A5

Jul
21
2015

Vuelta a lo básico…

 Escrito a las 15:00     Archivado en: A5, Desde dentro...     2 comentarios


El otro día me di cuenta de que había llenado mi mochila con cosas que eran demasiado pesadas, y otras que no eran mías. Cargándome de peso olvidé lo importante que era ser ligero. No me daba cuenta de ello hace un mes cuando “cerraba” mi acuario sin entender del todo esa necesidad casi visceral de ello, no era capaz de ver entonces el origen de esa pesadez que se hacía tan presente en mi vida y mi cuerpo, y de lo vital que era aquel gesto para empezar a aligerar mi peso.
En esa mochila, llevo cosas como:
— No poder hacer mucho más por mi familia y tener que dar un paso atrás para que ellos cometan sus propios aciertos o errores, cada uno debe vivir su vida, y amar también es dejar espacio para volar o tropezar a quienes quieres.
— Tener un trabajo que a menudo se embarra con montañas de burrocracia que complica con procedimientos el trabajo real hasta extremos a veces ridículos.
— La culpa casi olvidada por amores no correspondidos, historias a medio escribir e intuiciones y verdades no siempre fáciles de digerir, aunque sean ciertas y el tiempo me dé la razón.
— Tras un gran año, surge esa sensación de que no puedes ir a mejor, y debes prepararte y temes baches y declives… ¿será miedo a ser feliz?
— La presión de un mundo que exige vivir rápido, tener más, competir con todo y hacer varias cosas a la vez hasta que olvides los motivos o el sentido de cada una de ellas.
— Preguntas y bocetos sobre el amor, especialmente el de pareja, que solo el tiempo responderá.

Stairway to heaven

Y todo eso, y tantas otras pequeñas cosas que llevo en esa mochila, han hecho que pese demasiado. Debo quitármela, y volver a lo más básico.

Respirar… sintiendo el aire que me llena de vida.
Comer… lentamente y con cabeza y corazón, juntos.
Beber… para limpiar el desgaste y erosión del día a día.
Mirar… con unos ojos a los que debo quitar las gafas de sol.

Albert Einstein dijo una vez “Hay dos formas de ver la vida: una es creer que no existen milagros, la otra es creer que todo es un milagro“. Lentamente, agotado por una sociedad putrefacta y una humanidad en declive, creo que he dejado de ver el milagro en cada pequeña cosa, y he empezado a creer realmente que no existen los milagros, y que son solo esa ilusión inherente al ser humano, de un mundo por encima del nuestro.
Debo Librarme de estímulos, vaciar los bolsillos para poco después, quedarme desnudo, sin más verdad que la arena bajo los pies y el viento en la piel. Cuando el mundo se vuelve sórdido y esquivo, el aire te susurrará el secreto de dónde puedes retomar el camino de baldosas amarillas, de la paz escondida en el silencio.
No temas llorar, ya no necesitas brillar, solo ser.
Únicamente… renacer.

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Jul
15
2015

Solo tú, solo ahora

 Escrito a las 19:00     Archivado en: A5, Relatos o Versos     comentarios cerrados


