Archivo enero 2019

Ene
23
2019

No Angel (II)

 Escrito a las 19:00     Archivado en: Desde dentro..., Relatos o Versos     Añadir comentario


Pasó tanto tiempo desde las 00:20 que dijo que venía hasta la 1:20 que llegó… que llegué a pensar que era todo una broma pesada y que debía meterme en la cama.
Mientras tanto, vi algún vídeo de monólogos en el portátil y eché alguna partida en el móvil. Quería que el tiempo pasara rápido… y si se hacía muy tarde y era todo una broma, pues me llevaba un rato entretenido, una ducha profunda y revitalizante, y un recuerdo. Estaba considerando el dormirme, y de repente, escuché unos golpes tímidos en la puerta.
Abrí lentamente y allí estaba ella sonriente, con unos ojos preciosos y una sonrisa nerviosa. Su melena recogida y rizada era tan sensual, aquel lunar le daba tanta personalidad, y era de mi altura con tacones. Llevaba un vestido de una especie de raso marrón que dejaba ver su espectacular cuerpo, y su escote descubría aquel perfecto tesoro que me había dejado con la boca abierta en la foto que me había enviado desde la ducha.
Hola… pasa. – Le dije tembloroso. – Me parece increíble que estés aquí, llegué a pensar que era todo una broma, o un sueño.
Ella pasó y se notaba en su forma de moverse sus nervios.
Yo no hago cosas así nunca. – me dijo. A lo que respondí: Sí, lo sé, yo tampoco, vaya dos nos hemos ido a juntar.
Se sentó en la cama y mientras nos mirábamos fijamente, comenzó a relajarse. A los dos minutos de haber llegado ya la notaba mucho más tranquila, y se quitó la chaqueta y se descalzó. Contemplarla era un espectáculo. Su manera tan sensual de moverse, la perfección de su piel, su boca con unos labios grandes y carnosos, su piel ligeramente morena, su sensacional escote. Pero sobre todo, nuestras miradas cruzándose, aquel modo de quedarnos perplejos, recordando a dos enamorados, pero más “presente” quizás… perderme en aquellos ojos, era perfecta y plena paz.
Estuvimos hablando un buen rato, vimos juntos Hong Kong desde la ventana, hablamos por encima de la vida y sus cosas, de trabajos y de momentos vitales, pero sin entrar en sitios molestos como el que ella tuviera pareja y un hijo, y yo repasar lo que había sido un año muy complicado para el corazón y el alma.
Le di un beso en el hombro, yo estaba tan nervioso como ella, y no dejábamos de mirarnos sin comprender aquel guiño del destino, aquel encuentro tan extraño y especial de dos hispanohablantes en una ciudad de 7 millones y medio de habitantes, aquella magia fugaz conectándonos.
Y llegó el ansiado momento en que me besó. Aquellos enormes labios eran un abrazo, eran un nórdico, eran deseo… y hacían que yo me sintiera novato e indefenso ¡Yo! Mis labios decidieron que estarían a la altura y que no se iban a amilanar, y se entregaron sin miedo… saltaron al precipicio de aquella sagrada y celestial boca.
 
Bailamos… acariciar su piel fue descubrir de nuevo el tacto, tantear la perfección de sus formas era como un poema inédito de Neruda, el olor de su boca, de su pelo, de su cuello… su piel de gallina cuando le besaba en los sitios adecuados. De su cuello bajé a los hombros como una excusa perfecta para deslizar con mis labios sus tirantes, primero el derecho y luego el izquierdo, el vestido se resbaló y quedaron sus pechos al alcance de mi boca, y los besé con pasión mientras escuchaba su respiración acelerarse un poquito más, y no paraba de recorrer su piel, no podría cansarme de aquello, bajando por su barriguita mientras se reía por las tensiones liberadas y las cosquillas que le producía mi barba.
La puse de pie para dejar que el vestido se cayera al suelo, y aproveché para deshacerme también del tanga. La tumbé en la cama y volví a empezar en su cuello, aunque esta vez tenía claro mi objetivo. En unos segundo recorrí un cuerpo tan familiar pese a la novedad, de los hombros a los pechos, al ombligo, a los muslos… y aunque le daba un poco de vergüenza, fue más rápida y decidida mi lengua que cuando quiso darse cuenta ya exploraba su sexo dejándola indefensa ante mi.
Y así pude aprender sus ritmos, lo que le gustaba más, mirando de vez en cuando hacia ella y admirando la forma de sus pechos, seguí trabajando en un ritmo que elevara sus bioritmos. En medio de aquella pasión me susurró que se iba, que se iba, y yo seguí pues quería sentir en mi boca el temblor final de su cuerpo… y así fue, un espasmo perfecto, sintiendo en sus músculos la explosión a la que ponía melodía con sus gemidos. Pocas cosas me gustan más en la cama que sentir eso… y ese fue su primer regalo aquella noche.
 
