Ago
12
2020

El Solucionador de problemas

 Escrito a las 19:00     Archivado en: Desde dentro...     Añadir comentario


Todos tenemos uno u otro superpoder, y creo que es importante valorarlos, y pensar siempre más en lo que se tiene que en lo que te falta. Por ejemplo, dada su escasez, el sentido común parece cada vez más un superpoder, igual que la honestidad tan poco abundante no solo en los políticos, sino en todos ¿Quien podría asegurar sin miedo que siempre ha dicho la verdad? Yo tenía una amigo que presumía de ello, y precisamente era de lo que más carecía, pues él vivía en un mundo emocional que no existía y se inventaba las reglas por las cuales sus actos o palabras eran verdad, pero no por mucho repetir o querer creer algo lo convertimos en verdad.
Y ese mismo amigo también tenía un superpoder que rivalizaba con el mío, era un poderoso hechicero solucionador de problemas. En este mundo tan lleno de trucos y artilugios, existen soluciones para problemas que incluso no sabemos que tenemos, hay mil procedimientos y modos de hacer las cosas, formas correctas de pelar una naranja o de ayudar a una persona a superar una ruptura, maneras de gestionar tus contraseñas o modos de conservar un amigo, diseños para colocar del mejor modo posible los geles de la ducha o consejos que pueden ayudarte a tener una relación en pareja más enriquecedora y sana. Y en la competición que parecíamos tener por la vida, a menudo él sobresalía técnicamente, al ser muy inteligente y bastante creativo. Pero claro, su invalidez emocional hacía que todo lo que tuviera un poco de corazón o alma fuera para él un enigma indescifrable, en el que se atoraba una y otra vez. Sin embargo para mi era algo más sencillo a la hora de intentar entenderlo, hay cosas en las que hay que aparcar la lógica y dejar que sea el corazón el que ponga el cerebro.
 

 
Hoy me daba cuenta de cuántas cosas resuelvo cada día, en uno de esos días en los que liquidas varios problemas y haces muchas gestiones para resolver otros.
Últimamente he entrado en una sinergia que ha elevado mucho mi actividad diaria. Empezando por esa maravillosa reforma del salón y de mi estudio, y siguiendo por la venta vía Wallapop de todas aquellas cosas que ya no uso o necesito, es increíble lo importantes que son las limpiezas. En el fondo envidio a quienes pueden vivir sólo con una mochila, aunque el equilibrio va más allá de lo físico y material y quizás las maletas más peligrosas sean las emocionales y sentimentales, las incomprensiones y los rencores, la incapacidad de evolucionar o la ausencia de amor.
No hace mucho, me decía una amiga acompañados de un refresco, que yo le había aportado mucho en su proceso de vivir en presente. Me sorprendía tanto, siempre lo ha hecho, el darte cuenta de que puedes cambiar la vida de una persona con tu consejo o apoyo, o el que puedas ser un faro en su día más oscuro, es algo que te cuesta de aceptar y de creer. Me pregunto si los psicólogos que escriben libros que ayudan a decenas de miles de personas se detienen a valorar el peso de su labor, si pueden ver cuánto ayudan a sus lectores.
En mi caso… no sabría decir si he ayudado a 5 o 10 personas, o a muchas más. Alguna vez, algún lector de este blog ha hablado para dejar constancia de ello, aunque nunca hubiera comentado antes, dejándome boquiabierto. Me parece increíble que un consejo mío pueda ser escuchado con cariño y convertido en un cambio importante para alguien. Supongo que estamos acostumbrados a que los consejos entren por un oído y salgan por el otro, y no a que sean madurados y transformados.

Lo primero que aprendes cómo solucionador de problemas es que debes aceptar que no puedes resolverlos todos.
Lo segundo, es que no puedes ayudar a quien no quiere ayudarse.
Lo tercero, que cada cosa tiene su momento y no puedes precipitarlo.
Y lo cuarto, que por muchas normas que creas ver en el mundo, en el fondo, son mentira.

