismo me centro en celebrar lo bien que sienta alejarse de personas tóxicas, vengan vestidas con una sonrisa, o más serias y vestidas de monjas, ese será un capítulo muy interesante de mi libro ¡Con la Iglesia nos hemos topado! Un ateo como yo que alguien pretendía convertir al lado oscuro, gran historia… ains Señor, dame paciencia.
 

 
Y cuando me ilusiono con alguien, tengo un amigo al que siempre sorprende mucho, o lo hacía: “¿Cómo lo haces?” Me decía, pues a él le cuesta más creer en la gente y apenas se ha ilusionado un par de veces en su vida, y el único amor parcialmente correspondido que tuvo le ha dejado cicatrices que le durarán toda la vida. Yo me llevé mi primera decepción con 17 años, cuando mi primera novia me duró 4 días, otra historia muy divertida, por lo menos ahora, no os imagináis lo que he llorado por las mujeres… cómo Gus, mi primer gran amor, que cuando me dejó me hundí tanto que no pude estudiar para selectividad, lo que condicionó que yo no estudiara arquitectura, y forzó que llegaran a mi vida los ordenadores, mi gran pasión vital, y que ellos me llevaran a Madrid y me den de comer a día de hoy… todo parece tener un sentido con la distancia, y el mundo nunca deja de girar. Recuperé el contacto con ella 20 años después, y somos amigos, a veces todo tiene un porqué tanto si lo vemos como si no es así, quizás alguna de mis charlas motivacionales calen en el ella y pueda aportarle cosas positivas, o ella a mi, solo lo sabremos… con tiempo y perspectiva.
A lo que voy “…he muerto y he resucitado, con mis cenizas un árbol he plantado, su fruto ha dado y desde hoy algo ha empezado…“; si algo me ha enseñado la vida, es que con calma… siempre te curas, el corazón cicatriza mejor si lo dejas al aire, lleva mal las corazas y ser aislado del mundo. Así que fui aprendiendo que si pierdes al que crees “el mayor amor de tu vida”, es que habrá otro distinto después, incluso más grande, siempre diferente. Claro que habrá personas que nunca olvides, pero haz sitio para que lleguen otras nuevas si no quieren o quieres que se queden. Y cómo las mujeres son lo más bonito de la creación, es fácil encandilarse de una sonrisa… una mirada, un buen abrazo… y en mi obsesión por encontrar ese medio limón que se quede, a veces puedo haber olvidado exprimir a tope el presente.
Ahora mido más mis palabras, aunque a veces el corazón mueve mis labios, y he dicho burradas incluso más grandes de las que he oído. Sigo soñando con la persona que lo cambia todo, y sigo enamorándome de quien no debo, y quizás en navidad esté embobado con otra mirada. Estoy seguro que las parcas que tejen los hilos de mi destino, justo cuando aprenda a vivir plenamente sin expectativas ni buscar esos ojos que lo cambian todo… de repente pondrán ante mi lo que tanto tiempo busqué, y tendré que remodelar de nuevo mi vida para adaptarme a ello.
Cuando así sea… lo haré contento.
Qué bonita es la vida ¿no?
Sigo aprendiendo…
 

Porque la vida puede ser maravillosa.
 
Andrés Montes
(1955-2009) ¡No te olvidamos jugón!

 




 

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Ago
19
2019

Aceptación…

 Escrito a las 11:00     Archivado en: Desde dentro...     Añadir comentario


aceptar
Del lat. acceptāre ‘recibir’/em>

1. tr. Recibir voluntariamente o sin oposición lo que se da, ofrece o encarga.

2. tr. Aprobar, dar por bueno, acceder a algo.

3. tr. Recibir o dar entrada. No se aceptó la enmienda.

4. tr. Asumir resignadamente un sacrificio, molestia o privación…”

Hace unos meses escuché una frase que cambió mi vida para siempre: “Debes aceptar que tú no puedes ayudarla.“, seguida de otra que era igualmente una flecha en el centro de la diana “Ellos no son responsabilidad tuya.“. Y era cierto, mi maldición de ser un caballero andante hacía que me sintiera en la responsabilidad de ayudar a una de esas personas que quieren morir ahogadas. Les tiras un flotador, y no lo cogen, y nadan en dirección contraria, les tiras una cuerda… lo mismo, ellos te piden gritando “Tírate tú, tírate tú“, y en ese momento tienes tres opciones. Tirarte al agua y que te ahoguen con ellos, tirarte al agua y que te sacrifiquen para salir ellos (y luego se volverán a tirar), o quedarte en el barco y salvarte tu. No hace falta que diga, que por mucho que me doliera, elegí esto último. Obviamente, desde el agua, se me gritaban todo tipo de improperios atacando cada matiz de mi ser y mi vida, pero precisamente por eso busqué una persona objetiva, externa a todo, que me ayudara a ver, y entender, que eso que yo hacía era lo correcto, y poder así perdonarme, la culpa de si has hecho o no lo correcto puede ser una ingrata compañera de viaje. Y cuando me dijo aquel “No puedes hacer más de lo que has hecho” me puse a llorar como un idiota, pero empezó el camino hacia la sanación, la mía.
 