Yo no podía pedir nada, ella tampoco podía dar, y sin embargo, me dio todo.
Era de esos labios por los que saltarías al vació sin paracaídas, feliz y sin miedo.
Bailamos, hicimos el amor y disfrutamos hasta que mi ángel quiso plegar sus alas.
Yo le habría hecho un hueco en mi cama de hotel, pero ella quería volver al nido de su casa alquilada.
Ambos nos despedimos sin saber si nos volveríamos a ver, ni cuando… ni dónde.
Aquellas horas juntos, aquellos momentos perfectos, se convirtieron en un tatuaje en mi alma, que no querré borrar nunca.

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Ene
21
2019

¿Realmente eres buena persona o sólo lo crees?

 Escrito a las 15:00     Archivado en: Reflexiones     Añadir comentario


Hace muchos años, yo tenía la sensación de que aún teniendo mil fallos, yo era un buen novio. Claro, esa medalla no me la puso nadie, lo pensé yo, me autoproclamé “buen novio”, y asumí que eso sería extensible a futuras parejas. No podía ser mayor mi error. Muchos años después, tras pasar un tiempo sin una pareja duradera, asumí que no solo no era buen novio entonces, sino que quizá, tampoco lo hubiera sido antes, o que era algo que había olvidado, y que no era como montar en bici (tuve que hacer un curso CCC de “Ser buen novio” y no me enviaron los capítulos finales). O quizás sí fue buena pareja por momentos, pero eso no debía responderlo yo, ni mi pareja, sino algún tipo de juez imparcial, y si Dios existe está más ocupado planificando la venganza por lo que le estamos haciendo a Gaia que atendiendo mis auditorias sobre mi capacidad de ser una pareja válida y atenta.

A lo que iba, es que me he cruzado con varias personas que reconocen abiertamente, y sin lugar a dudas, que son buenas personas. Me choca mucho esa frase, es como esos que dicen “Soy muy amigo de mis amigos“, es que chata… si fueras muy amiga de los amigos de otra persona serías un ídolo digno de salir en la tercera temporada de Stranger Things, fluctuando entre dimensiones a tu antojo. Sé que la culpa es implacable, y que me culpo por muchos errores de todo tipo y sigo aprendiendo a perdonarme, pero por muy bien que lo hiciera los próximos 20 años, lo máximo que yo llegaría a decir, sería “intento ser buena persona“, porque afirmar que eres buena persona… me parece más osado ¿no creéis? Es como decir “Soy un amante cojonudo“, eso puede estar bien para una pareja, pero quizás otra piense que eres realmente lamentable, son cosas que son relativas a las personas con las que interactuas… unos pensarán que eres un gran amante, y otros que no, unos pensarán que eres una gran persona, y otras, quizás tengan sólidos argumentos para demostrar que no es así.
Así que mi briconsejo de hoy, es que si estás seguro de ser buena persona, piénsalo dos veces guapi. Alguien más sabio que yo dijo una vez que tenemos la conciencia tranquila es porqué tenemos muy mala memoria. En mi caso, os juro que es así.

Supongo que todo eso tiene mucho que ver con la autoestima que tengas, y esos fenómenos de sobrecompensación que se suelen dar en las personas inseguras, que son las primeras que se sienten feas, aunque sea todo lo contrario (además, la belleza también es subjetiva ¿no?). Hay casos pavorosos… el otro día me culpaba de algo una amiga cuya virtud es cagarla a lo grande, y que si le preguntas a ella sus cualidades te dice que es “inteligente, hermosa, sensible, divertida y caga ferrero roché”. Por un instante pensé en discutirle sus argumentos, luego me di cuenta que de nada serviría explicarle que yo no era culpable, y que podría mirar en el espejo… todos nos enfrentamos continuamente a la oportunidad de asistir a clases magistrales sobre la vida, y mientras las ignoramos las saludamos al grito de “weeeeeeeeeeeeeee”.