Jul
30
2020

Llamadme sibarita… sí

 Escrito a las 19:00     Archivado en: Desvarios     Añadir comentario


Pues sí, podéis llamarme sibarita, y además os doy permiso para desahogaros si queréis liberar cualquier otro insulto, siempre he aprendido de ellos y he intentado ver la parte de razón que toda crítica o discrepancia tiene, ese aprendizaje es el que aquellos que niegan su palabra a quienes le llevan la contraria se pierden.
Hoy me ponía una cocacola, la primera tras unos días con gastroenteritis, y pensaba en que no resulta complicado distinguir entre un envase y otro. Quiero decir, que noto diferencia entre botella y lata, e incluso entre tamaños de botella ¿Con entrenamiento podría decir de qué envase ha salido una cocacola? Las reinas serían las de cristal, sin duda, aunque me sería difícil diferenciar entre 350 y 233 ml, aunque siempre prefiero la primera por cantidad y me dan una alegría al sacarla en cualquier bar, así se trata al cliente. Sé que otras las acertaría, la falta de fuerza de los envases de plástico… un día debería ponerme a prueba con ayuda de algún amigo a ver de lo que soy capaz.
Distingo con facilidad, eso sí, el agua mineral. La Solan de Cabras es mi favorita, seguida de Lanjarón, y otras como Font Vella o Fuente Liviana también me gustan bastante. Sin embargo, no soporto las Bezoya y creo recordar, Aquarel, y las evito a toda costa. Y para mi son el día y la noche. Y no soporto los debates sobre la calidad del agua de grifo y lo maravillosa que es, no me gusta su sabor, y cómo alguien que tuvo durante muchos años un acuario, te digo que la maravillosa «agua de Madrid» te mataba a los peces si no la dejabas ciclando durante un buen puñado de horas, así que cómo diría mi abuela… «tan buena no será«. Beber agua preparada en botella me parece un timo, y llevo fatal que la ofrezcan en algún restaurante haciéndose los «cool» y sostenibles cuando lo único que son es miserables. Hay agua mineral embotellada en cristal, casi tan sostenible como tener una máquina que te filtre la del grifo y puedas meterla en unas monísimas botellitas con las que ofrecerla a tus… ¡miserable! jejeje y si encima la cobran, a precio de mineral, ya me han «divertido» la cena y escribiré raudo las reseñas pertinentes en Trip Advisor y Google para desquitarme, dejando aullar al hater que llevo dentro.
Yo confieso que soy sibarita en otras muchas cosas… y vosotros ¿en qué sois sibaritas?
 

 

