A5

Ago
26
2015

Dar

 Escrito a las 15:00     Archivado en: A5, Desde dentro..., Gritos     8 comentarios


Ayer comprendí algo importante, y quizás por eso escribo esto, para recordarle a mi “Yo” de mañana, que hay cosas que siempre deben ser “Presente”.
El sentido de un tropiezo no es sino aprender a no darse jamás por vencido, luchando por tus metas en cada momento. Los diferentes obstáculos que nos autoimplantamos son victorias de nuestro lado más cobarde, mentiras que nos contamos y nosotros mismos acabamos creyéndonos, adaptándonos a lo cómodo y fácil.
Del mismo modo, hay que saber dar a los demás sin esperar nada a cambio, y sin importar cuántos se aprovechen de ti. Esa es mi excusa, el agujero donde meto mi cabeza de avestruz (que por cierto, es una leyenda urbana). Me digo “como hay gente mala” puedo justificar el ser egoísta, maleducado e incluso a veces poco humano, y dejo de luchar por sembrar alguna pequeña semilla que germine en algo magnífico. He olvidado, estúpido, que hay que plantar mil semillas para que una crezca sana y fuerte, y que, ironías del destino, no suele ser aquella que esperamos. Y como nunca lo sabremos, debemos plantar todas con la misma ilusión, pues intervendrá directamente en la oportunidad que tenga de brotar verde.
Cierto es que los necios desaniman mucho, hay personas capaces de sacarte toda la sangre y protestar al ritmo de “¿Ya? ¿Ya estás seco? Vaya mierda…“, pero no podemos pasarnos la vida escudándonos en tonterías, cediéndole terreno a la pereza y el conformismo, y no dejar de luchar por ofrecer más al mundo, sin olvidar que, incluso egoístamente, eso nos hará sentirnos mucho más plenos. Es como el hacer deporte, que curiosamente, creemos que “cansa”, y es todo lo contrario, acaba aportando más vitalidad y plenitud. Igualmente, entregarse a los demás, aportar y sumar al mundo, darnos, también tiene esa facultad de sumarnos y enriquecernos. Siento mucho no haber estado a la altura de mis posibilidades, pero es que… ¡Mierda! ¿Veis? Ya estoy otra vez con las excusas.
No hay razón ni coartada, para, sabiéndonos vivos, no entregarnos a una vida plena y regalada, cuesta lo mismo vivir amargados que con la actitud sonriente y revitalizante de sumar a los demás lo que se pueda.
Ese es el secreto, por ejemplo, de un buen abrazo: dos entregan, y dos salen fortalecidos.
Todo lo que no se da, se pierde“, dijo Tagore;
y entretenido con otras cosas, lo había olvidado.

dar
Image from the amazing website Gratisography, thank you Ryan McGuire, by BellsDesign.

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Ago
5
2015

No hay sitios mágicos sin viajes complicados…

 Escrito a las 13:00     Archivado en: A5, Desvarios     4 comentarios


La evolución de cada persona es un camino lleno de trazos que acaban dibujándonos, dándonos forma. El Universo, dueño de matices infinitos, pone ante nosotros oportunidades únicas, que pese a ello, suelen repetirse, bajo otra forma y color, en caso de no haber sido aprovechadas anteriormente. Esta danza, observada por la consciencia, parece divina, o mágica, pero quizás sea solo la brisa de un todo mucho más grande y complejo de que lo que podemos ver con todas nuestras humildes gafas humanas. Nuestra parte en todo ello, debe ser vivir con respeto y amor, modelando esa actitud que es un poderoso filtro en nuestra visión del mundo, y no dejarnos vencer jamás, ser… valientes.
 