En aquel momento, yo estaba atormentado, incluso considerando por la culpa el volver a una relación que decir que era complicada o tóxica, era quedarse muy cortos. Yo quería empezar por crear un equilibrio personal, diálogo, sanar heridas, y ella no quería remover la “mierda” y quería pasarse directamente a cumplir su fantasía, sin importar las necesidades de los demás ni hacer las cosas bien como había sugerido poco antes, diciendo lo que yo quería oír. Aquel diálogo necesario no existió, ni pausa entre locuras ni coherencia, pero se dieron los sucesos adecuados para que yo mantuviera una cierta claridad y no cediera, algo que ha sido probablemente el mayor acierto de mi vida. Podría pasarme horas contando cosas, barbaridades de esas que cuesta creer que sean ciertas de lo enrevesadas que fueron, pero lo que más me sorprendía, era la diferencia entre sus umbrales y los míos. Sin entrar en detalles, ella consideraba que un maltrato era algo que te llevaba al hospital un tiempo, y yo, que una sucesión de palabras despectivas podrían ser la primera semilla para eso mismo.
 
La aceptación es algo muy complicado, porque normalmente estamos tan obcecados con algo que sencillamente… no lo vemos, y no puedes entender o aceptar algo que no ves. Durante los meses de relación que separamos con largos periodos de calma cuando rompíamos, yo intuía que había algo mal, pero no sabía verlo, ni ver lo grande que era. Nunca hacía las cosas suficientemente bien, siempre había cosas que reprochar, y por mucho que diera, no era suficiente. La mente clara que me ayudó al final sí supo verlo y comprenderlo, encajarlo en un patrón, diagnosticar la enfermedad e incluso ponerle nombre: trastorno límite de la personalidad. Recuerdo mi cara al oírlo. Mientras me explicaban los síntomas, parecía que me hablaban de la que había sido mi pareja con pelos y señales, como si la conociera ¿Y ella no soportaba que te alejaras de ella? Y yo… “Sí” ¿Y tenía cambios de humor radicales? “Sí”. Me parece increíble que muchas más personas puedan pasarlo tan mal por algo así. Yo le decía que su terrible infancia tenía que haber dejado alguna huella, ella no quería mirar para ahí, tampoco la culpo. Limpiar algo así puede llevar toda la vida, y hay que hacerlo, sobre todo, por quienes nos rodean, pues ellos sufrirán las consecuencias de los síntomas, los cambios de personalidad, la ira, la violencia, el miedo y el dolor. Cuando te das cuenta que la persona que quieres no es mala, sino que está enferma, te replanteas todo. ¿Soy un egoísta por no quedarme en esta relación? ¿Debería hacer un esfuerzo incondicional por salvar algo así? La realidad es que, bajo cualquier circunstancia, merecemos respeto y muchas otras cosas. Todo lo que pasó fue a la sombra de muchas mentiras, agresividad, malos ratos y noches sin dormir, cosas que hasta me daba vergüenza contar, pues la respuesta de quienes me querían era siempre la misma “¿Qué haces ahí?”. Y si hasta ese momento había tenido confianza ciega en que dentro de aquella demencial locura al menos ella me decía la verdad, al final era algo que ya no tenía, sus mentiras en los últimos meses habían sido muy graves, aunque en su escala de valores no fuera así, para mi… había cruzado el límite de lo perdonable.
Y salí de aquello merced al apoyo de mis amigos y un agente externo que me dio claridad y luz cuando más lo necesitaba.
Tardé demasiado tiempo en aceptar algo que mucha gente veía obvio, pero si algo me ha enseñado la vida es que cada cosa tiene su momento… y es vital que veas las cosas por ti mismo, no que te guíes por consejos de otros a los que podrías culpar si algo no sale bien. Mantén la calma, respira hondo, libera de peso tu mochila, mejor cuánto más ligeros… acepta lo que no puedes cambiar, y lucha, incansablemente, por tu felicidad.
 