Jul
15
2020

No hay perdón cómo el que te debes a ti mismo

 Escrito a las 1:32     Archivado en: Desde dentro...     Añadir comentario


A menudo, aquello más importante es lo que tenemos más cerca, lo veamos o no, pues precisamente por la cercanía de lo común dejamos de ver… las gafas que llevamos puestas. Cómo nos sucede con ese fascinante secreto de la felicidad que escondemos dentro y que todos buscamos desesperadamente por el mundo, también escondemos otros pensamientos y secretos. Cómo esa virtud de comprender y de perdonarnos aquellos errores más comunes o extraños, o agradecer la inmensa colección de dichas que atesoramos, aunque no seamos conscientes de ello. Haz el experimento de vendarte un dedo sano durante todo un día. Sentirás cómo echas de menos algo que antes no sentías tener aunque usabas miles de veces cada día, y establecerás una nueva relación con tu dedo (no me seáis guarrillos). Cuando le quites el vendaje, tu dedo creerá poder volar, libre y feliz. No es sencillo, pero podemos valorar las cosas antes de perderlas, y si alguna vez has tenido una lesión habrás vivido lo vulnerables que nos sentimos al no poder caminar, o coger cosas con normalidad, o incorporarnos, o hacer funciones cotidianas… normalmente. Es entonces cuándo valoramos algo que hacemos cientos de veces sin ser conscientes… esa es la palabra clave, consciencia, la eterna lección de la que todos somos aprendices.
Otra lección vital, es el agradecimiento, y cada día lo veo más clave en la vida.
Pero hoy no pensaba en eso, pensaba en lo importante que es saber perdonarse.
Y no hablo de decirte que te perdonas, hablo de hacerlo de verdad.
Si con los demás somos duros, con nosotros somos demoledores.
Nos castigamos por saltarnos la dieta, por los objetivos no cumplidos y por las relaciones rotas, nos castigamos porque siempre hay un «pude hacerlo mejor» o un «lo que podría haber sido«. Si haces algo ¡Disfrútalo!, si eliges un camino piensa que de volver a la encrucijada seguramente cogerías el mismo sendero. Y si has dejado algún objetivo o sueño por cumplir… déjalo ir, y busca uno nuevo más humilde pero igualmente bonito, recuerda que son los viajes lo que enriquece esta vida, y en ellos habita el sabor del zumo que creemos encontraremos en el destino.
Nos castigamos al echar de menos a alguien y no ser capaces de decírselo, pero no elogiamos el valor que supone dejar partir a alguien de tu vida que no te daba el valor que merecías.
Nos castigamos por los amigos perdidos, pero no nos ponemos medallas por aquellos por los que luchamos y que año tras año siguen a nuestro lado completando nuestro mundo.
Nunca olvides que eres el héroe o heroína de tus triunfos, y un aprendiz de tus fracasos, y que lo único que no deberías perdonarte es no levantarte de un tropiezo y quedarte en el suelo llorando… e incluso si elegimos quedarnos llorando, debemos concedernos ese tiempo para ello, déjate llorar hasta quedarte seco, pues a veces el tiempo es necesario como bálsamo para que cojas la fuerza y aprendas lo necesario para levantarte habiéndote curado evolucionando hacia una versión mucho mejor de ti.
Somos maravillosos ¿No lo ves?
Pues es hora de limpiar tus gafas…

Jun
19
2020

Ciegos que no quieren ver

 Escrito a las 11:11     Archivado en: A5, Desvarios     Añadir comentario


El trapecista al que le resbaló un pie,
ese borracho que creyó que podía llegar a casa indemne,
la doctora que se duerme, sin soñar, junto a su paciente,
el paladín cuya espada atraviesa la coraza enemiga,
y la suya.
 
Campanilla enamorada de un Peter que solo mira a Wendy,
el vasco que había traspapelado valentía y corazón,
o aquel presuntuoso que alimenta con vanidad a su maltratador interior,
quien da consejos a todos, esculpiendo palabras hermosas
pero huecas.
 
La ninfómana que perseguía el amor… en cada felación,
o aquella niña que corría sin bici en sentido contrario al mundo,
el que huyendo de los grises se convirtió en perseguidor,
o aquel maestro que nunca prestaba atención,
ni ayuda.
 
La que por miedo a caer no salta,
el que por miedo a sentir no baila,
el qué dirán,
ese hacer ruido,
temiendo que te guste… el silencio.
 
Historias inconclusas,
otras de las que cambiaríamos el final,
ninguna que habríamos dejado sin empezar…
secretos de dominio público,
linea recta… en espiral.
 
Nos faltan datos
nos sobra orgullo
y sin embargo…
     …todos lo hacemos
lo mejor que podemos,
y sin las gafas de la empatía,
y por mucho que nos esforcemos,
somos ciegos,
que no quieren ver.

 