Mucho había cambiado mi carácter en los últimos años, y no parecía que me hubiera dado ni cuenta. Mientras mis dedos disfrutaban de su juego favorito, mi mente divagaba mas allá del alcance de mi mano, recordando como era yo antes, en mi versión más soñadora e idealista, la que intentaba averiguar cual podría ser el segundo apellido de un hipotético hijo, cómo sería esa persona que lo cambia todo. Pero algo me hacía volver al presente una y otra vez, la vida me había enseñado que es lo único que existe, a fuerza de ostiones contra el cristal que nos separa del futuro hipotético, a fuerza de charcos que borraban las páginas del diario que todos hemos escrito viviendo.
Así que, en el presente, solo estaba una de mis manos sosteniendo mi cabeza, mientras la otra dibujaba en su espalda en arameo versos de amor y deseo, buscando generar un escalofrío que de vez en cuando erizaba aquella piel perfecta. Ella, tendida desnuda boca abajo en mi cama, era una criatura que me dejaba sin adjetivos. Mis manos, habían conseguido el meritorio objetivo de, en primer lugar, hacerla balbucear cada vez más bajo, y en segundo lugar, callarla por completo, les había llevado casi cincuenta minutos, pero ya era una realidad, la había llevado al mundo de los sueños del modo más dulce posible.
En medio de la sesión de caricias, empezó a girarse, y mi mano, cruzó de su espalda hacia su pecho, tropezando con un delicioso pezón en su camino. ¿Se había despertado? No lo parecía, seguía adormilada y ahora cambiaba de postura. Le di la distancia suficiente para que se acomodara de nuevo, y se quedó tendida hacia arriba con las piernas abiertas… y yo siempre he sabido entender muy bien las señales del destino.
Me moví lentamente para no molestarla y tras salir por un lateral de la cama, me dispuse a volver a entrar a los pies de la misma, esta vez, con la cabeza por delante. Me puse cómodo, y mientras se me hacía la boca agua, aplaqué mis nervios para hacer aquello por primera vez. Decidí hacerlo con intensidad y pasión, como si se tratara del beso más esperado e intenso posible. Por instinto, fundí mi boca con su piel, abarcando los labios, mientras mi lengua, bailaba juguetona… y abrió los ojos como platos mientras gritaba mi nombre como riñéndome.
Luego se dejó caer relajando de nuevo su cuerpo susurrando: “Solo tú…
Y en mi interior, pensé: “…solo ahora.

tunel
Amazing picture by: Rob-bye (from lifeofpix.com)

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Jun
24
2015

El último día de Guardían

 Escrito a las 19:00     Archivado en: A5, Relatos o Versos     8 comentarios


Jamás había dejado de fascinarme la belleza creciente de Elisa cuando dormía. Sus miedos y tensiones diarias se diluían de su expresión como la tierra se desliza por el desagüe cuando estás en la ducha tras un día en el barro.
Su pureza no hacía sino incrementar su perfección, allí hecha un ovillo, tan necesitada de afecto como de coherencia en su mundo, y tan aparentemente incapaz de encontrarlo entre tanto gris, pese a su luz.
Jamás me cansaba de observar las formas de aquel pelo castaño largo y lleno de mechas, o de leer las huellas que las lágrimas habían dejado en su mejilla, o las constelaciones de sus pecas… y los secretos de su piel. Un corazón nacido para latir pleno, una plenitud que el Destino no podía otorgarle dada su afición por completar puzzles y curar animalitos automutilados, su colección de trapecistas sin red y mentiras a medio cocer. Si el blanco era aquel corazón nacido para curar, el negro era el de quienes no se querían dejar sanar y que además no permitían brillar a sus cuidadoras, de las que mi Elisa, era princesa… o reina.
Aquellas horas, desde que empezaban sus sueños, hasta que el sol besaba su mejilla, ella era mía. Alguna vez imaginaba sus pupilas mirándome, como si eso fuera suficiente para que yo pudiera sanarla al darme por completo y sin miedo. Y soñándola feliz incluso alguna lágrima se me escapaba, mi niña que solo quería volar, y se chocaba con los árboles.
Esa era mi última noche junto a ella, yo me evaporaría con el Sol, y al día siguiente, ella dormiría por primera vez con aquel remendador de almas que le había prometido un cielo muy diferente al de todos los que antes le habían hecho promesas, eso creía ella, eso deseaba yo, incluso para los de mi especie, el Universo tiene secretos.
Se requería mi ayuda para proteger otro corazón único, para ser viento o consuelo invisible y en silencio junto a otra persona, y si en aquel momento hubiera podido vivir en un tiempo que no fuera presente, lo habría hecho imaginando un mundo con o sin ella, pues ya no sería más mi responsabilidad ni mi vigilia.
Le dejé la mitad de mi ser en su mejilla, en forma de lágrima.
Cuando despertó, ya se había evaporado.
Jamás supo de mi, ni de que estuve, ni de que me fui.

chica
Amazing picture by: Daniel Santalla (from lifeofpix.com)

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Jun
12
2015

Sin gasolina

 Escrito a las 19:00     Archivado en: A5, Desde dentro..., Relatos o Versos     comentarios cerrados


