Los contrastes de una espalda
En una piel fracturada por la sequía y el tiempo, clavas tus uñas con mimo para sembrar el contraste que equilibre un corazón cansado. Riegas mi espalda con tus besos mientras entre susurros narras fábulas de equilibrios y ciclos, de principios que siempre nacen de finales, de estaciones que preparan la llegada de sus opuestas, y que a su vez, no tendrán más remedio que hacer lo propio.
“Así es la vida cariño” me susurras al oído, y aunque yo lo sepa, aunque lo haya explicado miles de veces, me calma escucharlo en tus labios, lo haces más real, le das color a un mundo que a veces veo tan difuso al fondo de mis pupilas, casi en blanco y negro.
Sigues trazando surcos en mi espalda, evocándome sensaciones vintage y llevándome de viaje por parajes lejanos, hablándome del agua tan escondida que habita en los desiertos, del tiempo que perdemos buscando más tiempo en lugar de encontrarlo, de cómo los hábitos nos han convertido en lo que somos, me cuentas que al fondo de un blanco intenso… comienza el negro.
Escondes tus uñas, y esta vez con tus yemas, sigues contando historias mientras bailas con mi piel. La del delfín que soñaba con ser atún, la de la locura enamorada de la cordura y que agoniza en la condena de no ser correspondida, hablas sobre la delgada línea que separa la pasión de la perversión que lleva al delirio, hablas de las autopistas que nacen para volver a nosotros años después. Me hablas de ti, de lo que sientes, de lo que piensas, de lo que necesitas. Y yo, entre escalofríos de un placer helado, te escucho.
De pronto dejas de acariciarme y me suplicas al oído con voz de niña pequeña… “Veeeeenga, ahora me toca a mi ¡Deja que hablen tus caricias!”
Y yo empiezo por dibujarte en la espalda un horizonte lleno de contrastes, dos cielos en uno, y entre ellos… mil historias que contarte.

Imagen cuyo original está aquí.
5 Comentarios
Notas y dibujos de...
...un ser humano normal, sin aparentemente nada llamativo ni destacado... salvo quizás una visión diferente del mundo, coleccionista de sonrisas y abrazos, que intercambio por buenas conversaciones. Normal... salvo que puedo ver tu alma en tus ojos, que era gallego antes aún de haber nacido, que tengo tanto que ofrecer y tantos colores con los que pintar... que estoy seguro de que vale la pena conocerme.
Escuchando...
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16 de mayo de 2012
Las caricias hablan, y tú lo cuentas divinamente.
Un beso
16 de mayo de 2012
Tan bonito que ni te deja indiferente ni para de sugerirte cosas. Precioso. No hay otra palabra mejor.
16 de mayo de 2012
jooooooo que potito te ha quedado el post ñoño!!! jajajaja
un beso!!
16 de mayo de 2012
Me gusta leerte. Describes con tanto realismo y sentimiento, que haces recordar situaciones y emociones vividas o desear vivirlas algún día. Gracias por compartir tu don.
17 de mayo de 2012
Y esa piel que se eriza al contacto de las yemas de los dedos…
Hermoso!! Muy hermoso, tierno,…hermoso tu relato.