Jun
2
2020

Gracias desde el corazón

 Escrito a las 20:36     Archivado en: A5, Desvarios     3 comentarios


Ya estoy al otro lado del río, ya tengo 43 años, casi nada.
Y muchas cosas han pasado el pasado fin de semana, quizás no pueda contarlas todas por mantener una cierta privacidad, pero bueno… sí quiero dejarme ir y hablaros de cómo me he sentido, al fin y al cabo escribo esto para mi, es un diario, y no quiero olvidar un fin de semana tan espectacular, uno de los mejores de mi vida, por la conjunción de amistad, amor, éxitos deportivos y guiños del Universo, luego os cuento más en detalle.
Cómo os contaba el otro día, y se ve claramente en mis últimos posts, este último año, además de recibir con el corazón abierto muchas cosas maravillosas, también he tenido que dejar salir otras. Y no es nada sencillo dejar salir, más sobre todo cuando por un lado sale un gran amigo que tenía un hueco importante aunque controvertido en mi vida y por otro lado una persona que llegó a lo más profundo de mi y que dejó una huella humana y musical imborrables; dos pérdidas seguidas que hicieron mella, y más después de mi época conviviendo con la locura en la que tan mal lo pasamos todos, incluyendo familia y amigos. Esas pérdidas te hacen plantearte si haces las cosas bien, si no te estás equivocando seriamente en algunos cruces de caminos vitales y tus elecciones, no puedes dejar de preguntarte… hasta qué punto lo haces bien, o lo que te pasa es error tuyo.
Pero no… ¡Lo estoy haciendo bien!
Recibir tanto cariño y amor responde esa pregunta por mi.
Del mismo modo que la Vida siembra preguntas, también te ayuda a responderlas. Y sí, una enseñanza inevitable es que por bien que lo hagas siempre harás daño, y siempre te lo harán, supongo que lo que te planteas es ¿Cómo puedo minimizar el daño que hago sin vivir asustado? Eso es muy complejo, pues dejamos una huella en el mundo, además de la famosa huella de carbono, y también lo hacemos en la vida de otras personas. Hay que aceptar las interacciones como oportunidades de crecer, de aprender, y con humildad… sacar lo mejor de todas esas conexiones humanas, dejando algo bonito de ti en cada una de ellas. Así es la vida, fluir, respetar, crecer, aprender y dejar una huella lo más bonita en quienes te rodean.
Ojalá aquellas personas que han partido de mi vida… pudieran decir que dejan huellas bonitas en la vida de quienes tocan, pero no siempre ha sido así.
Pues bien, después de un año lleno de conflictos, mi imagen en el espejo me hacía dudar de mi mismo, de hasta que punto soy bueno y hasta que punto necesito mejorar mucho para gustarme. Este fin de semana me ha recordado muchas cosas, y sobre todo, que no lo hago tan mal, tengo la suerte de tener grandes amigos que me quieren de verdad y creo que no es aventurado decir que pese a mis errores… algo aporto para que la gente me quiera en su mundo. El mundo a veces erosiona lo mejor de nosotros, durante años me he dado… y se han aprovechado de mi, y eso suele hacer que te repliegues en tu concha y le cojas algo de miedo al mundo. Conmigo se puede hablar, aunque a veces me cuesta entender, pero no cierro nunca la puerta a una conversación, y escucho aunque a veces tarde un tiempo en procesar cosas. En fin, supongo que en ese callejón tengo que seguir «limpiando», pero ya sacaré la escoba otro día. Este cumpleaños me regaló ese pensamiento, el que cuando tanta gente maravillosa sigue en mi mundo… es por algo, nadie me ha sacado de su vida por tóxico nunca, han sido despechos o descuidos, pero nadie tenía argumentos sobre una maldad que a veces puede disfrazar la desconfianza y el miedo. Debo seguir luchando por ser mejor, por mi… y por ellos, enriqueciendo sus vidas todo lo que pueda mientras dure mi baile.