Hasta allí había llegado, por ahora no había más. En medio de aquella metafórica ruta 66, solo podía ver desierto salpicado de lunares verdes, y una carretera al borde de la cual me encontraba parado, una vez acabada la gasolina.
No me quedó más que sentarme a pensar, intentar sacar un poco de claridad del mapa de pensamientos en el que siempre somos tan predecibles y lineales para con nosotros mismos. ¿Cómo pensar libre? Cuando te rompes y agotado estás de rodillas, hay un instante en el cual tu pensamiento es únicamente alma, y tus prejuicios, miedos y traumas se callan para dejarte escuchar verdades más o menos cómodas.
Se trata de acostumbrarte al murmullo frenético del mundo, ignorarlo, y quedarte con los susurros que algo dentro de ti te dice, son lo más parecido al ruido que haría la respiración de un Universo al que le pintarías ojos y le obligarías a ser Dios.
Poco después, las horas ya no eran horas, no había ni prisa ni pausa.
No tardé en comprender que aquella necesaria parada era a la vez, noche y día. Noche para respirar, sentir, pensar, perdonar, soñar y encontrar una paz necesaria para que, en silencio, se llenara el depósito exhausto. Día para reemprender el camino, con la ilusión del que coge por primera vez la carretera, por muchos cientos de miles de kilómetros que lleve a sus espaldas.

fuel
Photo credit: LibreShot.com

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Abr
23
2015

El destino tenía un plan

 Escrito a las 15:00     Archivado en: A5, Relatos o Versos     2 comentarios


El vagón de Metro iba medio vacío, así que pude sentarme cómodamente en una de las esquinas. Justo enfrente a mi, había una chica pelirroja, y a unos metros unos chicos que parecían colombianos reían contándose historias de conquistas y desamores. Al fondo del vagón, otras tres personas, una con un lector de libros electrónicos y dos jugando con sus móviles. Eso hizo que cogiera el mío casi sin pensar, como acto reflejo, y al girar mi vista hacia él observé que quien tenía delante pasaba una página de un libro en papel. Pensé en cómo cambia todo, la evolución y el olor de un libro viejo, y apagué mi móvil y lo guardé en el bolsillo interior de mi chaqueta.
Me quedé mirando a esa chica pelirroja que cada cada 3 o 4 minutos pasaba una página. Empecé mi viaje en sus converse moradas, unos calcetines con más colores de los que podría contar y unos vaqueros desgastados de los que me gustan. Bajo esa segunda piel, parecía tener una piernas bonitas, pero mis ojos no juzgaban, tan solo estaban de paseo. Llevaba una camiseta roja, bajo una chaqueta del mismo color, ambos a juego con un gorro de lana. En su regazo un bolso que se parecía al mío, lleno de bolsillos, con las cremalleras con protección contra la lluvia… más funcional que estético, pero sin ser feo. Mis ojos recorrieron sus manos, eran preciosas y pequeñas, muy dulces. En su cuello llevaba un árbol de la vida celta en plata, precioso, colgando de una cuerda negra. Sus labios eran gruesos, y su nariz muy simpática, y sus tenues pecas parecían un intrincado y mágico “une los puntos” de esos que hacíamos de niños.
Estaba tan tranquilo, tan allí, que al completar mi viaje por su piel, solté un suspiro profundo mientras sonreía.
Entonces ella me miró, atravesando mis ojos, llegando directamente a una tecla de mi corazón que me dejó petrificado.
No pude poner ni mirada seductora ni ojitos de gatito de Shrek, ni desviar mis ojos a otro sitio, estaba atrapado.
Sentí como si ella analizara mi forma de mirarla y me sometiera a un cuarto grado de preguntas, como si intentara librarse de todo matojo o arbusto para llegar a descubrir una esencia que definía mi alma y cuyo paradero yo había buscado mil veces sin suerte. Tampoco podía oponerme, tan solo aceptar, tan solo sentir.
Cuando obtuvo lo que buscaba me sonrió, y sembró un escalofrío que se convertiría con el tiempo en tatuaje.
Embriagado por aquellas sensaciones, comencé a recobrar mi cuerpo cuando ella bajó de nuevo su mirada al libro que llevaba consigo, y entonces me fijé, era el Bestiario de Cortázar. Otro escalofrío.
Las emociones se apoderaron de mi cuerpo y me hicieron levantarme y aferrarme a la manilla próxima a la puerta, como si la siguiente fuera mi parada, pero no era así, me quedaban aún diez o doce mas, aquella línea era la Historia Interminable. ¿Qué pensaría ella de mi? “Vaya idiota”, seguramente… y empecé entonces una de esas absurdas conversaciones mentales entre supuestos y realidades que jamás existieron ni existirán, imaginaciones que convertimos en realidad solo de tanto machacarlas con el pensamiento…
Se abrió la puerta al llegar a la siguiente parada, y no había nadie allí para subir, pero a mi lado, alguien se bajó… era ella.
Un metro después de cruzar esa puerta se giró y me miró a los ojos. Esta vez sí vio algo, supongo que miedo a no volver a verla diluido con pena por tener que aceptar algo así.
Se acercó a mi y besó mis labios con una dulzura inexplicable, un único, perfecto y eterno beso.
Recuerdo su olor, su tacto, su sabor… ese estremecimiento en la fuerza, ese terremoto en mi mundo.
Pitó el metro anunciando su partida, y se separó de mi sonriente.
Le devolví la sonrisa igualmente profunda y sincera.
La puerta se cerró ante mi para separar nuestros mundos.
No pude contener mis lágrimas… no pude evitar romperme.
 