Según cumples años solo que sabes que no sabes nada, y sin embargo… la osadía del idiota, hace que afirmes a menudo con mayor rotundidad.
Sé que no soy una buena persona, pero tampoco soy mala. Sé que no soy el mejor amante, pero hago lo que puedo.
Y sí… a veces tengo la oportunidad de aprender algo importante, y en su lugar, me echo una partida en el móvil.

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Ene
18
2019

Lágrimas en la lluvia

 Escrito a las 15:00     Archivado en: Desvarios     Añadir comentario


“Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.”

“I’ve seen things you people wouldn’t believe. Attack ships on fire off the shoulder of Orion. I watched C-beams glitter in the dark near the TannhäuserGate. All those moments will be lost in time, like tears in rain. Time to die.”

Este fragmento de Blade Runner (1982), es uno de los más conocidos de la historia del cine. Y para los amantes de la ciencia ficción es puro culto, e incluso tiene su propia entrada en la wikipedia: Lágrimas en la lluvia. El otro día me dio por poner una foto en Instagram de la figurita que venía con la edición limitada que en su día, me regaló mi querida Tharsita.
Supongo que escuchar esas palabras, sin sentir un escalofrío por la espalda, es la mejor prueba que puede haber de que no eres humano ¿no?
 
 


 
 

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Ene
16
2019

Fluyendo voy, fluyendo vengo vengo…

 Escrito a las 15:00     Archivado en: Desvarios     2 comentarios


Una de las cosas que más nos cuesta aprender, es a fluir en presente, y nos estarnos comiendo la cabeza por cosas que fueron o serán. La verdad es que estos últimos meses mi cabeza ha hecho horas extra repasando sucesos pasados, cuando por un lado, nada se puede cambiar, y por otro, resultan ser totalmente irrelevantes. No es necesario entender para aceptar, y está claro que es muy difícil dejar atrás a alguien, aunque tengas muchos motivos para hacerlo. Y la gente del pasado vuelve, esta semana recordé a mi querida cordobesa, de la que tanto os hablé hace más de 10 años ya, y de mi alma hermana, a la que dejé atrás hace tiempo por ser incapaz de gestionar mis sentimientos con respecto a ella, no sé cómo disculparme ni si tiene sentido que lo haga… qué cosas. (Ahora que lo pienso, eso es demasiado íntimo incluso para este blog… pasolacabra)

Las evoluciones son importantes y bonitas, ver cómo cambiamos sutilmente nuestra manera de proceder tras las diferentes interacciones. Por ejemplo, alguna vez os he contado cómo con los años me he vuelto muy expeditivo, lo que me habrá costado más de una maldición egipcia, pero ahí surge la pregunta ¿Es mejor dejar a alguien cuando ves que no hay chispa o habría que dar un tiempo prudencial antes de hacer algo sí? Hay gente que hagas lo que hagas, siempre te dirá que lo haces mal, y yo creo que salvo un caso, en todos los demás no me he arrepentido de ser drástico, y el tiempo, y las implicadas, me ha dado la razón. Si algo he aprendido estos últimos años, es lo importante que es estar enamorado (ahora solo falta que sea de la persona correcta), pues te da una fuerza difícil de explicar para pasar por encima de cosas que no imaginaría. Sigo pensando que no hago las cosas tan mal cómo para tener mi fortuna, pero está claro que los acontecimientos hablan en mi contra, pero no desisto… algún día tendré una relación apasionada, equilibrada, madura, sana y enriquecedora, de nuevo.