Podemos aprender, se nos obsequia esa oportunidad, a veces necesitamos tropezar diez veces, y otras nos bastará con tres. No sé qué hostia de todas fue la que hizo que viera los golpes como una oportunidad de aprender, y no como una conjura del destino en mi contra, ese día… cambió mi vida, radicalmente. He intentado explicarlo, contagiarlo… pero no es sencillo ¿Cómo explicar una actitud? ¿Cómo definir un olor sin compararlo con otro?
La actitud dibuja el mundo, eso no parece difícil de explicar. Ante una misma circunstancia complicada o preocupante, es fácil ver al que elige sufrir, al más tranquilo y al que incluso parece muy feliz (posiblemente, cayera en la marmita de la poción cuando era niño, como Obelix). El otro día pensaba en cómo podría explicarle a una niña de 4 años que llorar o gritar no hace que una herida duela menos, creo que jamás olvidaré el día en que yo aprendí eso mismo.

Chica con gorra
Colored Cap” by: Daniel Santalla (from lifeofpix.com)

Los viajes que más enseñan suelen ser los más duros, desconozco si el motivo es intrínseco al alma humana o algo más universal, pero lo cierto es que mientras los triunfos alimentan la vanidad, las derrotas nos recuerdan nuestra mortalidad, y que se debe vivir con humildad. Del mismo modo que el Sol y la Luna nos enseñan los días y sus noches, no creo que se puedan aprender muchas cosas necesarias sin librar las batallas pertinentes, no podemos luchar por quienes queremos, solo podemos ser tirita, linterna y el abrazo en el momento oportuno.
Y aunque se pueda descubrir el secreto del Universo en un grano de arena, perdernos en el mundo nos dará la oportunidad de encontrarnos, y obsequiar nuestro amor a quien lo tira, nos mostrará la verdadera generosidad, la de dar sin esperar, la de vivir sin juzgar. Es todo actitud, querer levantarse nada mas caerse, volar sin alas, pintar sin colores, sonreír… por encima de todo.
No hay sitios mágicos sin viajes complicados, pero merece la pena luchar por esos instantes perfectos en que tocamos ese metafórico cielo.
 
Como reza ese magnífico poema de Cavafis

…Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.
 
Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.

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Jul
21
2015

Vuelta a lo básico…

 Escrito a las 15:00     Archivado en: A5, Desde dentro...     2 comentarios


El otro día me di cuenta de que había llenado mi mochila con cosas que eran demasiado pesadas, y otras que no eran mías. Cargándome de peso olvidé lo importante que era ser ligero. No me daba cuenta de ello hace un mes cuando “cerraba” mi acuario sin entender del todo esa necesidad casi visceral de ello, no era capaz de ver entonces el origen de esa pesadez que se hacía tan presente en mi vida y mi cuerpo, y de lo vital que era aquel gesto para empezar a aligerar mi peso.
En esa mochila, llevo cosas como:
— No poder hacer mucho más por mi familia y tener que dar un paso atrás para que ellos cometan sus propios aciertos o errores, cada uno debe vivir su vida, y amar también es dejar espacio para volar o tropezar a quienes quieres.
— Tener un trabajo que a menudo se embarra con montañas de burrocracia que complica con procedimientos el trabajo real hasta extremos a veces ridículos.
— La culpa casi olvidada por amores no correspondidos, historias a medio escribir e intuiciones y verdades no siempre fáciles de digerir, aunque sean ciertas y el tiempo me dé la razón.
— Tras un gran año, surge esa sensación de que no puedes ir a mejor, y debes prepararte y temes baches y declives… ¿será miedo a ser feliz?
— La presión de un mundo que exige vivir rápido, tener más, competir con todo y hacer varias cosas a la vez hasta que olvides los motivos o el sentido de cada una de ellas.
— Preguntas y bocetos sobre el amor, especialmente el de pareja, que solo el tiempo responderá.

Stairway to heaven

Y todo eso, y tantas otras pequeñas cosas que llevo en esa mochila, han hecho que pese demasiado. Debo quitármela, y volver a lo más básico.

Respirar… sintiendo el aire que me llena de vida.
Comer… lentamente y con cabeza y corazón, juntos.
Beber… para limpiar el desgaste y erosión del día a día.
Mirar… con unos ojos a los que debo quitar las gafas de sol.