Desbordado de amor…
Este fin de semana me desbordé de amor y de «presentes», de amistad y de magia, os resumo:
— Empezamos con una cena de Viernes maravillosa. La pizza sabe a cielo cuando estás a dieta.
— El Sábado empezó al mediodía, recibiendo más mensajes de los que podía responder… otro año más, la diversidad de medios me sorprendió, que si Twitter, Instagram, Linkedin o por supuesto, Whatsapp, unas 30 personas que sé me quieren de verdad me dejaron sus palabras, y otras 30 que no tanto también se acercaron a dejar su huella.
— Amanecí con 5 regalos… por un lado el álbum más bonito y emotivo que he recibido, que me hizo llorar como una magdalena de emoción por todo lo que significa y los recuerdos que atesora, y por otro algunos regalos útiles, y de guinda, algo mágico… un abeto, que crecerá con nosotros y con las siguientes generaciones. Más tarde llegaría un comic espectacular de mi compañero, o unas monedas para mi videojuego favorito de mi compañera, o el desafío de mis amigas de ser más #MojitoMan qué nunca con un kit celestial de mojitos, y la intención de deconstruirlos para ser más chic.
— Vídeo en el grupo familiar de mi hermana y mis sobrinos haciendo el ganso en la playa para felicitarme, geniales.
— El plan del día de mi cumpleaños, Sábado, fue un paseo en kayak, y me sentí como un niño que se sube a una atracción por primera vez. Miedo, alegría, emoción… unos momentos inolvidables en familia, magia pura acompañada de ensaladilla y baños en el río, de risas y besos, de hogar y paz.
— Ese Sábado había «guerra» en mi clan de un juego del móvil, el que lidero con puño de hierro. Y a esa guerra llegué a tiempo para librar la batalla definitiva que nos haría acabar primeros de ganarla, lo que hice mientras mi clan me felicitaba y me aplaudía por partida doble. Nunca jugaré una final de la NBA pero ese momento no estuvo mal ni le tuvo nada que envidiar. Y en el otro juego con el que me entretengo en el móvil desbloquee un logro por el que llevaba meses luchando. Parecía que el destino me estaba haciendo guiños uno tras otro.
— Después de tanta aventura, al llegar a la casa del río, una ducha fue tocar el cielo con las manos, y una cena acompañados de Rick Castle para cerrar un día increíble olía a momento inmejorable, a felicidad plena… a no necesitar nada más en la vida que aquello.
— Al día siguiente teníamos barbacoa, y fui a hacer algo de compra. «¿De verdad hace falta una barbacoa para dos?» decía yo incrédulo, y sin sospechar, y más en tiempos como estos, la sorpresa que me esperaba se fraguaba lentamente…
— Un grito de «¡Sorpresa!» Me pilló por la espalda, y creo que todavía no he acabado de creérmelo, allí estaban mis dos mejores amigas con una tarta en la mano. Qué bonito fue abrazarlas y verlas en persona después de tanto tiempo, qué maravillosas las risas y las fotos que nos hicimos, qué querido me sentí y qué emocionante fue todo, las buenas conversaciones… y el paseo por el río del que salió la foto del post.

Todo pareció un sueño, uno mágico y perfecto, acompañado por mi dalmatita querida y la mirada de una persona que me quiere todo y bien.
Así que gracias, de verdad de la mejor, a todos los que estuvisteis a mi lado y me llenasteis de amor.
Un año mágico… merecía ser cerrado así.
Gracias, de verdad de la mejor.

May
30
2020

Un año para gobernarlos a todos

 Escrito a las 11:11     Archivado en: A5, Desvarios     2 comentarios


¿Cual ha sido el mejor año de tu vida? ¿Eres capaz de elegir uno? Yo no lo tengo claro… sé que mis 23 y mis 24 fueron geniales, pero más por la frescura que por otra cosa, por mis primeros actos sexuales desinhibidos, por la abundancia de amigos, por el amor, primeros trabajos en Madrid… yo que sé. También me gustaba de mis 23 que era el número mágico que llevaba Dios en su camiseta cuando bajó a jugar a baloncesto dentro del cuerpo de Michael Jordan. Sí, aquel fue un gran año.
Haber vivido mis 42 ha sido todo un desafío, y sin duda este año pasará a la historia por muchos motivos, además de los pandémicos. Quería haber hecho una gran fiesta al empezarlos, por ser un número mágico para los frikis (véase «El sentido de la vida, el universo y todo lo demás«), y ahora que los he acabado, no podría hacer una fiesta para celebrarlo aunque quisiera, qué vueltas da la vida. Este año mereciera ser celebrado por todo lo que me ha traído, tantas emociones y lágrimas, tantas risas y orgasmos, tantos sentimientos tan difíciles de explicar, y tan bonitos de vivir, aunque no siempre fueran fáciles..
He querido por encima de mis posibilidades, tengo cicatrices que supongo el tiempo irá cerrando, pero hay personas que te tocan el alma y que se quedan ahí para siempre ¿Cómo sacar algo que forma parte de ti?. Tanto en el amor como en la amistad, he tenido que dejar ir a personas a las que quería más de lo que puedo expresar con palabras, pero el entendimiento a veces es imposible… y por mucho que yo haya tendido puentes, es elección de la otra persona cruzarlos. Y al final, me aferro a recordar las risas y los buenos momentos perdonándome las cosas no dichas, o el no coger el teléfono algún día medio borracho y gritar «Joder, no seamos imbéciles«, una de las propiedades del tiempo es que diluye las cosas malas y sólo nos recuerda las buenas, pero aquello que te separó de alguien supongo que sigue ahí y aparecerá de nuevo si entre ambos, no se limpia a fondo lo sucedido. Y hay una cosa clara también, a veces, seamos mejores o peores, hay incompatibilidad entre personas, y ni toda la fuerza y amor del mundo puede unir a dos polos iguales de un imán. Y una conciencia limpia, no es solo fruto de la mala memoria, también los argumentos y una parte mayor de la verdad, estaba de mi lado en mis mayores conflictos del año. Así que… más lecciones vitales sobre dejar ir, estos últimos años eso ha sido muy importante para mi… y la otra lección del año, es que a veces hay búsquedas que solo se completan, una vez perdida toda esperanza, o cuando dejas de buscar.