También he pensado mucho en “los catalizadores”… que es como llamo yo a esas personas entorno a las cuales siempre pasan un montón de cosas, la letra pequeña es que son tanto buenas como malas. Este último año me he cruzado con dos o tres, y mi ex tenía algo también de catalizadora, gente que quiere hacer muchas actividades, que les encanta el ruido, que necesitan alboroto y acción, pues el silencio les consume pues permite que hablen sus peligrosos fantasmas. Son amantes del bullicio, de los planes alocados, de hacer las cosas sin pensar en las consecuencias, ni para ellos ni sobre todo para los demás, y por supuesto, cuando algo malo pasa, es que el mundo conspira contra ellos y no es el fruto de sus malas decisiones. En algunos casos he llegado a ver una retahíla de errores realmente torpes cometidos por alguien que luego declaraba públicamente no entender porqué estaba en un sitio tan oscuro. Claro, ya he aprendido que ahogar el “Pues has sido tu sola” es mucho más inteligente que liberar una opinión que no es bienvenida. Es duro dejar atrás a estos personajes, pues suelen colorear tu vida… pero hay que tener cuidado con todas las sombras que arrastran tras ellos.

Ah, y aunque no tiene nada que ver con fluir… ayer me enamoré de un póster, pero por su elevado precio no me animé a comprarlo. Me haré uno propio. Antes debo aclarar una cosa: en buceo, el “intervalo en superficie”, es un periodo que es obligatorio estar por encima del nivel del mar entre inmersión e inmersión, por el bien de nuestra salud. Pues bien, esta cita genial, reza “Life is diving everything else is just surface interval” que quiere decir “La vida es bucear, todo lo demás es solo intervalo en superficie“. Bueno, creo que algún buceador loco me entenderá. En lugar de gastarme una pasta, haré algo a medida con fotos mías, para que además de una cita legendaria, tenga un sello personal… ya os enseñaré el resultado.


Después de investigar un poco, este diseño parece fruto de Sassan Filsoof

Fluyendo voy, fluyendo vengo vengo… por el camiiiiinooooo, yo me entretengo.

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Ene
9
2019

No Angel (I)

 Escrito a las 19:00     Archivado en: Desde dentro..., Relatos o Versos     Añadir comentario


Aquella noche a varios miles de kilómetros de mi casa estaba algo aburrido y había acabado una serie que me había llevado en el portátil para el viaje. No sé muy bien el motivo, pero me dio por abrir Tinder como remedio contra esa endémica soledad del alma, y decidí darme un “paseo virtual”. Cuando llegaron los primeros “match”, empecé alguna conversación insulsa que acababa en una oferta sexual con un precio concreto, descartando quedar con nadie. Tras hablar con un amigo un rato, me dispuse a dormir cuando vi un mensaje en mi móvil de esta aplicación.
Hola – decía.
Acostumbrado a hablar en inglés, me llamó la atención que fuera en español y le contesté.
Hola ¿Qué tal llevas la semana?
Era Jueves y yo veía cerca el fin de mi estancia en la gran metrópolis asiática.
Bien, tranquila, estoy de vacaciones ¿y tú?
Le conté que estaba trabajando en Hong Kong esa semana, y que en realidad, vivía en Madrid. Ella me dijo que vivía en otra ciudad europea, pero que estaba de vacaciones pues necesitaba una desconexión del mundo real.
Estoy de vacaciones solita.
Elogié su sonrisa en las fotos que tenía puestas en su perfil, me costaba creer que pudiera estar hablando con una mujer tan espectacular y hermosa. Me contó dónde había nacido, y al matiz de que estaba solita, le pregunté si estaba soltera, esperando que en cualquier momento me confesara que estaba disponible por un precio, algo muy habitual en estos sitios.
La verdad no estoy soltera, bueno, solamente por esta semana ¿y tú?
Me quedé sorprendido de escuchar eso, uno siempre espera encontrar gente soltera en estas aplicaciones, pero no siempre es así. Me intrigó mucho aquella última frase, y seguí la conversación.
Tiene que ser una historia muy interesante la tuya. – le dije, la notaba agobiada, deseando escapar de algo.
No me juzgues. – me dijo. Y le respondí un “Para nada” que evitara que se molestara, ni yo era nadie para juzgarla ni conocía qué motivos la habían llevado a estar sola en Hong Kong.
Seguimos hablando de nuestros trabajos y de la vida, de la zona de la ciudad en la que estaba mi hotel y de en la que estaba ella, hablamos un ratito más… y le di mi whatsapp a ver qué pasaba.
 