Dos paradas más tarde, recuperé el aire.
Cuatro paradas después, intentaba tatuarme aquel momento en mi alma, para no perderlo nunca.
A las Seis paradas, casi conseguía verle el lado bueno a aquello. Había sido perfecto, un momento mágico e inalterable, un final de cuento, aquello que por no continuar no puede corromperse ni diluirse, una fantasía que vive para siempre por no haber podido ser cumplida, la eterna duda de si en aquellos ojos habitaba el amor de mi vida. Ese era su regalo, un beso sin nombre, un encuentro sin par, algo que no se puede, por mucho que vivas, olvidar ni volver a alcanzar.
Y así fue durante los 3 años que tardé en volver a encontrarla. Parece ser, que el destino tenía un plan.

Kate Mara

Una historia inspirada por alguno de esos cientos de viajes que hacemos al año en metro, con una foto que encontré por ahí de Kate Mara, la que será la mujer invisible en el relaunch de los 4 Fantásticos, y que siempre me ha recordado a la Julia Roberts de Pretty Woman.

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Mar
25
2015

Males de amores y Sopas de cocido

 Escrito a las 19:00     Archivado en: A5, Motivacionalmente     2 comentarios


Uno de mis superpoderes es el de ser un excelente consolador, me aprietas detrás de la oreja… y brrr brrrr brrrr brrrr brrrr como un loco, dándolo todo. ¡Que nooooo! Hoy no hablaré de eso, sino del otro tipo de consolación, la de intentar buscar unas palabras amables que ayuden a una persona a superar un bache sentimentaloide o una ruptura de pareja (para otro tipo de pérdidas, nunca he encontrado palabras).
Hace poco alguien me comentaba su decepción ante una cruel ruptura, y aunque cada situación tiene sus matices, al final todo es un poco lo mismo: todos necesitamos cariño, compañeros, amigos, cómplices, amantes… y encontrar todo eso en una única persona es una gran aventura, ni Indiana Jones ni leches, un bolondrón corredor o una calaverita swaroski maldita son una mierda comparado con encontrar a ese amor que lo define todo. En el proceso, solemos olvidar quienes somos, o nos transformamos en alguien diferente para conquistar a ese “xoxete/sipote de Oro”. Luego creemos que esa persona nos define, dejamos de atarnos los cordones por lo cómodo y dulce que es que alguien te los ate, después de tanto tiempo haciéndolo tu solo, y cuando esa persona se va… no sabemos atarnos los cordones (buen simil, ¿eh?). Ya lo decía Bruce Lee, “be water my friend“, y se refería claramente a la sopa de cocido; puedes añadir fideos (amigos), trozos de carne (aficiones y hobbies), garbanzos (¿amantes?) y huevos (eggs)… pero tu siempre tienes que ser el agua, el caldo que lo une todo. Si dejas de ser tu mismo para hacer feliz a alguien, dejarás de ser feliz al no ser tu mismo, y por consiguiente, quien enamoró a esa persona ¿Me se entiende? Sopa de cocido… pensad en ello.