Albert Einstein dijo una vez “Hay dos formas de ver la vida: una es creer que no existen milagros, la otra es creer que todo es un milagro“. Lentamente, agotado por una sociedad putrefacta y una humanidad en declive, creo que he dejado de ver el milagro en cada pequeña cosa, y he empezado a creer realmente que no existen los milagros, y que son solo esa ilusión inherente al ser humano, de un mundo por encima del nuestro.
Debo Librarme de estímulos, vaciar los bolsillos para poco después, quedarme desnudo, sin más verdad que la arena bajo los pies y el viento en la piel. Cuando el mundo se vuelve sórdido y esquivo, el aire te susurrará el secreto de dónde puedes retomar el camino de baldosas amarillas, de la paz escondida en el silencio.
No temas llorar, ya no necesitas brillar, solo ser.
Únicamente… renacer.

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Jul
15
2015

Solo tú, solo ahora

 Escrito a las 19:00     Archivado en: A5, Relatos o Versos     comentarios cerrados


Mucho había cambiado mi carácter en los últimos años, y no parecía que me hubiera dado ni cuenta. Mientras mis dedos disfrutaban de su juego favorito, mi mente divagaba mas allá del alcance de mi mano, recordando como era yo antes, en mi versión más soñadora e idealista, la que intentaba averiguar cual podría ser el segundo apellido de un hipotético hijo, cómo sería esa persona que lo cambia todo. Pero algo me hacía volver al presente una y otra vez, la vida me había enseñado que es lo único que existe, a fuerza de ostiones contra el cristal que nos separa del futuro hipotético, a fuerza de charcos que borraban las páginas del diario que todos hemos escrito viviendo.
Así que, en el presente, solo estaba una de mis manos sosteniendo mi cabeza, mientras la otra dibujaba en su espalda en arameo versos de amor y deseo, buscando generar un escalofrío que de vez en cuando erizaba aquella piel perfecta. Ella, tendida desnuda boca abajo en mi cama, era una criatura que me dejaba sin adjetivos. Mis manos, habían conseguido el meritorio objetivo de, en primer lugar, hacerla balbucear cada vez más bajo, y en segundo lugar, callarla por completo, les había llevado casi cincuenta minutos, pero ya era una realidad, la había llevado al mundo de los sueños del modo más dulce posible.
En medio de la sesión de caricias, empezó a girarse, y mi mano, cruzó de su espalda hacia su pecho, tropezando con un delicioso pezón en su camino. ¿Se había despertado? No lo parecía, seguía adormilada y ahora cambiaba de postura. Le di la distancia suficiente para que se acomodara de nuevo, y se quedó tendida hacia arriba con las piernas abiertas… y yo siempre he sabido entender muy bien las señales del destino.
Me moví lentamente para no molestarla y tras salir por un lateral de la cama, me dispuse a volver a entrar a los pies de la misma, esta vez, con la cabeza por delante. Me puse cómodo, y mientras se me hacía la boca agua, aplaqué mis nervios para hacer aquello por primera vez. Decidí hacerlo con intensidad y pasión, como si se tratara del beso más esperado e intenso posible. Por instinto, fundí mi boca con su piel, abarcando los labios, mientras mi lengua, bailaba juguetona… y abrió los ojos como platos mientras gritaba mi nombre como riñéndome.
Luego se dejó caer relajando de nuevo su cuerpo susurrando: “Solo tú…
Y en mi interior, pensé: “…solo ahora.

tunel
Amazing picture by: Rob-bye (from lifeofpix.com)

