El firmamento bajo tus pies

Siendo marinero, aprendes a cuidar tu barco. Esa unión metafórica de alma y persona, de ceguera y destino. A veces dejándote llevar por el viento, otras, remando contracorriente, compartiendo trayectos, soñando horizontes, cautivando olas, evitando tormentas y nubes, sembrando caminos. Y con esos Nortes del mundo ausentes en mi brújula,...