 
Al ver su avatar de Whatsapp me quedé sorprendido pues confirmaba que era ella la de las otras fotos, y que era guapísima. Allí continuamos la conversación, esta vez estaba más tranquila y animada.
No tardó en decirme un “cariño”, qué dulces son las mujeres latinas, aunque me daba miedo que ahora llegara la letra pequeña.
Le lancé una indirecta de que si necesitaba un abrazo, y ella la recogió:
Qué lindo jajaja un poco de cariño sí me hará falta.
Me quedé con los ojos abiertos, y parecía que ella entraba al trapo.
Cómo jugando al póker, hice un all in. Le envié una foto de las vistas de mi habitación, en la planta 31, y al fondo, una luz brillaba en la zona en la que ella estaba en su apartamento, al otro lado del río. Le dije que con un Uber estaría en mi hotel en 5 minutos, y que yo podía enviárselo en cuánto me dijera.
Tardó 5 eternos minutos en contestarme.
Antes de que lo hiciera, le solté un “No quería molestarte” por si había ido demasiado rápido. Su respuesta fue que para nada había sido así.
Luego empecé a balbucear, tan típico en mi, intentando convencerla de lo interesante de vernos, sabía que en el fondo ella quería tanto como yo el encuentro, pero le daba miedo, lo cual era más que comprensible. Era dulce y encantadora, pero sus respuestas tardaban 5 o 6 minutos (más tarde me enteraría que era por problemas con su móvil).
Tardó luego otros diez minutos en decirme algo más.
Yo le sugerí que podríamos vernos el Viernes un rato, en caso de no querer en aquel momento.
¿Ya te vas a dormir? – me preguntó.
Mi respuesta fue clara, estaba cansado y llevábamos una hora hablando.
Si no vienes sí.
Respondió con una foto de ella de cuerpo entero metida en la ducha.
Mi mandíbula se me desencajó y se me disparó el corazón al pillarme por sorpresa ¿Era real lo que me estaba pasando?
Dame un rato que me preparo. – me respondió, y entonces el que se metió en la ducha fui yo.

Continuará…

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Ene
7
2019

Cruces de caminos

 Escrito a las 17:00     Archivado en: Desvarios     1 comentario


Los propósitos de año nuevo se entremezclan con las realidades en una sopa que los nostálgicos bebemos a sorbos, para no quemarnos… o congelarnos. Cerrar un año dónde has enterrado algunos de los días más felices de tu vida, y a la vez, algunos de los más tristes, no es nada fácil. Esa mezcla de vértigo, fe en el futuro, miedo, coraje y orgullo, también es capaz de crear un caldo venenoso en grandes dosis, y en el cual, si bebes demasiado, puedes acabar por ahogarte.
Y acabas entregándote al amor,a modo de religión… pidiéndole lo mejor para tus seres queridos, agradecido por quienes permanecen en tu vida y queriendo creer que quienes se van, o se irán, lo hacen por un motivo y con un sentido, para iniciar una etapa de sus vidas mejor, lejos de ti… qué dura esa otra lección, “Dejar partir“, qué caprichoso el corazón, qué mortecino, qué cabrón, que nada entiende de cruces de caminos.

Deberíamos celebrar en fechas como estas, que no haya pérdidas de seres que viajen al Valhalla antes de tiempo. Recordemos que algunos seguimos suspensos en la asignatura del agradecimiento, y que no es algo que debamos dejar para Septiembre…
Algunos mantras sobrevuelan mi tejado, “caerse está permitido, levantarse es obligatorio“, y los buenos deseos bailan un tango con la aceptación de las cosas que no podemos cambiar, de esos momentos con sabor a puntos de inflexión en los que se tuerce una amistad que no sabemos enderezar, en los que nos quedamos sin palabras con las qué responder a un elogio, momentos en los que al perder la esperanza de que llegaremos… dejamos de dar los pasos que nos permitirían llegar.
Flechas y carteles luminosos recordándonos que solo existe el Hoy, que lo demás ya fue o quizás será, habitantes del ahora, soñadores del mañana… náufragos sin rumbo, dormilones sin almohada.

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Autor

  Cuaderno de bitácora de...

...un Ladrón de Noches, Jinete de Olas en el Viento, Drogadicto de la Esencia del Mar, Dibujante con Sal de Nubes, Mago Sin Chistera que convierte los Granos de Arena en Estrellas, capaz de Acariciar con Suspiros y hacer Melodías de Optimismo de Esperanzas Rotas, de Sentir con los Ojos Abiertos, de Soñar Sin los Ojos Cerrados.

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