Hilos
Beautiful image from Stockvault. Called “Multicolor sewing threads”, from Merelize (thanks)

Así, a ostiones, la vida me ha enseñado pensamientos útiles en caso de incendio:
Si alguien rompe contigo es que no te merece. Piensa si puedes aprender algo, mejorar tu actitud vital, tu pasión por vivir… pero quien te rechaza se condena a una vida sin ti, y a poco que te quieras, debes comprender que ese es un gran castigo.
Cuando una puerta se cierra, se abren una o muchas ventanas, osea, que dejarás sitio en el sofá para el amor de tu vida (el bueno bueno), y mientras lo buscas, podrás follar con otras personas, descubriendo nuevos tamaños, colores y sabores (*comentario unisex).
Se viaja mucho mejor más ligero, y los baches hacen que se te caigan los amigos que no van bien agarrados a la mochila, y las relaciones dejan atrás garrapatas que no hacían sino quitarte energía y generar una dependencia que ahora escuece en tu corazón. ¡Compra helado Häagen-Dazs y serás inmortal! Hay que saber celebrar algunas pérdidas… y seguir sonriente.
Oblígate a hacer cosas, tanto placenteras como sencillamente útiles… el tiempo es primordial para las cosas del corazón, y pintar, hacer natación, aprender punto de cruz, ir a un curso de tango o de cocina asiática… cosas que no requieran mucho esfuerzo, que entretengan, y que hagan que el tiempo se pase, no volando… pero sí en bici.
Sé honesto, sobre todo contigo mismo. Cada día llevo peor la gente que se engaña y te engaña. Haz lo que sientas, siempre, llora o ríe sin miedo, si alguien no quiere ser partícipe de eso, que coja otro camino que no transite a tu lado. Los amigos de verdad están ahí a las duras y las maduras.
Hay muchos peces en el mar, y muchísimo más porno en Internet de lo que parece. Hay buenos libros, hay cine, series, rituales satánicos a los que les falta un miembro, cárteles de la droga que necesitan mensajeros, viajes por hacer, conciertos, masajes, bares… más de cien mentiras, que valen la pena.

Ama sin miedo. La vida te enseña que las ostias te van a caer igual con o sin protección. Si te encierras en una urna, no vives, y es menos probable que te golpee el granizo. Si sales al mundo con miedo, metes la cabeza bajo tierra ante cada tormenta o leve huracán. Ser valiente es en si mismo, la mejor de las recompensas, y te caerás, claro que si, pero te levantarás sonriente sabiendo que tu estado natural no es vivir en el suelo, sino tropezar de vez en cuando al pasarte la vida intentando volar.
¡Tu eliges!

PD: Este post formará parte de mi libro “Viviendo como si tomaras drogas pero sin ellas“, que solo verá la luz si me lo publica Santillana en forma de cuadernillo de verano. Será mi tercer libro después de “Master of Cunnilingus” y “Master of Cunnilingus 2: Toy Stories“, disponibles en el Amazon de la Deep Web.
PD2: Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
PD3: El chocolate ayuda, escoge tu marca y tu concentración de cacao y dale.
PD4: Ya sabéis que yo sin mis posts motivacionales no soy nadie ;)

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Autor

  Cuaderno de bitácora de...

...un Ave Fénix reincidente,
Elfo de los bosques gallegos,
un mutante psicohistórico Fundacionista buscando respuestas, un Elemental del Aire enamorado de la Tierra, un ser... qué, de vez en cuando, con el corazón en la mano, juega a pintar nubes y adiestrar libélulas, ejerciendo de Vela por horas. Reflexiones, desvaríos, tecnología, sociedad & coitus interruptus, entre otros.

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Con WordPress.org y el diseño deZine de ThemeShift.com. ¡Recuerda! Leer este blog implica la aceptación de sus términos de uso (Atention! Read this blog means you've accepted its Terms of use). Para cualquier cosa, tienes un Correo de contacto (For anything you have a contact form). Escrito por 3 monos de 3 cabezas desde unas dimensiones no reconocidas por los sentidos humanos y que se contemplarán en el modelo final de la Teoría de Cuerdas. PROUDLY MADE ON EARTH.