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Jun
24
2015

El último día de Guardían

 Escrito a las 19:00     Archivado en: A5, Relatos o Versos     8 comentarios


Jamás había dejado de fascinarme la belleza creciente de Elisa cuando dormía. Sus miedos y tensiones diarias se diluían de su expresión como la tierra se desliza por el desagüe cuando estás en la ducha tras un día en el barro.
Su pureza no hacía sino incrementar su perfección, allí hecha un ovillo, tan necesitada de afecto como de coherencia en su mundo, y tan aparentemente incapaz de encontrarlo entre tanto gris, pese a su luz.
Jamás me cansaba de observar las formas de aquel pelo castaño largo y lleno de mechas, o de leer las huellas que las lágrimas habían dejado en su mejilla, o las constelaciones de sus pecas… y los secretos de su piel. Un corazón nacido para latir pleno, una plenitud que el Destino no podía otorgarle dada su afición por completar puzzles y curar animalitos automutilados, su colección de trapecistas sin red y mentiras a medio cocer. Si el blanco era aquel corazón nacido para curar, el negro era el de quienes no se querían dejar sanar y que además no permitían brillar a sus cuidadoras, de las que mi Elisa, era princesa… o reina.
Aquellas horas, desde que empezaban sus sueños, hasta que el sol besaba su mejilla, ella era mía. Alguna vez imaginaba sus pupilas mirándome, como si eso fuera suficiente para que yo pudiera sanarla al darme por completo y sin miedo. Y soñándola feliz incluso alguna lágrima se me escapaba, mi niña que solo quería volar, y se chocaba con los árboles.
Esa era mi última noche junto a ella, yo me evaporaría con el Sol, y al día siguiente, ella dormiría por primera vez con aquel remendador de almas que le había prometido un cielo muy diferente al de todos los que antes le habían hecho promesas, eso creía ella, eso deseaba yo, incluso para los de mi especie, el Universo tiene secretos.
Se requería mi ayuda para proteger otro corazón único, para ser viento o consuelo invisible y en silencio junto a otra persona, y si en aquel momento hubiera podido vivir en un tiempo que no fuera presente, lo habría hecho imaginando un mundo con o sin ella, pues ya no sería más mi responsabilidad ni mi vigilia.
Le dejé la mitad de mi ser en su mejilla, en forma de lágrima.
Cuando despertó, ya se había evaporado.
Jamás supo de mi, ni de que estuve, ni de que me fui.

chica
Amazing picture by: Daniel Santalla (from lifeofpix.com)

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Jun
12
2015

Sin gasolina

 Escrito a las 19:00     Archivado en: A5, Desde dentro..., Relatos o Versos     comentarios cerrados


Hasta allí había llegado, por ahora no había más. En medio de aquella metafórica ruta 66, solo podía ver desierto salpicado de lunares verdes, y una carretera al borde de la cual me encontraba parado, una vez acabada la gasolina.
No me quedó más que sentarme a pensar, intentar sacar un poco de claridad del mapa de pensamientos en el que siempre somos tan predecibles y lineales para con nosotros mismos. ¿Cómo pensar libre? Cuando te rompes y agotado estás de rodillas, hay un instante en el cual tu pensamiento es únicamente alma, y tus prejuicios, miedos y traumas se callan para dejarte escuchar verdades más o menos cómodas.
Se trata de acostumbrarte al murmullo frenético del mundo, ignorarlo, y quedarte con los susurros que algo dentro de ti te dice, son lo más parecido al ruido que haría la respiración de un Universo al que le pintarías ojos y le obligarías a ser Dios.
Poco después, las horas ya no eran horas, no había ni prisa ni pausa.
No tardé en comprender que aquella necesaria parada era a la vez, noche y día. Noche para respirar, sentir, pensar, perdonar, soñar y encontrar una paz necesaria para que, en silencio, se llenara el depósito exhausto. Día para reemprender el camino, con la ilusión del que coge por primera vez la carretera, por muchos cientos de miles de kilómetros que lleve a sus espaldas.

fuel
Photo credit: LibreShot.com

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  Pensamientos caóticos de...

...coleccionista de sujetadores del presente, sintonizador de melodías y momentos, de besos y recuerdos. Derrochador de optimismo, aprendiz de todo, maestro dando abrazos y cunnilingus, tiburón sin agua, gaviota con cielo.

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