Artículo escrito en Junio de 2019, cuando cogí la suficiente distancia, y que he dejado reposar un par de meses. Espero que pueda ayudar a alguien que pase por situaciones parecidas.

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Jul
9
2019

Calle Melancolía 7

 Escrito a las 19:00     Archivado en: Desde dentro..., Música     1 comentario


Crecí con la voz de Joaquín, aprendiendo sus letras y con la vida como maestra para descifrar algunas de ellas. A veces pasaba años cantando mal alguna palabra, sin entender del todo una parte, o sencillamente no era capaz de comprender la profundidad de los momentos que dibujaban por no haber vivido nada parecido. Mientras dejaba atrás la niñez y me hacía hombre, las mujeres llegaban a mi mundo y las letras de Sabina ganaban presencia, ya no era solo un amigo, ahora era también consejero, y con el amor no correspondido, me mudé a una dirección virtual que pinté con pincel en la entrada de mi habitación…

Vivo en el número siete
Calle Melancolía

Quiero mudarme hace años
Al barrio de la Alegría
Pero siempre que lo intento
Ha salido ya el tranvía
En la escalera me siento
A silbar mi melodía

Y lejos queda aquella calle Saltoxo dónde me enamoré de mi tierra, dónde mis amigos querían jugar a mi futbolín y dónde aprendí a besar. Donde Dire Straits, Mike Oldfield y Joaquín sonaban por los rincones, reinando sobre todas las demás canciones del momento. Allí conocí la informática que me llevó allá dónde se cruzan los caminos, allí dejé mis pájaros y sus plumas y descubrí que hay rincones del alma a los que solo llegan las caricias. Comenzaba entonces un viaje, del cual no era ni consciente… una búsqueda personal, un enigma que resolver, un camino que recorrer…

Como quien viaja a bordo
De un barco enloquecido
Que viene de la noche
Y va a ninguna parte

Así mis pies descienden
La cuesta del olvido
Fatigados de tanto
Andar sin encontrarte…

Y coleccionamos momentos y personas, vicios y lágrimas, orgasmos y escalofríos. Y aprendemos a dejar ir para sobrevivir, con ausencias que te rompen un poquito y otras que sin embargo se celebran, como la del tabaco o la gente tóxica, o la de los amigos que no eran sino grandes disfraces… y sin embargo, esas otras partidas, las que se llevan un poco de ti, se recuerdan siempre con cariño, personas y momentos que dejan sus huellas de luz y corazón en tu mundo, como aquellas que nos subieron a un pedestal del que nunca queríamos bajar, deseando tener algo que no pudimos darles, no hay nostalgia peor… que añorar lo que nunca, jamás, sucedió…… no hay que dejar cosas sin hacer, ni personas sin vivir… aunque las historias no acaben bien, queda el recuerdo de unos días distintos, de instantes perfectos. Sino…

…Luego, de vuelta a casa
Enciendo un cigarrillo
Ordeno mis papeles
Resuelvo un crucigrama

Me enfado con las sombras
Que pueblan los pasillos
Y me abrazo a la ausencia
Que dejas en mi cama…

Dime de qué presumes, te diré de qué careces… lo he vivido una y mil veces, santos que arrasaban con todo sin piedad, estrellas de fútbol que no tenían gol, personas que decían quererte pero que no tenían corazón, contradicciones que me rodeaban mientras yo no podía evitar ver en mis actos más incomprensión que mala intención. Quien te quiere, no te quiere cambiar; quien te quiere, empieza por comprender y aceptar, no por criticar, un buen amigo afina tus gafas existenciales con risas e ironía, con abrazos y vida, y deja la espada para la batalla del día a día, un buen amigo ve en ti belleza que tu a veces no eres capaz de vez, ni encendiendo todas las velas que te regala la vida.
Evito abusar de la nostalgia, no es un sofá en el que me sienta cómodo, pero para seguir y acabar con la canción, no puedo sino aferrarme a ella…

…Trepo por tus recuerdos
Como una enredadera
Que no encuentra ventanas
Donde agarrarse, soy
Esa absurda epidemia
Que sufren las aceras
Si quieres encontrarme
Ya sabes dónde estoy.



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Autor

  Bocetos y croquis de...

...un celtíbero errante, un androide defectuoso y con sentimientos, un yeti en calzoncillos en busca de otros eslabones perdidos, coleccionista de sonrisas y momentos que atrapar con el cazamariposas que los años ha tejido, pintor de acuarela en un día de lluvia, que con su sonrisa desnuda y la mirada perdida, te espera sentado al borde de un acantilado.

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