«Al final de tu vida solo tres cosas importan:
lo mucho que amaste,
lo bondadoso que fuiste
y la gracia con la que dejaste ir
aquello que no era para ti.
 
Buda
 

Siempre hay esperanza, amor, vida, para nosotros y para los que dejamos atrás. Hace años aprendí que asomarte a las ventanas de quienes siguen habitando tu corazón (y ya no tu vida), puede hacerte daño. Así que no me prodigo por si acaso, pero de vez en cuando me asomo por la rendijita de las vidas dejadas atrás para ver que siguen bien. Entonces me invade la nostalgia, el malestar por no haber sido capaces de acabar bien el libro escrito por ambos, pero sobre todo, me conquista una gran paz al saber que alguien que quiero está bien, aunque yo ya no esté en su mundo para poder contribuir a su bienestar. Todos merecemos felicidad, plenitud, aprendizaje y vida, y no entiendo un amor que no desee a quien has querido, y querrás siempre, lo mejor cada día de su vida.
Este año también he aprendido que a veces los sueños se cumplen, y las búsquedas… encuentran. Que no estamos locos… si sabemos lo que queremos. Que para que te toque la suerte… has de poner de tu parte. Cuando mi barco de madera navegaba en una de las mayores tormentas que había visto en mi vida, encontré un faro maravilloso que no solo me llevó a tierra para salvarme, sino que me reservaba tantas maravillas, que he decidido quedarme a vivir en él.

Bueno, así que… felices 43 para mi, que hoy es mi cumpleaños.
Gracias a los que, pese a mi peor cara géminis, habéis pasado otro año a mi lado, espero que aceptéis a cambio el humilde pago de lo mejor de mi. Gracias a mi familia por ser siempre viento a favor, a Carlos y Vicky por ser los mejores «wingmans» que se puede tener en la vida, y a Virginia por se la copilota perfecta para esta vida. Y a Madonna que me ha recordado cuánto se puede querer a un felpudo con patas.
Los que os habéis ido… seréis bienvenidos si volvéis, si lo hacéis con amor y reconciliación, no con revancha o rencor. Suelo dar primeros pasos y pido perdones aún sin saber si son merecidos, pero creyendo que a veces son bálsamo necesario. Pero si eso ya no basta… tampoco mendigo ni me postro ante oídos que no saben qué quieren escuchar, creo que todos sabéis que aún siendo tonto, no tengo mal del todo el corazón, y es mucho lo que puedo aportar.
Más que nunca, la incertidumbre es el aire que respiramos, así que… seamos presente, para nosotros y para los demás.
Mis mejores deseos para todos vosotros y vuestros seres queridos en estos tiempos tan extraños.
Un abrazo y gracias por seguir por aquí cerca…

Autor

  Cuaderno de bitácora de...

...un celtíbero errante, un androide defectuoso y con sentimientos, un yeti en calzoncillos en busca de otros eslabones perdidos, coleccionista de sonrisas y momentos que atrapar con el cazamariposas que los años ha tejido, pintor de acuarela en un día de lluvia, que con su sonrisa desnuda y la mirada perdida, te espera sentado al borde de un acantilado.

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